La Punteta · 13 de Novembre de 2017. 10:07h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La decadencia catalana

Lluís Salvadó, cuando era delegado de la Generalitat en les Terres de l'Ebre, detrás de Carod durante una visita de este a Miravet en el 2009

Si no fuera por los presos quizás me haría español. El primer Consejo de Ministros tras el 155 disolvió tres organismos: la secretaria de Desenvolupament de l'Autogovern; l'Oficina de Millora de les Institucions d'Autogovern y la Comissió Interdepartamental per al Desenvolupament de l'Autogovern.

También ha cesado a los delegados territoriales en Barcelona, Girona, Lleida, Tarragona, las Terres de l'Ebre, la Catalunya Central y del Alt Pirineu. ¡Aleluya! Por fin haremos la reforma de la Administración pública catalana que está pendiente desde hace años.

En efecto, es una de las múltiples promesas incumplidas de Mas. El entonces presidente creó en 2013 una comisión para la modernización de la Administración Pública. Un organismo calcado del que creó Pujol quince años antes (1998). Sólo le cambiaron el nombre. La primera era una comisión de expertos. La segunda una comisión asesora. Con el agravante, además, de que la Administración de la Generalitat la habían creado ellos: los de CiU.

Cuando Pasqual Maragall llegó a presidente aún lo enredó más. Creó tres nuevas delegaciones: Terres de l'Ebre, Catalunya central y Alt Pirineu para hacer un guiño a Esquerra. En teoría era para acercar la administración al ciudadano.

Pero, en realidad, fue una agencia de colocación de altos cargos. Como eran tres partidos se lo dividieron como TV3 o Catalunya Ràdio: por cuotas. ERC colocó en las Terres de l'Ebre un dirigente que entonces ya despuntaba, Lluís Salvadó. Entonces próximo a Carod.

En el Alt Pirineu, al socialista Víctor Orrit, que se había quedado sin la alcaldía de Tremp en las municipales después de tres mandatos consecutivos (1991-2003). Finalmente, en la Catalunya Central, el alcalde de Sant Pere de Torelló, Jordi Fàbrega, entonces cercano Iniciativa.

Había hecho suficientes méritos: era el hombre que había denunciado el llamado caso Cullell. Con los años se pasó a Esquerra, donde sin duda tenía más futuro que en ICV. En el 2010 quemó la fotocopia de un decreto de Nueva Planta durante la Diada. Me parece que, en agradecimiento al gesto, lo acabaron poniendo incluso a la dirección del partido.

Junts pel Sí ha continuado la tradición. El delegado de la Generalitat en Barcelona es Miquel Àngel Escobar, aquel dirigente de UGT que siguiendo la estela de otras -como la exconsellera Neus Munté- se pasó a CDC. Fue de candidato al Senado en las elecciones del 20 de diciembre de 2015. No salió. Lo recolocaron de delegado de la Generalitat en Barcelona.

La delegada en la Catalunya Central era la ex diputada de ERC Laura Vilagrà. Había sido alcaldesa de Santpedor, el municipio de Josep Guardiola. Cuando lo dejó la nombraron delegada en las comarcas de la Catalunya Central.

Un día me la encontré en las afueras del Parlament. Le pregunté qué hacía y me dijo lo mismo que Maragall: "acercar" la Administración al territorio. ¿En pleno siglo XXI? ¿en la época de internet? pensé. La delegación de la Generalitat en la Catalunya Central está en Manresa. Abre de nueve a dos. La distancia entre la capital del Bages y Barcelona son 57 kilómetros por autopista.

En las postrimerías del segundo tipartito, para oficializar las delegaciones que había creado Pasqual Maragall años atrás, Esquerra impulsó la Ley de Veguerías, una jurisdicción de antes del Decreto de Nueva Planta. No lo decían, claro, pero en cierto modo se quería diluir o borrar las provincias, que se veía como una imposición española. Ciertamente, era la división territorial creada por el gobierno de Madrid en 1833.

Pero nunca hubiéramos tenido que crear una nueva administración pública sin haber suprimido la anterior. Catalunya tiene ahora seis administraciones superpuestas: UE, Estado, Generalitat, Diputaciones, Veguerías, Comarcas y Ayuntamientos. Imagínense cuánta gente colocada en el sector público.

Tomemos, por ejemplo, los consejos comarcales. No dudo que quizás en las comarcas del interior tienen su utilidad para mancomunar servicios. Pero no he sabido encontrar la frontera entre el consejo comarcal del Barcelonès y el del Baix Llobregat por ejemplo.

En este caso fue un invención de Jordi Pujol (1987) para contrarrestar la todopoderosa Corporación Metropolitana de Barcelona, que se acabó suprimiendo. Parece que Pasqual Maragall -entonces alcalde de Barcelona- había planeado incluso crear un himno.

