La Punteta · 5 de Setembre de 2017. 19:45h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Catalunya se va a la mierda

 

Como no se atreve a decirlo nadie lo diré yo. Y quiero decirlo antes del 1 de octubre: Catalunya se va a la mierda. Porque supongo que, a estas alturas, nadie duda que el referéndum se parece cade vez más al 6 de octubre del 1934. Incluso están separados apenas por unos días. Casualidades de la historia.

Me vienen a la cabeza esas palabras de Agustí Calvet, Gaziel, entonces director de La Vanguardia -los diarios necesitan tener alma para funcionar- que al día siguiente de los hechos publicó un artículo en el que decía que la iniciativa de Companys equivalía a “jugárselo todo, audazmente, temerariamente”·

Porque, en efecto, parece que la única estrategia del Gobierno catalán pase por organizar el referéndum como sea, que el Estado lo prohíba, que haya follón y que entonces puedan decir a Europa: ¿Véis?.

He llegado a pensar que incluso desean una víctima. De hecho el domingo me lo decía también Gregorio Morán. Como si no hubiéramos tenido bastante con las de las Ramblas. Suena muy bestia pero hace tiempo que la Revolta dels Somirures -en versión libre podríamos traducirlo como la revuelta de los cachondos- empieza exhibir una mala leche considerable. Debe ser impotencia.

A la presidenta del principal grupo de la oposición, con 700.000 votos en su haber, le acaban de desear una violación en grupo. Y eso que el cumplido venía de otra mujer. No de un sucio machista. Yo no llegó a tanto porque soy un mindundi pero en las últimas 48 horas me han llamado "rata", "mentiroso" o "hijo de puta" como mínimo. Todo por decir simplemente lo que ves. O por, como decimos por aquí, no combregar amb rodes de molí.

Hace poco un dirigente de Esquerra llegó a decirme en facebook que había publicado un artículo "asqueroso". Un artículo puede ser criticable, censurable, rebatible o replicable. ¿Pero "asqueroso"?. Se empieza a decir esto de los artículos y se acaba diciendo lo mismo de las personas. Y había sido, no se lo pierdan, número dos del Departamento de Universidades. Vaya ejemplo.

Pero lo verdaderamente preocupante es el lenguaje militar que empieza a exhibir el proceso. Un exalto cargo, ahora lo tienen de tertuliano en Rac1, decía en plena canícula de agosto que estaban listos para "el combate”. Marta Pascal, la número dos del PDECAT, comparó a los consejeros cesados con “soldados del PDECAT”. Y otro diputado de Junts pel Sí, antes un disciplinado militante del PSOE -digo del PSOE, no del PSC-, comparaba los preparativos del referéndum con “acciones militares”.

Por eso hay que reintroducir urgentemente el sevicio militar obligatorio. Aunque sea en un futuro Ejército catalán. Se les pasaría tanto ardor guerrero. De hecho, lo más cerca que han estado de una guerra debe haber sido viendo Salvar al soldado Ryan en la pantalla. De acuerdo es la mejor media hora de cine bélico pero no es lo mismo. Yo al menos estuve en Sarajevo en el 92.

Pero aquí todos van de machotes. Aspiran a un nuevo Maidán. Como si Ucrania fuera ahora el modelo. Hasta sueñan con encerrarse en el Parlament. Cuando Solidaritat organizó un cámping delante de la cámara catalana para reclamar la independencia los mismos que ahora van de valientes los tomaron por locos.

Y todavía recuerdo a Mas y a Homs criticando, en ruedas de prensa en el Palau de la Generalitat, el lenguaje militar del PP para con el proceso. Falta de argumentos. Ahora están haciendo exactamente lo mismo que censuraban entonces. Empieza a dar un poco de miedo tanto loco suelto.

Espero que, al final, no pase nada. Lo que dijo uno de nuestros cantautores más lúcidos -me refiero a Sisa no a Lluís Llach- en una entrevista: “cuando caiga la primera ostia, todo el mundo a comer a casa y a la cama pronto que mañana abrimos la botiga”. Yo tambén creo que las revoluciones las hacen los descamisados, los sans culotte, los hambrientos. No gente que veranea en la Cerdanya o hace paellas en Cadaqués. El día del atentado dicen que había otra.

