La Punteta · 13 de Gener de 2016. 12:45h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

A los catalanes nos va la marcha

Confesemos ésto: a los catalanes nos va el victimismo. El victimismo es parte del carbón que alimenta la máquina de vapor del proceso. Al día siguiente de que el Rey ha decidido no recibir a la presidenta del Parlament y despedir a Mas sin agradecerle los "servicios prestados" -una fórmula de cortesía en cualquier cese-, una parte de la prensa catalana se ha subido por las paredes. Sobre todo la digital.

En Nació Digital, el verbo empleado era "evita". En El Món, el diario más cercano a Convergència, "rechaza". En El Nacional, "rompe la tradición". Si el exdirector de La Vanguardia, José Antich, continúa saliendo tanto en TV3 pronto tendrán que hacer dos canales en vez de uno. Tanto sirve para comentar el debate de investidura como el juicio de la Infanta.

Pero no sé si ninguno de estos diarios informaron de los silbidos en sus ediciones el día anterior. Yo sólo lo supe ver, además de en e-notícies, en La Vanguardia Digital. Y aún porque me lo pasó un lector.  Cabe decir que el Telenoticíes noche también se añadió al festival. Toni Cruanyes explicaba que "la casa del Rey no ha querido recibir" al nuevo presidente y que "siempre se había hecho".

Luego, en una conexión en directo -diría que desde la Castellana, la Zarzuela debe quedar demasiado lejos-, el corresponsal en Madrid, Josep Capella, remarcaba que era "en contra de lo habitual" y hablaba del "jefe del Estado español ". Como Franco, que era el Jefe del Estado.

Tampoco sé si en TV3 hablaron de la pitada la noche anterior porque estaba ocupado por los pasillos del Parlament. Escuché diez minutos a Mònica Terribas en Catalunya Ràdio y tuve suficiente. Parecía la Cope retransmitiendo un partido del Madrid. Pero la Cope es privada y Catalunya Ràdio, no.

En cambio, El Punt-Avui titulaba este martes a toda portada: "El rey menosprecia la investidura". Tampoco he sabido encontrar en este caso -en la quincena de páginas dedicadas al debate de investidura el día anterior- un titular sobre los silbidos. Y eso que el director, Xevi Xirgo, estaba en el Parlament. Yo mismo lo ví haciendo pasillos con Francesc Homs.

Como la presidenta de la cámara, Carme Forcadell, que este martes se ha ido a Rac1 a lamentar que ha sido una ocasión perdida para, al parecer, hacer pedagogía. En su opinión hubiera sido "una excelente oportunidad para explicar al Rey la situación de Catalunya".

Pero con la pitada tampoco hizo nada. Ni siquiera pedir respeto. De hecho, el reglamento de la cámara prohíbe las muestras de apoyo o de crítica del público asistente. Ya entiendo que, tal y como estaba el ambiente, no hiciera nada. Quizás yo tampoco lo hubiera hecho. Pero esto: que al día siguiente no se vaya a una emisora a hacerse la víctima.

Reconozco que, al menos, no hizo esa sonrisa que exhibió Mas el día de la pitada en el Camp Nou o de la guerra de banderas para la Mercè en la Plaça Sant Jaume. No importa, si yo hubiera sido el Rey hubiera recibido a Forcadell y hubiera despedido a Mas con la fórmula habitual. Pero también entiendo que esté hasta las narices. Incluso un rey es humano.

El papel del monarca sólo indica, en todo caso, lo que auguró un día el periodista Manuel Cuyàs en un lejano artículo en El Punt-Avui hace dos años: si perdemos la respuesta del Estado será terrorífica (1). El soberanismo obtuvo en las últimas elecciones el 48% de los votos entre Junts pel Sí y la CUP. Es absurdo pensar que el Estado no hará nada por el 51% restante que se considera o quiere seguir siendo español.

En realidad, lo ve venir incluso el propio Artur Mas porque lo advirtió tanto en la campaña de las municipales como en la del 27-S. La advertencia no sirvió, en todo caso, ni a Trias para retener la alcaldía de Barcelona ni a él para repetir de presidente de la Generalitat. La cosa, pues, debe ser francamente jodida.

En cierto modo, aquí hemos menospreciado el Estado. Menos mal que España no es como una dictadura aunque lo diga a menudo el ex conseller Homs o en las tertulias de Catalunya Ràdio. Si lo fuera lo primero que harían en vez de enviarnos los tanques sería cerrar TV3 y recuperar las competencias en enseñanza. El soberanismo, a la larga, bajaría. Hay un 18% de suflé según los barómetros del CEO.

Pero nos va la marcha, sacar pecho, sobretodo pit i collons. Ya lo dijo Carles Puigdemont en el debate de investidura: “no es época para cobardes”. Y el día siguiente, saliendo del Ayuntamiento de Girona, proclamaba que "Mariano Rajoy es un presidente en funciones y, por tanto, hace declaraciones en funciones. No me interesa tanto lo que diga de un proyecto que se acaba".

El primer error del nuevo presidente. Espero que sea el último. La historia está llena de valientes que no llegaron a ninguna parte.

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies



(1) “Terrorífic”, 25 de septiembre de 2014

1 Comentaris

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#1 zenaida, Barcelona, 13/01/2016 - 16:42

Bravo !
Me he partido de risa con lo de: José Antich...q sale tanto q tendrán que hacer dos canales en 1 jajaja...cuanta razón tiene...lo d la Forca...tampoco esta mal!
Menos mal q alguien en Cataluña ve " algo" de la realidad patética en la q vivimos los catalanes!!!
No sabe Vd. lo que siento...