Cartes al Director · 18 de Juliol de 2016. 14:09h.

¿Y ahora, en qué podemos creer?

Lo último ha sido el intento de golpe de estado, en Turquía. Ciudadanos que han salido a las calles para proteger una democracia, la cual, lidera en estos momentos una persona que cree más bien poco en ella. Algo que probablemente radicalice aún más el actual gobierno.

En Niza, un hombre de origen tunecino, pero ciudadano francés que vivía y trabajaba en este país, decide acabar con la vida de personas, como tú o como yo, en nombre de no se sabe muy bien que tipo, de religión o creencia.

Arrolla con un camión a personas de todo tipo y condición, religión o creencia, que estaban disfrutando quizás de unas vacaciones, o que simplemente habían ido a pasear para distraerse y desconectar de la rutina diaria. 

Que puede pasar por la cabeza de alguien que puede ir contemplando como aplasta, a padres con sus hijos, mujeres, ancianos indefensos que probablemente tuviesen como aspiración en la vida, la misma de todos nosotros. Trabajar, crecer, amar, llorar y reír en busca de esos pocos momentos de felicidad y finalmente poder llegar al fin de nuestros días con dignidad.

En EEUU país del cual estamos acostumbrados a recibir noticias de violencia, próximamente va a optar a la presidencia una persona de dudosa condición moral. Y su oponente una ex primera dama con un ego casi tan grande como su país es la alternativa.

Su gran rival, Rusia, perpetua en el poder a un dictador disfrazado que gobierna con mano de hierro. Manejando con astucia y crueldad a partes iguales movimientos bélicos origen de conflictos bajo la amenaza constante de la fuerza.

En Venezuela, un ignorante discípulo de Chávez, pero sin carisma, lleva tiempo viendo a su pueblo pasar todo tipo de penurias y como respuesta arremete contra países para culpabilizarles de su desesperada situación.

¿Y que, hacemos aquí?

Pues intentamos, vivir, trabajar, reír y llorar igual que el resto de este llamado mundo. ¿Pero que hace nuestra clase política?
Maquinaciones, poco éticas para derrotar al oponente, promesas de una tierra prometida manipulando a la gente que está pasando momentos difíciles, o que muy legítimamente tienen unos sentimientos de patriotismo tan respetables como los de cualquiera. Hablan de los errores defectos del otro, pero nunca de soluciones. Intentan clasificarnos en buenos y malos. Llenándose la boca de mandatos democráticos y respeto a las urnas, pero solo a las que les favorecen y pasando por encima de los derechos y libertades de los que no piensan como ellos, o difieren en la manera de actuar.

Así pues, como dijo Becquer:
"mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a do camina…"

En que podemos creer….

David Pérez Fernández

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