La Punteta · 31 d'Agost de 2015. 20:10h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

A Felipe González

Felipe González, Zapatero y Montilla en un míting a Barcelona

A mí lo que más me sorprendió de la carta de Felipe González domingo pasado en El País -aderezada con un editorial del periódico al unísono, como en los viejos tiempos- es que no hablara de la pasta en ningún momento

Huelga decir que la carta en cuestión, desde el punto de vista de quién ha estado trece años y medio en La Moncloa, era impecable. En cierta manera, Felipe González apelaba al corazón. Yo todavía recuerdo cuando encandilaba a las masas en Barcelona, l’Hospitalet o Badalona.

Oscilaba entre las buenas palabras (“hemos progresado juntos”) y meter el miedo en el cuerpo porque desconectaríamos “de una parte sustancial de la sociedad catalana”, “del resto de España”, “de Europa” e incluso de la “dimensión iberoamericana”. Lo de la “dimensión iberoameriana” me sonó a los 300 millones, aquel programa de TVE de finales de los setenta. Al fin y al cabo los catalanes no comerciamos libremente con América hasta 1778.

Tampoco creo que, en caso de independencia, seamos como Albania porque lo más parecido a la Albania de Enver Hoxha -aquel dirigente comunista que llenó el país balcánico de búnqueres- es la Corea de Kim Jong-un.

Pero le doy la razón en una cosa: si no nos reconoce Obama, Merkel y el Vaticano -por este orden- los catalanes lo tenemos crudo. Y estoy de acuerdo con usted cuando dice que Tsipras “aceptó condiciones mucho peores que las que habían rechazado en referéndum”. Como decimos por aquí: #alguhohaviadedir.

En cambio, donde patina es en las comparaciones històricas. A su artículo le sobra, como mínimo, una línia y media. Cuando dice que el soberanismo “es lo más parecido a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado”.

Yo creo que eso refleja también, lamentablemente, la escasa influencia del PSC en el PSOE. Porque si usted hubiera consultado el artículo con algún socialista catalán estoy seguro de que le hubiera dicho que la frase en cuestión ho esgarria tot (lo estropea).

Hay comparaciones que no se pueden hacer ni en broma. No se puede comparar un movimiento democrático con el nazismo o el fascismo. Si me permite le criticaría también las formas porque Artur Mas no es el “señor Mas” sino el presidente de la Generalitat.

El respeto institucional no debería perderse nunca. Me recuerda cuando los del ABC -con Luis Maria Ansón de director- se empeñaban en bautizar a Narcís Serra como Narciso. Yo, un día, casi me lío a tortazos con independentistas catalanes en las inmediaciones del Parlament porque a Montilla, que ya era president, le llamaron “charnego”.
 
En fin, algo hemos avanzado. En el último artículo que escribió sobre el tema catalán -junto a Carme Chacón, entonces ministra de Defensa- afirmaba que la sentencia del Tribunal Constitucional apenas había tocado el Estatut. “El fallo consagra y constitucionaliza el mayor nivel de autogobierno alcanzado", decía entonces. Si se descuida.

Pero, como le decía al principio, lo más sorprendente es que no hable de dinero. Bueno, lo de reconocer Catalunya como nación -o al menos como nacionalidad- tampoco sale. Eso sí la palabra “diversidad” aparece media docena de veces.

Ni siquiera plantea la reforma de la Constitución pero en este caso se lo agradezco. La reforma de la Constitución se ha convertido en el mantra de parte de la política española y catalana. Como si la reforma de un trozo de papel nos fuera a hacer todos más felices.

En la conferencia-almuerzo que hizo Pedro Sánchez en el Tribuna Barcelona el pasado 21 de julio -carpaccio de bacalao, merluza con puré y helado de vainilla de postre- la financiación también salió al final. De pasada.

Su sucesor se limitó a hablar de un sistema de financiación conforme a los principios de “autonomía financiera, suficiencia, solidaridad, equidad territorial, corresponsabilidad y coordinación”. O sea: nada. Parece que la frase en cuestión la hubiera escrito José Antonio Monago. El expresidente de la Junta de Extremadura.

