Estoy en contra de judicializar la vida política, pero quizá deberíamos hacer con Zapatero lo mismo que hicieron los islandeses con el primer ministro de la crisis, Geir H. Haarde. Luego fue exculpado pero al menos lo juzgaron. Lo cuál me hace confiar ya más en la justicia islandesa que en la española.
No puede ser que el hombre que nos dijo aquello de que "quizás España tenga el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional" (24 de setiembre del 2008) esté ahora prejubilado tranquilamente en el Consejo de Estado con un sueldazo de 150.000 euros anuales. Al fin y al cabo lo dijo apenas cuatro años antes de que nos hayan rescatado -un rescate es un rescate se mire como se mire- con 100.000 millones.
La verdad es que Zapatero dijo algunas de muy gordas, pero que muy gordas, que los hechos han desmentido: "Estamos seguros de que vamos a superar a Alemania y a Italia en renta per capita de aquí a dos años o tres años" (15 de enero del 2007), "España está a salvo de la crisis financiera" (21 de agosto del 2007) o que "nuestro sistema financiero y nuestras instituciones colectivas de crédito son de las más solventes del mundo" (1 de septiembre del 2007). Dijo tantas y tan variadas que incluso alguien las recopiló en un libro por citar la fuente (1).
No hace falta decir tampoco que la crisis mundial no es culpa de Zapatero pero desde luego sí que su gestión agravó el desastre. La desgravación de los 400 euros en el IRPF le permitió ganar las elecciones del 2008 pero el Estado dejó de ingresar más de 5.000 millones que ahora hubieran ido de perlas, sobre todo a aquellos que critican los recortes. Me ahorro mencionar también otras medidas similares como los 2.500 del cheque bebé -la medida estrella del debate del estado de la nación del 2007-. Ésta sólo le costó al Estado 1.200 millones y eso que apenas estuvo un par de años en vigor.
Cierto que Bankia le ha explotado al PP. ¿O ya no recordamos las batallitas de Esperanza Aguirre por sacar a Miguel Blesa y colocar a su excompañero de Gobierno Rodrigo Rato? El papelón del PP con Bankia es de juzgado de guardia. E incluyo aquí el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, nombrado por el Gobierno, que si hizo el remolón para abrir diligencias y que no lo hizo hasta que se un sindicato al que algunos tildan de ultra se le ha avanzó con una querella. Que vergüenza, señor fiscal.
Tampoco es que el liderazgo de Rajoy sea para insuflar ánimos. Este hombre a los "recortes" los llama "reformas" -en política los eufemismos deberían estar prohibidos: queremos saber la verdad-, dijo durante la campaña "que no pienso dar ni un solo euro de dinero público a los bancos" -si se descuida- y ha acabado inyectando 23.000 a la antigua Caja Madrid. También dijo no al copago y a la subida del IVA. Tiempo al tiempo.
Pero, volviendo a ZP, la verdad es que desconfié de él desde que admitió que iba verde en economía y que aprendería en "dos tardes". Pero el PSOE -e incluso CiU cuando lo pudo dejar caer en mayo del 2010: que falta de vista, Duran- son también responsables del desaguisado.
El PSOE lo escondió incluso durante la campaña electoral pero durante los últimos meses de su mandato ya se veía que el Gobierno -y el país- eran como el Titanic pero sin iceberg. Y nadie entonces se atrevió a levantar ninguna crítica -quizás con la excepción de Rodríguez Ibarra y José María Barreda, aunque a este último tampoco le salvó de la derrota- es que ni en un comité federal. El PSOE le rió las gracias a Zapatero hasta el final.
Por eso, en una democracia el castigo se expresa en votos. Cuando unos gobiernan mal, ganan los otros. Y así sucesivamente. Pero el desastre de la economía española es tal que a mi me parece una indecencia haberlo castigado sólo con votos y encima dejarlo en el Consejo de Estado con una nómina de 150.000 euros anuales.
Yo creo que si renunciase al chollo y abriese un bufete de abogados se moriría de hambre: no tendría de cliente ni a un obrero amenazado de despido por culpa de la última reforma laboral. De verdad: ¿quién confiaría en alguien que nos ha llevado a esta situación?
Por eso, yo creo que Zapatero debería ser juzgado. Si no es prevaricación es incompetencia. Y en el caso de un presidente del Gobierno no sé que es peor. Que conste que todo ello lo digo como simple ciudadano, ni siquiera como periodista. Pero, eso sí, harto de que nos tomen el pelo. Un poco de respeto, por favor. ¿Y si lo llevamos a juicio entre todos?
(1) Alberto Serrador: "Las mentiras de Zapatero (dichas por él mismo), Now Books, Barcelona 2010.