La Punteta · 4 de Gener de 2016. 16:36h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

¿Dónde están los intelectuales catalanes?

El otro día, en un arrebato de sinceridad, el periodista de Rac1 Jordi Basté dijo que el tradicional partido de Navidad de la Selección catalana le parecía una “chapuza“. ¿Basté es unionista? ¿cobra del CNI? ¿colabora con la Faes? ¿es un topo de la Guardia Civil?.

No, simplemente dijo la verdad. Todo el mundo lo sabe salvo la redacción de deportes de TV3: en el Camp Nou había media entrada -cosa que las cámaras disimulaban-, abrieron puertas antes de empezar y un montón de entradas eran gratis.

Por eso he echado de menos, entre nuestros intelectuales y tertulianos, alguien que se atreviera a hacer con el proceso lo mismo que hizo Jordi Basté con un partido de fútbol. No era tan difícil. Sólo había que tener cara y ojos, un poco de entendimiento y en definitiva, tener los pies en el suelo.

La verdad es que muchos lo veían venir desde hace meses. Francesc-Marc Álvaro ya afirmaba el pasado 2 de marzo en La Vanguardia: "seamos adultos. Por muchas hojas de ruta que se escriban y se pacten, el desenlace del conflicto entre una parte central de la sociedad catalana y los poderes del Estado no lo sabe nadie "(1).

Justo unos días después -a veces parece que vayan coordinados- Francesc Puigpelat se preguntaba en Nació Digital, uno de los digitales de cabecera del soberanismo: "¿tiene suficiente fuerza Catalunya para alcanzar un objetivo tan difícil como la independencia, ante un adversario tan sólido y monolítico?". Él mismo respondía: "pase lo que pase estaré contento: como mínimo lo debía intentar" (2).

Y otro independiente, Salvador Cardús -incluso iba en la lista de Junts pel Sí aunque al final- reconocía el pasado día 21 de diciembre en el Ara que "el entusiasmo popular -y una cierta arrogancia política- nos ha hecho creer que el país ya había ‘desconectado’ de España. Y eso, desde mi punto de vista, ha llevado a sobredimensionar la fuerza real del soberanismo" (3).

Finalmente, Toni Soler, afirmaba el sábado en el mismo diario: "con el equilibrio de fuerzas actual, el independentismo no será capaz de formar una mayoría estable ni de constituir un gobierno viable; por tanto, toca pagar la penitencia". El hombre ya recomendaba "rehacer estrategias, coser alianzas, gobernar (lo que se pueda) y, finalmente, extraer una buena lección de todo. Esto, al menos, sería un consuelo" (4).

Tal vez, de todos, el que tiene más mérito es Francesc-Marc Álvaro. Hay que reconocer su visión estratégica. Yo me quito el sombrero: el día después del segundo debate frustrado de investidura de Artur Mas aparecía su último libro: "¿Por qué hemos ganado". ¿Se puede tener más don de la oportunidad?. Yo creo que lo hizo expresamente para poder declararse, en público, más masista que el propio Mas. Mientras el presidente, claro, permanecía sentado en primera fila.

En fin, tampoco sé si el resto del grupo -los Villatoro, Colomines, Sanchis, Aira, Sintes y compañía- han hecho ya un ejercicio de contrición similar. Me cuesta mucho seguirlos. Son tan previsibles. Me refiero a la crème de la crème intelectual-periodístico de este país. A los enchufados.

Los que escriben en La Vanguardia, El Periódico o el Ara porque son cuota convergente. Los que salen cada dos por tres en TV3. Los que tienen un programa propio en Catalunya Ràdio -esto es pura envidia: a mí Fèlix Riera no me invitó ni a un café en tres años- o en la Xarxa, la cadena local de comunicación de la Diputación de Barcelona.

¿Pero ahora? ¿Ahora se dan cuenta?. No, ya sabían que el soberanismo no tenía suficiente fuerza para iniciar un proceso unilateral de independencia. Ellos también han hecho fer bullir l’olla irresponsablemente. Con 62 diputados de 135 no vas a ninguna parte. Aunque sumes los diez de la CUP como se ha visto. No puedes declarar una independencia con 63 diputados en contra o decididamente en contra. No te reconocerá la Merkel ni Obama ni el Vaticano. Es que ni Sudán del Sur.

Ahora asistiremos, pues, a un retroceso en toda regla. Ahora saldrán los de ha valido la pena, los de hay que salvar los muebles, incluso los del yo ya lo decía ya. Cuando ya me perdonarán, los que lo decíamos éramos cuatro gatos. Y hemos sido sistemáticamente criticados, insultados, planchados. Si yo cobrara de todos los lugares que dicen que cobro Bárcenas a mi lado sería un aprendiz.

Aún peor: hemos sido silenciados en los medios públicos y privados. Nos han tratado de apestados. A mí lo que me duele es que lo haya hecho también el presidente de la Corpo, Brauli Duart. Y eso que es amigo mío. Pero de eso ya hablaremos más adelante. Un día tengo que explicar, con pelos y señales, el día que me filtraron lo de los accionistas del Ara. Me usaron como un kleenex. Después terminaron repescando la Terribas.