Pero la Catalunya actual no tiene nada que ver -sobre todo demográficamente- con la que estableció Pau Vila en 1936. ¿Saben cuál ha sido el único consejo comarcal suprimido? El del Barcelonés. Y aún porque había tanta presunta corrupción que pensaron que lo ideal era cerrarlo.

Si Rajoy gobernara un poco mejor de lo que ha gobernado el soberanismo hasta ahora bajaría y volvería a situarse alrededor de un 20% del electorado, que era inicialmente su terreno natural. Personalmente me gustaría que el Estado acabara el enlace entre la AP-7 y la autovía de Lleida porque lo tengo al lado de casa. Hace un montón de años que está parado. Lol paralizó José Blanco cuando era ministro de Fomento (2009-2011).

Tampoco es tan difícil. Catalunya lleva años mirándose el ombligo. En plena revolución tecnológica, hemos desperdiciado una inmensa cantidad de energía en objetivos difíciles o inalcanzables. Por ejemplo empezamos a negociar la financiación cuatro años después del inicio de la reforma del Estatuto. Cuando el rival ya estaba en guardia y las fuerzas propias exhaustas.

La última legislatura de Pujol sólo sirvió para preparar el aterrizaje de Mas. Maragall se envolvió con el Estatut. Montilla la financiación. Mas el derecho a decidir. Puigdemont la independencia. ¿Qué hemos conseguido? En el fondo, hemos puesto la semilla de nuestra propia decadencia. El resto de países no esperarán que los catalanes seamos independientes. Con República o sin deberíamos ponernos las pilas ya.

 

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8 Comentaris

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#4 marta, Barcelona, 14/11/2017 - 12:03

Si señor Rius...de acuerdo con usted. Pero lo peor es la tele y radio publica y la prepotencia de esta gente que no sabe calcular la velocidad...Ahoras frenan pero se han cargado el coche....ni un voto para los indepes. Cataluña precisa sosiego

#3 Josep, Barcelona, 14/11/2017 - 08:54

"Si no fuera por los presos..." pues mira, si no fuera por los 40 años de dictadura catalanista igual hasta estaría orgulloso de ser catalán, pero lo cierto es que los barceloneses no tenemos NADA que agradecer a Cataluña y sí mucho que nos incentiva a dejarla después de ser saqueados por la Cataluña profunda durante décadas

#3.1 pepe.----, andorra, 15/11/2017 - 14:20

y cuantos barceloneses se han organizado para pedir autonomía para Barcelona? La unica forma q tiene Barcelona, hoy en dia, de librarse de los separatas por la via rapida, es proclamar la autonomia de Barcelona, la otra opcion, la vuelta a un estado central y jacobino, no les interesa a los politicos pq les quitarias el pesebre de las autonomias.

#2 Man, Santander, 13/11/2017 - 14:11

"Mas, el derecho a decidir" Derecho q "casualmente," no aparece recogido en ningún artículo de nuestra constitución.
"Puigdemont, la independencia"Que "casualmente," pasa por dar un golpecillo de estado, barriendo de paso al estatut de Catalunya y llevando a la implantación del art. 155 y convocatoria de elecciones.

#1 Pepe, Alacant, 13/11/2017 - 11:32

El problema de Cataluña es que los hay que quieren consolidar legalmente en forma de república, un provincianismo caciquil y cleptómano, y en no pocos casos sectario. Lo mejor que les ha podido ocurrir es que no lo hayan logrado.

#1.1 MSB, Aragón, 13/11/2017 - 11:53

Exactamente. Años vendiendo la matraca de su eficacia y su eficiencia en la gestión pública, destilando supremacismo tácito por comparación y en realidad reproducen e incluso "mejoran" en mucho todos los vicios de las administraciones regionales y locales del resto de España. En esto de trincar son tan españoles como la Gürtel en pleno.

#1.2 Jose Antonio, Sant Cugat, 13/11/2017 - 23:00

Cuando el marketing funciona muy bien pero detrás no hay nada la empresa acaba cerrando. Los indepes han vendido humo durante cinco años sin trabajar los puntos esenciales y chupando todo lo que han podido viviendo de lujo. Y si no preguntarle a Romeva que nunca soñó en la vidorra que se ha pegado estos dos años.

#1.3 Josep, Barcelona, 14/11/2017 - 08:58

me hace muchísima gracia cuando hablan de que todo esto es un movimiento surgido del pueblo cuando salta a la legua que ha habido ingeniería social en todo por parte de una burguesía catalanista acostumbrada al saqueo continuo de los trabajadores
curioso ver también como la "presunta" izquierda catalana se suma sin problemas a la fiesta