La Punteta · 2 de Desembre de 2017. 21:03h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Trapero, el kleenex

Tapero y otros mandos de los Mossos el día de la medalla en el Parlament

 

Un día me encontré al mayor Trapero en el bar del Parlament y le dije que, si yo hubiera sido el presidente de la Generalitat, lo hubiera cesado. No por hacer paellas, que lógicamente es muy libre de hacerlas con quién quiera, sino por no tener el don de la discreción, que ha de ser innato en un policía.

Creo que la culpa no fue suya sino de Pilar Rahola que quiso demostrar, divulgando la famosa paella de Cadaqués, que tenía tan buen rollo con Carles Puigdemont como antes lo había tenido con Artur Mas. Francamente, Pilar, para eso no hacía falta colgarlo en twitter.

La conversación subió de tono porque Trapero y yo somos los que nos decimos las cosas a la cara. El todavía entonces director general, Albert Batlle, fue testigo de los hechos. Y el colega de RTVE Lluís Falgàs, también. Trapero me pidió que no volvieramos a emplear en e-notícies la expresión el comisario de la paella. Cumplí mi palabra a rajatabla.

La penúltima vez que lo vi en persona fue cuando la cámara dio la medalla de oro  a los Mossos tras los atentados de las Ramblas y de Cambrils. En plena alerta terrorista yo se la hubiera dado a las fuerzas de seguridad en su conjunto. Pero el ambiente ya estaba caldeado.

Y la última en el inicio del curso en la escuela de policía de Mollet donde -por inciativa de la exdirectora, Núria Aymerich- se le rindió un homenaje espontáneo. Aquello más bien parecía un homenaje fúnebre porque la Audiencia Nacional ya había iniciado diligencias.

Mi relación con el mayor nunca ha sido, pues, ni estrecha ni cordial. Pero ahora que seguro que nadie quiere hacerse la foto con él voy a salir en su defensa: al mayor Trapero lo utilizaron. En cierta manera lo usaron como un kleenex. El exdirector general, por ejemplo, se ha ido tranquilamente a su casa. Y era su superior jerárquico.

Quizás él también se dejó querer porque, paellas aparte, fue ascendido poco antes. Y ya es mayorcito para saber lo que hacía. Pero los mismos que pusieron a los Mossos contra la espada y la pared saldrán, probablemente, mejor librados que él. De momento todo parece indicar que su carrera se ha ido ya al traste.

Sobre todo porque ahora andan reconociendo que no había mayoría social suficiente. Acabarán acatando el 155. Y hasta diciendo que respetan la Constitución con tal de salir de la cárcel. Cosa de la que, desde luego, me alegro. Nunca deberían haber entrado. Pero tampoco deberían haber tensado tanto la cuerda.

De momento su causa ya ha pasado al Supremo mientras que la del mayor Trapero se ha quedado en la Audiencia Nacional. Tengo también la sensación que lo tiene más crudo que unos dirigentes políticos que, en el fondo, son los auténticos responsables. Si hay algo que un Estado no perdona es el titubeo en alguien que lleva uniforme.

Pero Josep Lluís Trapero se limitó a obedecer órdenes. Lo tenía difícil porque debía obedecer al poder político y al judicial. Hizo lo que pudo. El gobierno catalán nunca debió poner a los Mossos en semejante disyuntiva. Lo dije en un artículo anterior: nunca-nunca-nunca deberíamos haber llegado hasta aquí.

Yo estuve, el 1 de diciembre del 1994, en la inauguración de la primera comisaría de los Mossos en Vic (Osona). Todavía con Maria Eugènia Cuenca de consejera y Xavier Pomés de director general. El despliegue no se terminó hasta el 1 de noviembre del 2008 con Joan Saura. Sé lo que ha costado. Y que se ganasen su respeto como policía judicial. Ahora el proceso se ha cargado muchas cosas pero también la autoridad de los Mossos.

Todos los responsables políticos que nos han llevado hasta aquí se lo podrían haber pensado antes. En realidad hemos retrocedido cuarenta años. Hemos vuelto a la Catalunya preautonómica cuando se pedía el regreso del presidente en el exilio -el auténtico-, la recuperación de las instituciones y los presos a la calle. Para un viaje así no se necesitaban estas alforjas.

 

 

20 Comentaris

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#19 Amadeu, Mataró, 04/12/2017 - 15:14

l'1 de desembre de 1994, en la inauguració de la primera comissaria dels Mossos a Vic, era consellera la Maria Eugènia Cuenca, en Xavier Pomés era el Director General de la Policia, certament que temps després va ser nomenat conseller d'Interior i va ser el responsable i el "motor" del desplegament el Mossos per tot el territori de Catalunya

#18 pepe.----, andorra, 04/12/2017 - 14:36

sabia lo q había y decidió en consecuencia. Ahora, q no se queje.

#17 Sergi, Barcelona, 04/12/2017 - 13:54

Los mossos con su deslealtad manifiesta se hicieron el harakiri solitos. Los mossos como policia judicial deben obedecer a la justicia y punto, no hay otra y el que no quiera que se de de baja y se dedique a la politica.

#16 Sharp, Tarragona, 03/12/2017 - 17:56

Lo dije el dia siguiente de los atentados. El Sr. Trapero fue utilizado como salvaguardia de las riticas de sus mandos politicos, por ekemplo el desconocido Sr. Soler, Director General de los Mossos. Yo pensaba que era un holoframa.

Pero Trapero picó e hizo algo que no puede hacer un funcionario: Criticar a los periodistas.

#15 155, Bruselas lliure de tronats, 03/12/2017 - 15:31

Cuando el asedio de la conselleria d´economia , dejar abandonados a su suerte a la guardia civil dentro, ante la petición de socorro, el Trapero -paellas aparte- se comportó como un mezquino. De kleenex nada.