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Cartes al Director · 16 d'Agost de 2018. 08:54h.

No ha cambiado nada

Coordinadora de autoridades portuarias

El próximo día 17 de agosto se cumple un año del fatídico atentado que se produjo en las más que conocidas Ramblas de Barcelona. La furgoneta utilizada para sembrar el miedo y el caos quedó parada a 700 metros del Puerto de Barcelona. Aquel día, los agentes de la Policía Portuaria de Barcelona que prestaban servicio en esa línea ficticia que separa el Puerto de la Ciudad, no olvidarán la multitud de personas que corrían horrorizadas desde las Ramblas hacia ellos, creyéndose estar más protegidas por encontrarse cerca de agentes uniformados. Agentes que, con el desconcierto de los primeros instantes, no sabían qué ocurría y tuvieron que improvisar de la mejor manera que pudieron, y que a día de hoy todavía están esperando directrices del Director de Seguridad de la Autoridad Portuaria de Barcelona y del Responsable del Cuerpo de la Policía Portuaria.

En ocasiones, cuando ocurren este tipo de hechos provoca que muchas cosas cambien buscando mejorar en base a una mala experiencia o una situación trágica, pero en la Policía Portuaria de Barcelona no ha cambiado nada. Tras los atentados, los sindicatos que representan a dicho colectivo nos reuníamos  con carácter de urgencia para analizar la situación vivida por los compañeros, considerándose  que había que entrevistarse de manera inminente con el Presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona y el Director de la entidad.

Los sindicatos lo teníamos claro y, ante la sorpresa de la Dirección de la Autoridad Portuaria de Barcelona, se exigió que se dotara nuevamente al colectivo con el arma corta de fuego sin prestación económica a cambio, ya que entendíamos que con las actuales funciones que desarrolla la Policía Portuaria de Barcelona y el contexto actual de seguridad, era imprescindible realizar el servicio armados; ¿alguien puede imaginarse a la policía local, autonómica, policía nacional o guardia civil prestando su servicio sin el arma reglamentaria?.

De las reuniones con la Dirección de la Autoridad Portuaria de Barcelona y de la Jefatura de la Policía Portuaria sólo se comprometieron a dotar a los agentes de chalecos antibalas unipersonales y spráis de autodefensa. A día de hoy todavía no han recibido nada, tras casi un año solicitando medios que mejoren la seguridad e integridad física de la plantilla, y que permitan mejorar la eficiencia del servicio público que ofrecen a la ciudadanía.

No hay que olvidarse que el Puerto de Barcelona está considerado como infraestructura crítica, donde el año pasado lo  visitaron más de 2,7 millones de cruceristas destacando que en sus espacios  se ubican dos hoteles de lujo, un centro comercial abierto de lunes a domingo, el edificio World Trade Center, la playa pública con mayor flujo de visitantes del litoral barcelonés, el Museo de Historia de Cataluña , multitud de ofertas de restauración y empresas de servicios. Sin olvidarnos también que en su zona comercial, se desarrolla una  actividad  comercial de gran importancia en cuyas instalaciones se encuentran, entre otra,  el Muelle de la Energía con el almacenaje de gas y otros carburantes.

Si el colectivo de la Policía Portuaria de Barcelona puede presumir de estar a la altura de las otras policías de la ciudad es por el esfuerzo y la ilusión de sus agentes, no por la Dirección y Jefatura de la Autoridad Portuaria de Barcelona, que son incapaces de garantizar la seguridad de los agentes ante los riesgos a los que son expuestos y que le son imposibles de afrontar con las garantías necesarias.

Esperemos que la llegada de Mercè Conesa (como presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona)con su trayectoria como alcaldesa de Sant Cugat y con conocimiento de la gestión de una policía local, aporte soluciones, (teniendo en cuenta las devastadoras cartas emitidas desde Puertos del Estado, donde se ningunea la figura de la policía portuaria, clasificándonos de cuerpo parapolicial) ante la falta de empatía, de diálogo y el inmovilismo de la Jefatura de la Policía Portuaria de Barcelona, para encontrar una solución adecuada al problema. Todo ello provoca que los más de 150 agentes que componen la Policía Portuaria sigan a la espera de un cambio que reclama el colectivo desde hace muchos años y ahora con más fuerza desde los últimos acontecimientos.

 Lo dicho, no ha cambiado nada.

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1 Comentaris

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#1 juanfran, Barcelona, 20/08/2018 - 22:57

Vergüenza!