La Punteta · 29 de Març de 2016. 13:58h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Cristianofobia

A mí, en temas de religión, me gustaría ser como Ramón de España. El periodista y escritor publicaba este domingo un artículo en El Periódico en el que explicaba que "me encantaría ser creyente, porque lo veo como un chollo que te ayuda a ir más animado por la vida y a ver la lógica a las cosas, pero no hay manera: por más que intento escuchar, no oigo la voz del Señor".

Pero una cosa es ser agnóstico y la otra es ser cristianófobo. Sería absurdo negar la influencia de la religión cristiana en la formación de Catalunya -como en la del resto de Europa- porque tenemos un centenar de localidades que comienzan con nombre de santo o santa. Sin el cristiansimo tampoco tendríamos el románico o el gótico. Ni Montserrat, nuestra montaña mágica.

Yo soy un firme defensor de la laicidad, pero sólo nos atrevemos a meternos con la Iglesia católica. Si Toni Albà en vez de disfrazarse de Benedicto XVI en el Polonia se hubiera disfrazado de Mahoma les queman los estudios de Sant Joan Despí, por ejemplo.

Y si la poetisa Dolors Miquel, en vez de recitar una especie de padrenuestro, hubiera un sura del Corán -hay una traducción en catalán de Mikel de Epalza del 2001- durante la entrega de los Premios Ciudad de Barcelona colocan una bomba en el Ayuntamiento de Barcelona. A estas alturas no quedaría nada.

Tampoco sé porque la Universidad Complutense tiene que tener una capilla en una universidad pública. Y me parece una exageración que la actual concejal de Madrid Rita Maestre haya sido condenada a pagar 4.300 euros por enseñar los pechos en 2011. Pero si ésto lo hace en la gran mezquita de Madrid la lapidan en medio de la M-30.

En cambio, aquí nos lo cogemos con papel de fumar. Mas, al día siguiente de los atentados de París el pasado mes de noviembre, afirmó que había sido obra de la "lucha del bien contra el mal". En plan película de Superman. No se atrevió ni a hablar de "terrorismo islamista".

Y ahora el secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía de la Generalitat, Oriol Amorós, ha condenado en nombre del Govern el ataque de este domingo en Lahore (Pakistán), que ha causado la muerte de al menos 72 personas, de las cuales 29 eran niños.

Amorós ha afirmado que "estamos al lado de los muchos catalanes de origen paquistaní" en contra de "el horror y la barbarie". Pero en ninguna parte menciona el hecho de que el atentado tenía por objetivo la minoría cristiana del país en plena Semana Santa. Bien mirado, ni siquiera condena el terrorismo islámico por miedo al que dirán a pesar de que ha sido reivindicado ya por los talibanes.

Somos más beligerantes contra la islamofobia -recientemente se celebró una manifestación en Barcelona que contó incluso con la asistencia de una consejera de la Generalitat- que contra la cristianofobia.

Los medios de comunicación occidentales se movilizan a menudo por los refugiados -la mayoría musulmanes, por cierto, pero hay un verdadero genocidio de cristianos en Oriente Medio y, en cambio, se informa a cuentagotas. Como si fuera lo más natural del mundo su exterminio. Puede que nos lo hagamos mirar.

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies

0 Comentaris