La Punteta · 22 de Juliol de 2016. 10:40h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

¿Quién se acuerda de las víctimas republicanas?

¿De las víctimas de la retaguardia republicana se acordará alguien? Lo digo porque hemos conmemorado el 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil como si hubiera muertos sólo en un bando.

Supongo que es una especie de efecto Podemos. En otras ocasiones la efeméride ha pasado más desapercibida. Pero nos hemos lanzado a mitificar la República como si hubiera sido el paraíso en la tierra. Calvo Sotelo quizás era un facha, pero también el jefe de la oposición parlamentaria y se lo cepillaron con dos disparos a bocajarro guardias de asalto: miembros de las propias fuerzas de seguridad del Estado. ¿Y los Fets de Maig, en Catalunya, que fueron una guerra civil dentro de la guerra del 36?. ¿Quién mató a Andreu Nin? ¿Los franquistas?. No, los nuestros. Y el demócrata-cristiano Carrasco y Formiguera ¿de quién tuvo que huir?.

Los historiadores Josep Maria Solé i Sabaté y Joan Villarroya tienen un clásico de 1989 en el que describen "La repressió a la rereguarda de Catalunya (1936-1939)" (1). El segundo volumen es una simple recopilación estadística, pero da miedo pensar que en un solo pueblo de Lleida, Llardecans por ejemplo, mataron a siete personas en un solo día: el 15 de noviembre del 36. Cinco de los cuales eran agricultores.

Mientras que Josep Termes y Arnau Cònsol calculaban en su libro "La Guerra Civil a Catalunya (1936-1939)" que fueron asesinadas "a sangre fría 8.600 personas". Unos 1.500 eran sacerdotes -incluyendo tres obispos: Barcelona, Lleida y Tarragona- pero con los 7.000 restantes había un poco de todo: gente de misa, laica, beatas o militantes católicos más "que no burgueses" (2).

En fin, si alguien quiere profundizar en el desbarajuste republicano tiene también la tarea de hormiga que ha ido haciendo Ton Barnils, Ediciones Dau, con “Ordre Públic i violència a Catalunya (1936-1937)” o la “Crònica de la Guerra Civil a Catalunya”.

Porque aquí siempre hablamos de las patrullas de control como si fueran unos incontrolados o unos marcianos, pero eran gente de carne y hueso que dependían de unos partidos concretos. Más recientemente, Federico Vázquez Osuna, en “Anarquistes i baixos fons” (L’Avenç), explica que había cada perla que no lo querían ni los suyos.

Por eso, como dice el Ayuntamiento de Barcelona: "Lamentamos todos los muertos sin distinción porque la humanidad es una actitud y un valor que debe formar parte de la ética política". Es la única cosa sensata que dicen porque la declaración en cuestión parece escrita por Karl Marx.

Por supuesto que fue una sublevación fascista -más bien franquista porque Franquito iba a la suya-, pero antes de que los franquistas fusilaran en el Camp de la Bota o en Montjuïc lo hicieron los republicanos. Desgraciadamente, suele pasar en las guerras.

Y unos tienen las matanzas de Málaga o Badajoz, pero los otros Paracuellos. Carrillo era responsable del orden público por aquella época. Creo que Paul Preston lo destrozó en su biografía "El zar rojo". Lo que pasa es que unos tuvieron más tiempo para matar gente que otros: ganaron la guerra y permanecieron en el poder casi 40 años.

Deberíamos empezar a desmitificar los hechos. O dejar la historia para los historiadores. Mal asunto cuando se meten los políticos.

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies

3 Comentaris

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#2 Leonor, bcn, 23/07/2016 - 20:32

Rius, has esborrat tots els comentaris, es veu que en tenies massa de desfavorables. Molt habil.

#2.1 pepe., andorra, 24/07/2016 - 11:32

no ha borrado nada, es q ha puesto el mismo articulo en español. De nada.

#1 pepe., andorra, 23/07/2016 - 12:25

no estoy de acuerdo en q fue una sublevacion fascista, de lo q yo he leido no se desprende eso al inicio, sino mucho mas tarde y por conveniencia para conseguir armas de mussolini y de hitler, pero de todas formas eso son detalles dentro de su magnifico articulo.