La Punteta · 4 de Setembre de 2017. 20:07h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El doble juego de La Vanguardia

 

El pasado 4 de junio La Vanguardia publicaba un editorial en portada ( "Aún estamos a tiempo") en el que recordaba que "las fuerzas que impulsan el referéndum unilateral" sacaron en las elecciones del 27 de septiembre de 2015 menos de la mitad de votos: el 47,8%. Y que sus dirigentes "se resistieron a reconocer públicamente que el reto plebiscitario no había sido superado".

El diario criticaba que se presentara la independencia como "un evento indoloro, festivo y milagroso" y destacaba que no tenían mayoría. "De aquel error deriva la actual situación, que puede conducir a Cataluña a un callejón sin salida", subrayaba.

Asimismo, lamentaba que Junts pel Sí quedara "prisionera" de la CUP -una fuerza con sólo un 8% de los votos- y explicaba que se podría haber optado por una mayoría alternativa en el Parlament. Pero "se optó deliberadamente por la estrategia unilateral, previo sacrificio de Artur Mas". A continuación criticaba que "se tuvo que improvisar un presidente y la persona elegida fue Carles Puigdemont, alcalde de Girona”.

Por otra parte, censuraba el "quietismo" de Mariano Rajoy y del Gobierno del PP al que acusaba de tener "una importante cuota de responsabilidad". Por ello acababa pidiendo a Junts pel Sí la "suspensión de la vía unilateral". Consideraba el anunciado como un suicidio: "Se ha optado por la consigna suicida del 'tenemos prisa".

Casi tres meses después de aquel editorial el director del diario, Màrius Carol, publica una entrevista el presidente de la Generalitat y no he sabido encontrar ninguna pregunta sobre las quejas expresadas entonces. No es una entrevista, es un masaje. Incluso el fotógrafo oficioso que antes hacía las fotografías a Mas -el retrato oficial o la del timón- ahora las hace a Puigdemont. La cosa ha variado poco.

Aún recuerdo que le fotografió escribiendo el frustrado discurso de investidura a mano. ¡En la época de los ordenadores! Además se notaba que la foto era muy preparada porque tenía las gafas sobre la mesa. Daba una imagen troglodita del entonces todavía presidente. Ahora se le ha ocurrido poniéndolo en la plaza de Sant Felip Neri ante las marcas que dejó la metralla! Vaya augurio.

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De hecho es una entrevista digna del dominical. Puigdemont parece una estrella de cine antes de estrenar una película: “¿cómo se ve dentro de un año?", "¿Qué piensa que dirán de usted los libros de historia?" acaba peguntando Màrius Carol después de dos páginas.

Se nota que el presidente sólo da entrevista a medios amigos: Terribas, TV3, Rac1, La Vanguardia. Ya me gustaría que me diera una a mí. Aprovecho para pedirla. En rueda de prensa sólo ha comparecido dos veces en dieciocho meses: para explicar los cien días y la remodelación de Govern. Acompañado del vicepresidente. Y eso que es periodista.

Quizás la única cuestión con un poco de mala leche que le planteaba Màrius Carol es cuando le decía si "no es un error que el Govern nombre al presidente del Tribunal Supremo". Hombre, no es un error, es una barbaridad. Debe de ser un cargo hecho a medida de Carles Viver Pi-Sunyer.

El objetivo de la entrevista, pues, es animar a los del no, a ver si se animan a ir a votar y así sube un poco la participación. Sólo hay que ver el titular: "Todo el mundo sabe íntimamente que esta vez va en serio". ¿Entonces el 9-N que era?. Puigdemont no se da cuenta, pero acaba de dar la razón a Ciutadans y PP que siempre dijeron que era una barbacoa.

En realidad, hay más preguntas críticas con Mariano Rajoy que con el propio presidente de la Generalitat. Por ejemplo, le pide "si Rajoy le llamara ¿iría?" Que más bien parece una sugerencia de cara a la Moncloa, un querer tender puentes antes no nos hagamos daño.

Pero ¿por qué lo tiene que llamar el presidente de Gobierno si estos ya han dicho que hacen el referéndum toda costa? Además, se reunieron en secreto -y nos lo negaron, por cierto: como el aviso de las Ramblas- y tampoco sirvió de nada. Tan difícil era preguntar: "presidente, significa que ¿se puede declarar la independencia con menos de la mitad del censo electoral?", Que es lo que decían en la editorial de hace tres meses.

Es que ni siquiera hay alguna pregunta sobre la gestión que ha hecho el Govern del atentado No salen ni los famosos bolardos. O el desmentido de Trapero-Forn (por orden de importancia). Ni la CUP como socio parlamentario. En este caso era: “¿quiere decir que se puede gobernar con una fuerza que pide la retirada de la estatua de Colón o la expropiación de la Catedral?".

