Publicitat
Cartes al Director · 4 de Juny de 2020. 10:51h.

La escuela catalana

David

En este escrito pretendo relatar mi experiencia personal como estudiante gerundense en un sistema educativo público impregnado de chovinismo. El nacionalismo tiene esa peligrosa costumbre según la cual para ensalzar su pueblo o su ideología se desprestigia o minimiza la ajena, y esta es una práctica aún más peligrosa si cabe si está presente en la educación.

He vivido ya 20 años de nacionalismo educativo y durante todo este tiempo he visto y he oído mensajes que un profesor o una institución no debería hacer, ni mucho menos justificar. He visto esteladas en mi graduación de secundaria, en las paradas de Sant Jordi, lazos amarillos en pechos de profesores, pintadas con frases “La escuela será siempre nuestra”, he tenido que participar en minutos de silencio y concentraciones en las calles por parte de institutos públicos para manifestar sus deseos independentistas “invitando” (término bastante eufemístico) a alumnos de diversas edades.

Pero todas estas experiencias son lo más visible, son los hechos más contemporáneos pero que esconden tras ellos años de ingeniería social destinada a crear una población acorde con sus ideas. Por ello, para entender lo acontecido hay que retrotraerse a unos años atrás, antes de que surgiera toda esta vorágine secesionista. Desde bien pequeño se me han introducido subliminalmente mensajes nacionalistas que si uno no tiene una firme ideología y un pensamiento crítico realmente cabe la posibilidad de que siembren la semilla del independentismo en él. Asimismo, he recibido continuos mensajes antimonárquicos, anticonstitucionalistas, antipartidos españoles, en resumen, ante todo aquello que tildarían de fascista. Siempre he estudiado la imagen de una Cataluña victimizada al servicio de una España imperialista, la visión de que Cataluña es un estado anexionado bajo el yugo españolista, un reino conquistado sin origen común con el resto del estado. Esto se expresa en la anulación del estudio de materia que otorgue conocimiento sobre España y su historia así como un continuo intento de hacer ajenos todos y cada uno de los símbolos estatales.

En suma, los profesores son puntos de referencia para niños y jóvenes y cuando éstos inculcan su ideología insultando lo ajeno, llevando símbolos partidistas o haciendo este tipo de proclamas lo que están haciendo es enseñar qué pensar, cuando el principal objetivo de la educación sería enseñar cómo pensar. Y éste no es más que un paso más hacia su eugenesia particular, hacia una tierra étnicamente limpia.

Publicitat
Publicitat

3 Comentaris

Publicitat
#2 Yolanda, Girona, 08/07/2020 - 23:42

David, soy profesora de secundaria en Caldes de Malavella. Siempre en estos últimos años me he posicionado en contra de esta ideología de carácter nazi y fascista que es el separatismo. No he firmado manifiestos, no he participado en minutos de silencio, ne he enfrentado a la dirección del centro, etc. Hay que hacernos visibles y no escondernos.

#1 fernando López Clarós, Barcelona, 13/06/2020 - 09:44

Coincido plenamente con David. El hecho de que no firme con nombre y dos apellidos, demuestra que en Catalunya no hay libertad. Las persona tiene miedo a expresar sus libres opiniones. Es comprensible, pero muy triste que en el siglo XXI haya autocensura. Pero desgraciadamente es así.

#1.1 David , Girona, 22/06/2020 - 16:41

Firmar con nombre y apellidos es ponerse una diana en la espalda que hoy por hoy no quiero asumir. Con la crispación de la sociedad y la institucionalizacion del independentismo han conseguido la censura previa sin necesidad de legislar. Es triste.