Alicia Sánchez-Camacho -o Albert Rivera, tanto me da- decía una día que había catalanes de primera y de segunda. Peor: los hay de tercera. Los que estamos a favor de la independencia de Catalunya pero hemos advertido que no íbamos bien. Hemos sido tratado de vendidos, de renegados, de traidores. He tenido que escuchar de todo. Incluso de estrellas de TV3.

Ayer todavía tuve que aguantar a un seguidor en twitter -además masoca- que me hablaba de bilis. Como si yo tuviera la culpa del no de la CUP. Debía de ser simpatizante de Junts pel Sí. Los convergentes están que trinan. Lo he dicho siempre: uno de los problemas del soberanismo es el nivel.

Ahora seremos testigos de un sálvese quien pueda. Como el Titanic, donde había codazos para subir a los botes salvavidas. Y algunos, con los nervios, quedaron a medio llenar. Incluso hago una predicción: los mismos que, en su día, mataron a Pujol tras la confesión matarán ahora a Mas si es necesario. Como el Julio César de Shakespeare: “Et tu Brute?" (acto III, escena I). Es simple instinto de supervivencia. El barco se hunde.

Pero ellos también son responsables: han inflado el globo. Entendámonos: no es que el proceso haya sido un suflé, pero es evidente que había suflé. Si hemos llegado hasta aquí es por el papel de la prensa -más bien el papelón- con TV3 a la cabeza, pero también porque somos un país sin intelectuales.

Aquí no hay ninguno que haya mantenido el equilibrio, incluso emocional. Marcado distancias con el poder. Al contrario, incluso los progres -como Josep Ramoneda- se pasaron en masa al proceso cuando vieron que cambiaba la dirección del viento. Bastaba por haberle preguntado un día al presidente: "Artur, ¿seguro que vamos bien?".

En 2002, cuando tenía cuarenta y seis años pero ya era el hereu de Jordi Pujol, le hicieron un libro entrevista a cargo de otro periodista de confianza, Rafael de Ribot. El ahora presidente en funciones -más en funciones que nunca- decía: "Sería irresponsable llevar al país hacia un camino que significara una frustración colectiva" (5). Felicidades, presidente, lo ha conseguido.

Lo peor de todo es que han quemado la posibilidad de ser independientes durante una o dos generaciones. La derrota será como la retirada de Rusia. Perderemos la camisa. Hemos jugado y hemos perdido. Peor: hemos ido de farol y hemos perdido hasta los calzoncillos.

Habrá incluso replantear el soberanismo. Sacar del cajón Vicens-Vives, Gaziel, Pla. Volver a levantar la persiana como después de 1714, que diría Ernest Lluch. Los que aseguraban que sería pan comido, los del tenemos prisa -¿se acuerdan?- han hecho tanto daño.

Mientras nuestros referentes intelectuales -y morales- sean personajes como Toni Albà o Sala i Martín, por muy catedrático que sea, no vamos a ninguna parte. Mientras hagamos ayunos, digamos que Santa Teresa de Jesús era catalana o propongamos ceder el puerto de Tarragona a la Armada china seremos el hazmerreír de Europa. El frikismo, el pit i collons, el decir "puta traidora" a una diputada ha hecho mucho daño. Ahora el daño ya está hecho.

 



(1) La Vanguardia: “Prever es inútil”, 2 de marzo del 2015

(2) Nació Digital: “Catalunya: una nació molt prima”, 5 de marzo del 2015

(3) Ara: “Cop de timó a l’independentisme, 21 de diciembre del 2015

(4) Ara: “L’any de la marmota”, 2 de enero del 2016

(5) "Què pensa Artur Mas" (Dèria Editors), págs. 41 i 42

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies

10 Comentaris

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#10 chivato, Huesca, 08/01/2016 - 18:26

¿Que dónde están?, pero si lo sabe todo el mundo, se han ido aborrecidos del ambiente a Madrid

#9 Panza, Barcelona, 06/01/2016 - 11:15

Nadie a quien la cabeza le gobierne puede sumergirse en semejante ofensa.
Mas allá de los primeros años de la autonomía , esto ha sido un pasteleo degradante, y en los últimos años,la incapacidad y la soberbia tratan de ocultar que la vida iba en serio.

#8 JaviS, Bcn, españa, 05/01/2016 - 12:46

Lo grave aquí es como a quedado Catalunya de cara al resto del Estado, me refiero a la opinión que tienen ahora el resto de España respecto hace 5 años por ejemplo....

Entre el Pujol, el Palau, Millet, el 3% y la independencia express, Catalunya ha quedado muy tocada....

#7 CaptAchab, captnemo2010@gmail.com, 05/01/2016 - 11:06

Que esto era una opereta fue claro ya el 9N con la doble pregunta de lógica imposible, puro disparate técnico, reloj que podía marcar tres horas a la vez. A todos los indepes que se lo demostré les daba igual. Ya todo valía, la razón fue abolida en Catalunya con Mas en cabeza y sus corifeos detrás.

#6 Juanca, Sabadell, 05/01/2016 - 10:14

Los indepes solo tienen escribanos, en correspondencia con la teoría de las masas que consideran que el mensaje se debe adaptar al más tonto de ellos. Y claro, el indepe más tonto... Si cogiéramos al más listo y lo enviamos a Marte, la comunidad científica seguiría sin encontrar vida inteligente