Puestos a hacer yo le hubiera hecho esta: ¿el consejero Santi Vila fue el que se chivó sobre el consejero Jordi Baiget? Porque el suicidio por etapas del PDECAT también da mucho juego. El otro día Lluís Corominas casi hacía tándem con Benet Salellas en una rueda de prensa en el Parlament. No sé si lo han notado pero Esquerra no envió ni a Marta Rovira ni a Roger Torrent, sino a Jordi Orobitg, que iba de undécimo por Girona.

 

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Parece que La Vanguardia esté con el corazón en un puño. El conde de Godó debe tener miedo de que, si comulga demasiado con el unionismo, le quemarán ejemplares en la puerta del diario como ocurrió durante el franquismo con el caso Galinsoga. Pero entre hacer La Vanguardia Española y La Vanguardia Estelada lo que deberían hacer es un diario de referencia. Simplemente explicar las cosas como son. Y el proceso ha entrado en una fase según la cual, con la independencia, el sol saldrá por el oeste o habrá duros a cuatro pesetas.

Es verdad que, unas páginas más atrás, había artículos de Joaquín Luna y Llàtzer Moix, ambos periodistas de la casa, críticos con el proceso. Y un artículo aún mejor de Daniel Arasa sobre el yihadismo. Pero también tienen a Pilar Rahola, Francesc-Marc Álvaro o Salvador Cardús taladrando todo el día. Con el atentado no ha habido la más mínima crítica. Al contrario, me parece que han aprovechado para dar caña a El Periódico.

En fin, no sé si estas oscilaciones son fruto de las subvenciones. Como si, después de haber cobrado un montón de la Generalitat -Anna Gabriel dijo que eran 15 millones de euros-, hubieran cobrado del Estado y ahora intentaran volver a cobrar de la Gene. Todo el mundo sabe que la prensa catalana, sin subvenciones, no resisitirá. Quedaríamos cuatro gatos.

Pero si el proceso ha llegado donde ha llegado es no sólo por el silencio de la sociedad civil, sino también por el triste papel de los medios de comunicación, los periodistas y los intelectuales (sic). Colegas, ya sé que de algo hay que comer, pero nos hemos bajado los pantalones hasta los tobillos Y pensamos que somos Dinamarca.

La entrevista al menos ha servido para dar una idea de quién tenemos de presidente de la Generalitat. Debía ser un ejercicio de peloteo y le han hecho un flaco favor. No importa, por respeto institucional, me abstendré de decir qué pienso de Carles Puigdemont. Basta que relean algunas respuestas.

Cuando Màrius Carol le dice que, en caso de aprobar por decreto la Ley de Transitoriedad no se podrá debatir la "más importante de la historia de la Cámara”, el presidente sufre un lapsus freudiano y responde que la "más importante será la nueva Constitución". Da por hecho que, sea cual sea el resultado o la participación en el referéndum, seremos independientes Esto es un puro trámite.

Al menos Puigdemont ha descubierto ahora -y eso que estuvo un año sabático de viaje por Europa- que en la Unión Europea no nos apoya ni el conserje. En efecto, finalmente admite que la UE "es un club de estados y se mantiene alineada con las posiciones del Gobierno español". ¿Y qué se pensaba? Los que tienen la santa paciencia de seguirme me habrán oído decir a menudo que la UE la han hecho los estados y que después del Brexit nadie quiere oír hablar de referendos. Seamos francos: no nos han apoyado ni los vascos. Es que ni los andorranos.

Sin embargo, la respuesta que me ha hecho más vergüenza ajena ha sido cuando el director de La Vanguardia le pregunta sobre los silbidos al Rey en la manifestación y el presidente de la Generalitat dice que "agradecí su presencia en el minuto de silencio, después cada uno hace lo que quiere". ¿Agradecer? el rey hizo lo que tenía que hacer.

Pero a ver si lo entiendo: convocamos una manifestación por las víctimas, nos manifestamos contra la Islamofobia, aprovechamos para colar esteladas para que se vean en primer plano por la tele, organizamos una pitada al Rey y al presidente del Gobierno ¿y nos quedamos tan panchos?. El entrevistador ni siquiera es capaz de ¡replicarlo! Por el contrario, cambia de tema como si no pasara nada. Penoso todo. Este país empieza a dar lástima.

3 Comentaris

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#3 Sharp, Tarragona, 05/09/2017 - 19:27

Se ja puesto de moda una frase: Uno está embarazado o no está embarazado, lo que no puede estar es medio embarazado.

La vangurdia no se sabe donde está: unos estan por el proces y otros en contra, pero me parec muy bien para los periodistas pero no para un medio periodistico: ëste debe posicionarse de una pajolera vez. Se esta´o no se está

#2 Carlos, Bat, 04/09/2017 - 22:00

Rius, "Que buen vasallo, si tuviera un buen señor"
Si el gobierno friki, actual, fuera de tu"seny"otro gallo cantaría.

#1 M, Sabadell, 04/09/2017 - 20:23

Muy de acuerdo, la entrevista da pena, parece hecha por un becario al que la Generalitat vaya a contratar en breve y deba quedar bien.
Esto pasa cuando la linea editorial no la tienen clara y van dando bandazos, deben saber que no se puede contentar a todo el mundo y que deben definirse claramente.