Pero lo ideal para los procesistas -no confundir con independentistas- sería que viniése la Guardia Civil. A ser posible a caballo, con tricornio, capote y repartiendo a raudales. Como el famoso cuadro de Ramon Casas, el de la carga. Lo ha dicho hasta la CUP en rueda de prensa este mismo martes: a ver si con suerte viene la benemèrita a “arrancarlos” de sus escaños. La foto. Buscan la foto. Casi sueñan con ello.

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Supongo que los tanques entrando por la Diagonal ya sería pedir demasiado. Eso nos equipararía a Hungria en el 56 o a Checoslovaquia en el 68. Entonces podrían decir a Europa: España es un estador opresor, no nos dejan votar, han recurrido a la fuerza bruta.

Pero me temo que incluso en éste caso no harían nada por nosotros. Los ingleses tuvieron treinta años a los soldados desplegados en Irlanda del Norte y no protestaban ni los irlandeses del sur. Es de las pocas cosas que finalmente ha aprendido el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont: la UE no moverá un dedo por nosotros.

En su entrevista el domingo en La Vanguardia -un masaje, por otra parte- decía que “Europa es un club de estados y se mantiene alineada con las posiciones del Estado español”. En efecto, yo siempre he dicho que la UE la han hecho los estados.

Y entre el Brexit, la crisis económica, los refugiados y la propia crisis de identidad de la Unión Europea el caso de los catalanes -como nos llamaban los britànicos en el siglo XVIII tras dejarnos tirados como una colilla-, es de lo último que quiren oir hablar.

Por otra parte, quizá uno de los los errores más clamorosos del soberanismo ha sido menospreciar a Rajoy. Yo todavía recuerdo a periodistas de TV3 como Tian Riba o a inteletuales de la talla de Joan B. Culla llámandole don Tancredo.

Pero de momento sigue ahí: en la Moncloa. Ha sobrevivido a Cameron, a Valls, a Hollande, a Renzi. Y casi a Pedro Sánchez. Ha conseguido quemar hasta a Mas. El otro gran error ha sido minusvalorar el Estado. Pensaban que no haría nada. Que sería coser y cantar. Un proceso win-win que iba diciendo el propio Artur Mas. Ganaríamos todos, seríamos felices y comeríamos perdices.

Me temo que acabaremos haciendo el ridículo, que es lo único que según Tarradellas -un sabio catalán de los que ahora no abundan- no se puede hacer en política. Todavía no sé como. Por suerte no soy adivino ni jurista. Y menos aún psiquiatra. Quizá sólo bastará con que un juez dé órdenes a los Mossos. Entre otras razones porque son policia judicial.

Da igual, el mal ya está hecho. A mí, como se pueden imaginar, el futuro personal de los tres de la foto de arriba -incluiría también a Jordi Turull- me da igual. Lo jodido es que si optan por suicidarse políticamente es toda Catalunya que se suicida detrás. Al fin y al cabo son nuestros representantes electos y, nos guste o no, pues eso: nos representan a todos.

134 Comentaris

#63 Kropotkin, Vic, 03/10/2017 - 09:26

Esta gente no estara contenta hasta que surja un nuevo Franco y vuelva a tomar Barcelona. Adios autonomia, adios catalan, adios, todo. Entonces estaran contentos desde Suiza o las Islas Virgenes. Tienen sufiencte dinero para eso. Nosotros nos quedaremos aqui volviendo a aprender el Cara al Sol. Que astuto que eres Mas... Jua, jua, jua,...

#62 Pau, Sabadell, 03/10/2017 - 01:47

Quina vergonya! Quina vergonya! Quina vergonya! I encara us pregunteu perquè volem ser independents? Sigueu una miqueta altruistes per lamor de Deu...

#61 Marcos, València, 24/09/2017 - 09:26

Que no protestaban los irlandeses del sur? Viví en Irlanda hace 15 años, cuando ya no había soldados en Belfast, y aún lo hacían y hablaban de ello. De hecho, siguen haciéndolo en el 2017.

Su artículo tiene el mismo nivel periodístico que una conversación de barra de bar.

#60 el talp venjador, Bcn, 20/09/2017 - 10:50

Digui les coses clares: Catalunya se'n va a la merda, i España també

#59 Telmo , Tuy, 18/09/2017 - 23:43

¿Representantes electos?. ¿Es Puigdemont un representante electo?. Si, elegido por el dedo de Mas y de la CUP. Más rigor, Rius.