La Punteta · 17 de Desembre de 2015. 11:50h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La hora de decir la verdad

Hace unos días me comí una paella con Manuel Trallero -recuerdos a Saadia, Manuel: estaba buenísima- y, entre gamba y gamba, dijo una verdad como una casa: "alguien debería salir y decir la verdad". Perdonen la redundancia.

Yo pensaba que Josep Antoni Duran Lleida aprovecharía la ocasión en los dos minutos iniciales que le dejó Josep Cuní en el debate de 8tv. Pero fue el único momento del programa en el que se apiadó de Francesc Homs. En todo lo demás no tuvo piedad.

Al propio cabeza de lista de Democracia i Llibertat se le escapó un “ésto parece una entrevista" cuando estaba contra las cuerdas. Francesc Homs se pensaba que un debate con Duran sería como una apacible rueda de prensa de Govern. Cuando era suficiente usar algún refrán como “gato escaldado del agua tibia huye". Uno de sus preferidos.

De hecho, el candidato de Unió prefirió dejar las perlas de una en una: "usted quiere afrontar la independencia sin tener una mayoría social", "no se puede llevar este país al precipicio", "España es más fuerte de lo que creen". Mientras Homs, desde el fondo de la pista, esquiva los disparos de artillería. A mí me recordó el San José, antes de ser hundido por cuatro barcos ingleses frente a las costas de Colombia.

Pero, en efecto, ha llegado el momento de decir la verdad. Ben Bradlee, el que fue director del Washington Post durante el Watergate y más allá, cuenta en sus memorias el peor trance que pasó durante su vida profesional: cuando descubrieron que el reportaje sobre un heroinómano menor de edad -al que le acababan de dar el Pulitzer- era inventado.

Llegó a la conclusión de que "The truth is the best defense, and the whole truth is the very best defense". Pues eso. Tarde o temprano alguien tendrá que reconocer que no puedes empezar un proceso de independencia con 63 diputados en contra o incluso decididamente en contra: tienes casi la mitad del país que no te sigue. Y, si lo haces, no te reconocerá nadie. Ni Merkel, ni Obama ni el Vaticano. Tal vez, con un poco de suerte, Sudán del Sur.

Lo peor de todo es que íbamos bien. Con más o menos poder, era el período de más autogobierno de los catalanes en los últimos 300 años. En una o dos generaciones hubiéramos podido plantear un proceso de independencia con unas mínimas garantías de éxito y haciendo como se hacen estas cosas. Cuando tienes una holgada mayoría -como mínimo los 90 diputados del Estatut- haces una declaración unilateral de independencia y es imparable. Ahora retrocederemos veinte años.

Todavía hay algo peor: lo sabían. Sabían que no saldría bien. Incluso en el caso de que saliera bien -con la independencia- puede salir mal porque si la comunidad internacional no te reconoce ya puedes aguantarte. Todo para salvar la carrera política de un hombre. Lo he dicho en otras ocasiones: el proceso, al final, ha sido una huida hacia delante, clásica, de manual.

¿Pero ahora quié gestionará la frustración? ¿La mala leche acumulada? ¿Quien dirá la verdad a los catalanes? ¿Quien pondrá manos a la obra para volver a salir adelante? ¿Quien dirá, en plan Ernest Lluch, que como después de la guerra de 1714 hay que volver a levantar la persiana?.

¿Qué dirán los valientes, los del ‘pit i collons’, los 'Miquelets mediáticos' que han espoleado Mas a ir hasta el final?. No me extraña, por otra parte: algunos han convertido el soberanismo en un modus vivendi. Pero si Mas se despeña nos despeñamos todos como país. El mal será incalculable e irreparable durante una o dos generaciones.



2 Comentaris

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#2 pepe, andorra, 19/12/2015 - 11:31

Desde estas paginas, sugiero al Sr. Boadella, q haga una obra de teatro sobre LLuiset al senegal, la historia de un persona q se va a ligar al senegal pq le gustan largas, gordas y negras.

#1 Fernandez, Barcelona, 17/12/2015 - 21:11

Como que algunos han convertido esto en el modus vivendi ?
Decir la verdad no es ponerse guantes para coger la taza de té ardiendo.
Y si quema,como dice Serrat, lo que no tiene es remedio.