La Punteta · 12 de Gener de 2016. 08:50h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Las víctimas del proceso

La generación del Estatut

En honor a la verdad, el primero que comparó Artur Mar con Kerenski fue Enric Juliana en un artículo el pasado 13 de noviembre. Para situarnos: Aleksandr Krenski (1881-1970) fue el hombre que -entre el zar Nicolás II y la revolución bolchevique- intentó hacer una revolución burguesa antes que no se convirtiera en la Rusia soviética. Es decir, establecer un régimen democrático. Como hubiera cambiado la historia si hubiera salido adelante.

"Artur Mas va camino de convertirse en el 'Kerenski catalán", decía entonces el colega de La Vanguardia (1). Conozco poco la historia rusa -el gran especialista a pesar de alguna polémica académica es el historiador británico Orlando Figes-, pero como se sabe el entonces primer ministro terminó escribiendo libros de memorias y artículos contra la URSS durante su exilio en Estados Unidos.

Y el último -al menos que haya detectado- ha sido Manuel Milián Mestre en un artículo en El Punt-Avui el pasado día 30 sobre la clase media (2). Un poco en la línea de lo que también decía Josep Miró i Ardèvol este domingo en La Vanguardia (3). Un día nos daremos cuenta, espero que no sea demasiado tarde, que sin clase media no hay democracia.

Pero que conste que dos días antes de Enric Juliana, el 11 de noviembre, ya hice la misma comparación. El ahora diputado del PSC en el Congreso por Girona Marc Lamuà Estañol -entonces aún era sólo secretario de organización del PSC en las comarcas gerundenses- le dije que "Mas tiene algo de Kerenski". A mí una persona que es doctor en arqueología me impone mucho respeto. Este es un país que con frencuencia maltrata a las piedras.

Desgraciadamente, los hechos me han dado la razón. El diputado de la CUP Benet Salellas lo resumió el domingo en esta frase: "hemos enviado Mas a la papelera de la historia". De hecho, en la lista negra había también tres consejeros en funciones: Irene Rigau, Boi Ruiz y Felip Puig. A estas alturas parece evidente que ninguno de ellos repetirá. Ni siquiera Irene Rigau, a pesar de que tiene el TSJC al acecho por la consulta del 9-N.

Los acontecimientos, en efecto, le han pasado a Mas por encima. El hombre que ha sido el alma del proceso ha sido también víctima. Hasta ahora había sido un superviviente. En definición del corresponsal del Financial Times en Madrid, Tobias Buck, en twitter el pasado sábado: "un superviviente político de primer orden".

Hay una foto famosa, hecha cuando se aprobó el Estatut el 30 de septiembre de 2005, en el que se veía de izquierda a derecha Piqué, Carod, Manuela de Madre, Benach, Maragall, Mas y Saura. Pues bien: ya no queda nadie de aquella generación política. Y deberíamos añadir otros como Montilla o Puigcercós, que también han pasado a segunda fila. Pero si el proceso no sale bien -y soy de los pocos soberanistas que todavía piensa que no saldrá bien pese a la euforia- puede barrer a otra.

En realidad, ya ha empezado a hacerlo: Joan Herrera y Dolors Camats, entre otros, han sido víctimas del efecto Colau. Como, en su día, lo fue Ricard Gomà en el Ayuntamiento de Barcelona. Ser un firme partidario de la confluencia de izquierdas no lo salvó en detrimento de Janet Sanz, ascendida ahora a cuarta teniente de alcalde (Ecología, Urbanismo y Movilidad).

Mientras que Antonio Baños ha sido un diputado efímero. Creo que ha superado incluso el récord de Eva Piquer, que renunció al escaño de ERC en 2013 apenas unos meses después de salir elegida. También hay algún otro diputado de la CUP que ha dimitido antes de que pueda aprenderme el nombre.

Pero incluso yo, que soy un firme partidario de la renovación en política, creo que los liderazgos efímeros no son buenos. Después de todo, a Winston Churchill le hicieron primer ministro de un país en guerra a la edad de sesenta y cinco años (4). Churchill -que era bajito, regordete y feo- ahora no podría dedicarse a la política.

No son buenos porque, entre otras cosas, generan vacíos de poder. Y los vacíos de poder tampoco son buenos para la democracia. Lo he dicho más de una vez: los países, para avanzar, necesitan partidos sólidos y honestos. A derecha e izquierda.

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies


(1) "Kerensky", 13 de noviembre de 2015

(2) "La burguesía volátil", 30 de diciembre de 2015

(3) "La demolición de la clase media", 11 de enero de 2016

(4) Roy Jenkins: "Churchill". Pan Books. London, 2002. Pág. 588

1 Comentaris

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#1 Tam Tam, Barcelona, 13/01/2016 - 00:54

Rius, de que víctimas habla ud.?
De las que han cobrado suculentas retribuciones, comisiones y demás prebendas , verdad?
Las víctimas no son los privilegiados por el simple hecho de pasar a otra situación de privilegio que incluye grandes pensiones y demás prerrogativas.
Víctimas es el pueblo real.