Sí, ya sé que los catalanes tenemos fama de agarraos, ¿pero porqué no hacer una propuesta en materia de financiación autonómica?. Aquí hay la sensación de que Catalunya aporta mucho más de lo que recibe. En números somos el 20% del PIB, pagamos el 22% de impuestos y recibimos el 10% de inversión. Al menos según Mas-Colell.

Algo sabrá usted de esto porque el AVE Sevilla-Madrid se hizo bajo su mandato y, en cambio, para el AVE Madrid-Barcelona tuvimos que esperar hasta el 2008. De hecho, a Valencia todavía no podemos ir en AVE. Y hay 40 kilómetros de vía única entre Tarragona y Castellón. Yo la he visto con mis propios ojos.

De esto sabrá mucho mas Justo Molinero -o incluso Eduardo Reyes, uno de los candidatos de Junts pel Sí- que yo pero muchos hijos o nietos de la inmigración de los años 50, 60 o 70 se han vuelto independentistas porque cuando van de vacaciones al pueblo se dan cuenta de que las autovías o los libros de texto son gratuitos. No es broma, el PSOE andaluz incluso presumía de esto en un vídeo electoral.

En fin, la cosa ahora tiene difícil arreglo. Para que nos vamos a engañar. Unos y otros han atizado el anticatalanismo. El anticatalanismo, en España, siempre vende. Es lo que dijo el líder de Iniciativa, Joan Herrera, en su discurso en el Congreso el 12 de abril del 2014 a ver si nos autorizaban la consulta: “Están atrapados en el anticatalanismo que han sembrado durante tantos años. En el inmovilismo en que se han instalado”.

Es curioso. Cuando existía ETA el discurso oficial siempre decía que, sin terrorismo, se podía defender cualquier cosa: incluso la independencia del País Vasco. En Catalunya, por suerte, el independentismo casi siempre ha sido pacífico pero tampoco así nos dejan votar.

No se crea, a pesar de las apariencias, soy crítico con Artur Mas porque creo que ha utilizado el soberanismo para camuflar otras cosas. Como los recortes, las siglas de su partido y una obra de gobierno nula o escasa. Pero, en estos casos, siempre me viene a la cabeza lo que dijo el entonces príncipe Felipe durante una visita oficial en 1990 durante una visita oficial: "Catalunya será lo que los catalanes quieran que sea”. Por mí que acierta.

 

Xavier Rius es director del digital e-notícies

Twitter

Facebook

47 Comentaris

Publicitat
#28 guillem, bcn, 03/09/2015 - 14:41

De qui és la culpa que els llibres de text o les autopistes siguin de franc a d'altres comunitats? No serà una qüestió de prioritats de govern? Tampoc totes les ccaa tenen policia pròpia, ni un ens tan gegantí com TV3, ni una xarxa d'ambaixades paral·lela...

#27 historiador, Barcelona, 02/09/2015 - 16:20

Una cosa és innegable: tots els nacionalismes tenen voluntat d'expandir-se, va amb el seu ADN. No podem negar que, en un altre moment i amb un exèrcit poderós, segurament els catalanistes sobiranistes ocuparien tot el territori dels "Països Catalans".

#26 Història de la Transició, Barcelona, 02/09/2015 - 16:12

Felipe González sap que en el fons és el màxim responsable de la corrupció institucional de Catalunya des del cas Banca Catalana quan va donar l'ordre de què no es processés a Pujol i a la resta de consellers delegats a canvi d'un pacte estable de govern a Madrid. Ara ho lamenta i fa l'article.

#25 Laughter, L'H - España, 02/09/2015 - 15:49

Pues con todos mis respetos por sus reflexiones, Sr. Rius, pienso que aún se queda corto Felipe González en sus apreciaciones. En honor a la verdad, le faltó decir, que lo que está fraguando el Sr. Mas es un golpe de estado en toda regla, por mucha martingala de movimiento cívico, y bla bla bla

#24 Mark, Bcn, 02/09/2015 - 09:07

No me gusta Rius cuando tiras de Mantras como si fuesen verdades absolutas.

La pasta??? Definamos un marco autonómico con competencias definidas. De forma que haya un reparto igualitario.

Trayecto Bcn ponferrada. 800 km, 40 y pico € de peaje. 0 de ellos en Cataluña.

Hay pasta para lo que interesa