La Punteta · 31 d'Octubre de 2017. 10:35h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

La restauración autonómica

Un viejo amigo ex convergente  -de los del ‘peix al cove’- me suelta con amarga ironía: “Cada vez que hemos sentado en la mesa a ERC se han roto piezas de la vajilla”. No sé si la vajilla a la que alude mi buen amigo es de Sèvres o del Carrefour. Lo ignoro, pero para el caso que nos ocupa da lo mismo. Lo cierto es que la hoja de servicios de los republicanos no está exenta de momentos delicados, estropicios y daños colaterales. No es menester rememorar los tiempos de la Segunda República, ni los vaivenes del Gobierno Tripartito, para  darse cuenta de que en los genes de ERC  anida una dosis de ’rauxa’ desbocada incompatible con el arte del buen gobierno. Es más, en alguno de sus dirigentes la utilización del plural mayestático oculta, como sostiene Josep Borrell, tics de corte autoritario. La CUP presume de haber enviado a Artur Mas a la papelera de la historia. ERC ha lanzado a Puigdemont hacia un abismo ignoto. El chocolate belga se paladea con placer pero ni cura ni dignifica un exilio de mentirijillas.

¿Y ahora qué? Me dirán ustedes. Pues muy sencillo: restaurar. Una acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua sobre la palabra restaurar nos viene como anillo al dedo. Restaurar es ‘poner una cosa en el estado de estimación que antes tenía’. Pues sí amigos, ha llegado el momento de la restauración autonómica, de la recuperación del Parlament como instrumento útil para legislar y vehicular las preocupaciones y demandas de la ciudadanía y, todo ello, llevarlo a cabo desde la legalidad democrática. Urge devolver a cada cosa su nombre y su esencia. Urge recomponer, o reponer, las piezas rotas de la vajilla antes de que no quede ni una. Restaurar implica también arreglar los estragos ocasionados, devolver lustre y credibilidad al país, recuperar el valor del autogobierno y apaciguar los ánimos exaltados…

Las elecciones de diciembre son una buena ocasión para, mediante el voto, implementar esas urgencias políticas y cívicas que demanda la ciudadanía.

Cataluña no puede permitirse un nuevo lustro pleno de aventuras secesionistas, conflictos identitarios y performances. Un ‘procés 2’ sería letal para la sociedad catalana. Entre las fuerzas constitucionalistas, el próximo 21 D, habrá programas políticos claramente contradictorios y diferenciados. Lógico, pero más allá de esas propuestas  electorales conviene establecer un compromiso de apoyo mutuo con el fin de combatir cualquier nueva deriva secesionista. La restauración del orden autonómico es la tarea más urgente de los demócratas. Restañar heridas y recuperar lo perdido es el gran reto que tienen ante sí los catalanes de buena fe.

 

5 Comentaris

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#3 marta, barcelona, 06/11/2017 - 10:27

Si el país no recupera la normalidad -es decir el funcionamiento normal de una autonomia sin delirios independentistas- no saldremos de esta crisis vergonzosa y patètica.Puigdemont que viva en Flandes....y los demás a recuperarnos de cinco años de intoxicación.

#2 caius locus, c, 03/11/2017 - 22:56

Quina vergonya que feu avui els del PSC i què bé que us queda la "rojigualda"...Ningú des de l'esquerra catalanista voldrà fer cap govern amb vosaltres. Conformeu-vos amb fer la competència als "Ciudadanos"

#2.1 Quintus Senyatus, Roma, 06/11/2017 - 14:45

Tu no ets propiament locus, ets burrus.

#1 botifler1914, Sinitaca, 31/10/2017 - 15:45

Dentro de no mucho cuando veamos una estelada se la haremos comer a quien la lleve (como ahora con las banderas del aguila).

#1.1 pepe.----, andorra, 03/11/2017 - 11:55

por el águila te refieres al escudo de los reyes católicos, el de san juan? Y la bandera de la segunda republica no se la harias comer tampoco a quien la lleve?