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Cartes al Director · 2 de Març de 2021. 10:25h.

¿Por qué sube Vox?

Nacho Burgos

Ahora que llevamos más de diez días en que las calles de Barcelona están ardiendo, que estamos a punto de cumplir un año desde que explotó la pandemia, con mucha gente cuyas vidas se han ido al garete y con unas encuestas que reflejan un auge de Vox, pienso que es un momento ideal para reflexionar sobre esto último. ¿Por qué sube Vox?

Sobre mí mismo, decir que llevaba desde 2017 con un trabajo estable en Barcelona, en el sector de cruceros hasta que el 13 de marzo de 2020 nos tuvimos que encerrar. Me gustaba mi trabajo ya que el ambiente era muy bueno, me sentía bien tratado y me permitía llevar una vida bastante sencilla. Pero de repente vino la pandemia, dejé de trabajar y, por un bien común, me quedé en casa. Desde entonces no he vuelto al trabajo y nadie en el gobierno parece ayudar al sector en el que estaba.

En este período hemos visto gente quedarse por el camino, gente mendigando y buscando comida en contenedores, pequeños autónomos que desde entonces no han podido volver a abrir, familias que no han podido volver a verse, muchos viajes truncados...

Y de repente, ¡oh sorpresa! Gente saqueando comercios, formaciones políticas que son apedreadas en un mitin, personas manifestándose contra las medidas de los gobiernos, hosteleros que no pueden abrir... y la noticia es que sube Vox. Y yo me pregunto: ¿en serio? ¿De verdad la gente se pregunta qué narices pasa para que suba Vox? ¿Cómo es que avanza el fascismo? ¿No será acaso porque la izquierda está contradiciéndose, saltándose las normas cuando les interesa y por ello están alimentando ese monstruo que es la derecha más extrema? Sinceramente no me extraña y entiendo el hartazgo de la gente, el mío incluido. Veamos:

Cuando se le dice a los hosteleros y gimnasios que no pueden abrir porque los contagios se producen ahí y que no se guardan las distancias, pero luego se permite el 8-M porque hay que luchar por la causa, nace un votante de Vox.

Cuando se le dice a los trabajadores y pequeños empresarios que no van a dejar a nadie atrás pero luego llevan más de medio año sin cobrar el ERTE, nace un votante de Vox.

Cuando desde Podemos se anima a defender la libertad de dos raperos que incitan a matar guardias civiles, que desean que le explote una bomba a Patxi López, que no lamentan el tiro en la nuca a un chico del PP de 27 años o que le tira lejía a un periodista de TV3, nace un votante de Vox.

Cuando desde PSOE y Podemos dicen que las azafatas de Fórmula 1 que trabajan libremente en los grandes premios están cosificadas y es violencia, pero sin embargo dicen que hay que respetar que una actriz gitana pida permiso a su marido para trabajar porque es su cultura, nace un votante de Vox.

Cuando un cómico dice en un vídeo de Youtube que los menas magrebíes asaltantes del Decathlon en Barcelona eran votantes de Vox, nace un votante de Vox.

Cuando se criminaliza a un youtuber porque se quiere ir a Andorra para pagar menos impuestos y luego Podemos desprecia que Amancio Ortega done mascarillas y equipamientos para combatir la covid, nace un votante de Vox.

Cuando un empleado acude al SEPE para cobrar el ERTE y le dicen que no hay dinero, pero luego desde los Gobiernos inyectan capital para publicidad institucional, nace un votante de Vox.

Cuando la izquierda ve bien que los disfraces sexys se prohíban o ven mal onlyfans porque es cosificación de la mujer, pero no lamentan el uso del burka bajo pena de apaleamiento, nace un votante de Vox.

Cuando Ada Colau dice que los cruceristas son una plaga de langostas, nace un votante de Vox.

Cuando se criminaliza a la industria de los cruceros, pero luego se permiten aglomeraciones en el metro, nace un votante de Vox.


Cuando Ada Colau no da ayudas al pequeño comercio, y sin embargo permite que el paseo Joan de Borbó esté lleno de manteros, o fomenta talleres para okupar viviendas nace un votante de Vox.

Cuando desde el Gobierno central y autonómicos se nos dice que no vayamos a nuestra segunda residencia, bajo multa, pero luego una ministra toma un vuelo para estar más ancha en su cuarta residencia, nace un votante de Vox.

Cuando el Gobierno dice que debemos limitar la interacción social y las reuniones y fomentan el uso de la mascarilla, pero luego van a la cena de 'El Español' en un sitio cerrado y sin mascarilla, nace un votante de Vox.

Cuando Vox pretende hacer un mitin en Vic y tienen que salir por patas porque les tiran piedras y ningún otro partido los defiende desde PSOE, Podemos, PP, Ciudadanos, ERC, JxC... nadie, los defiende, nace un votante de Vox.

Cuando la izquierda pierde las elecciones en Andalucía por primera vez y Podemos insta a tomar las calles porque el resultado no gusta, nace un votante de Vox.

Y un largo etcétera que me dejo. Escribo todo esto precisamente porque la izquierda y la socialdemocracia debe hacer autocrítica si no quiere que la extrema derecha avance y les quite una posición que tanto les ha costado reconquistar. Los problemas no son los hosteleros, ni restauradores, ni las azafatas, ni las modelos guapas, ni la ropa sexy, ni los turistas ricos, ni los emprendedores, ni el pequeño comercio. Los problemas son las propias contradicciones de la izquierda sobre sí mismos, porque si siguen poniendo dinero en publicidad institucional en lugar de ayudar a los trabajadores y pequeños comerciantes, si en un contexto de pandemia dan más importancia a financiar el 8M antes que ayudar a las pymes, si tanto les duele ver chicas de buen ver, si tanto les ofende que a una mujer le guste verse guapa, si piensan que los cruceristas o los ricos son una plaga a erradicar, si se saltan sus propias normas cuando quieren, si cenan con quien quieren cuando quieren mientras su propia gente no puede ver a un familiar que se encuentra mal, si lanzan piedras a quien no piensa como ellos... En definitiva, si siguen siendo incoherentes y se saltan a conveniencia sus propias normas y no ayudan a los más necesitados, efectivamente, la derecha extrema seguirá avanzando. Y no quiero que eso pase. Así que por favor, menos llamar a la gente a incendiar las calles, menos criminalizar al emprendedor, dejémonos de tener la piel fina porque una persona enseña un poco más de la cuenta. No dejar a nadie atrás es ayudar económicamente a los trabajadores y pymes que lo están pasando mal, porque esa es ahora mismo la necesidad. Y no se está haciendo.

Sinceramente no quiero dejar de votar a la izquierda. No quiero votar a la derecha, y menos a Vox. Sin embargo, muchas veces pienso que últimamente en la izquierda no cabe la autocrítica y parece que todo va bien, y a los que pensamos que se hacen cosas mal y deben corregirse, se nos empuja a la derecha. Así que, por favor, seamos críticos y estemos por lo que hay que estar.

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1 Comentaris

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#1 Yomismo, Sevilla, 02/03/2021 - 12:16

Pues hijo mío ni VOX es fascista ni es extrema derecha. VOX es patriotismo, Ley y Orden. Combate a los neomarxismos globalistas y defensa de los intereses nacionales lo mismo que otros partidos patriotas como el Pratido de la Libertad de Wilders en Holanda, CHEGA en Portugal o Fratelli d´Italia . Hartos de la derecha globalista y de la izquierda.