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Cartes al Director · 27 d'Abril de 2020. 12:22h.

¡Se regalan cursos: buenos, bonitos y baratos!

Fabio

Estimado director:

Estoy indignado por la gestión de los centros educativos y, en general, de la educación en España y en Cataluña.

Desde que el Gobierno decretó el estado de alarma y ya un poco antes, tras el cierre de los centros educativos, los niños de alguna escuela pública han sido casi-abandonados - en mi caso me refiero a un centro educativo de Les Corts en Barcelona. Me explico.

En primer lugar, entiendo que a falta de planificación ha habido confusión, algo de pánico y quizás una respuesta lenta e insuficiente. Entiendo pero no justifico, puesto que hay muchas personas tanto a nivel ministerial como territorial (Cataluña), a nivel de Consejería de Educación del Consejero Josep Bargalló i Valls, y otros muchos organismos públicos, privados, asociativos y más, que están para pensar, planificar, imaginar el futuro de la educación bajo diferentes escenarios, situaciones de crisis, etc. Dicho esto, asumiendo que "errare humanum est", también es cierto que "perseverare autem diabolicum".

Hablo por experiencia directa, hablo tal vez en nombre de un niño de 10 años que, sin querer y sin la posibilidad de expresar públicamente su indignación, ha sido tratado, él y todos sus compañeros y compañeras, como críos que no se merecen un esfuerzo excepcional en una situación que todo es menos que normal.

La maestra, que fundamentalmente ha desaparecido, les ha ido enviando puntualmente algún correo electrónico con tareas muy infantiles, como hacer manualidades o, en la mejor de las hipótesis, unos ejercicios, aunque siempre sobre temas que ya habían estudiado con anterioridad y sin avanzar con el curso.

Me pregunto si el trabajo de la misma maestra debería limitarse a esto - tengo entendido que como empleada pública, la maestra no tendrá que enfrentarse a un ERTE o a un bastante probable despido, y que por lo tanto, a pesar de las dificultades como persona, madre, ciudadana que también ella tendrá, seguirá cobrando su nómina sin sufrir lo que muchos estamos sufriendo o sufriremos a lo largo de los próximos meses.

Es cierto, nunca hay soluciones sencillas, más cuando los problemas son complejos. Pero se me ocurre alguna propuesta, que quiero compartir, por sea caso, si en el futuro, algún Consejero, Director General de Educación o, porque no, de propia iniciativa un Director de Instituto o un profesor y maestro cualquiera se anima.

Propuesta para el Gobierno Central, es decir el Gobierno de Pedro Sánchez:

El estado de alarma permite la intervención o secuestro de industrias y sectores. Pues, hay decenas de centros, en España, con programas operativos y con una importante y puntera experiencia online. ¿No podía el Gobierno, durante un breve período, utilizar estas capacidades existentes para reconvertir el sistema de manera temporal y aprovechar estas plataformas, los cursos y los otros recursos disponibles para impartir un mínimo de clases? Si se hubiera hecho, ¿no se habría llegado a más niños? Se hizo un intento torpe con la televisión que algunos de nosotros habrán visto con desconcierto, unas clases que parecían más entretenimiento que formación.

Propuesta para la Generalitat y/o centros educativos:

Imaginemos que a esta altura todos conocemos que existe Zoom, WhatsApp y ahora hasta el Messenger de Facebook que ofrece la posibilidad de hacer videoconferencias gratis.

Imaginemos que los niños de cierta edad están muy espabilados: con la tecnología también a partir de los 2 o 3 años ya se manejan bien. Además, centros privados, han estado trabajando con niños de 3, 4, etc. y lo están consiguiendo.

Ya imagino la objeciones: no todos los niños disponen de ordenador o tablet, y no todos tienen una conexión a Internet.

Es cierto, pero es indudable que todas las familias tienen algún tipo de terminal inteligente (Samsung, Iphone, Huawei, etc.) Aún más improbable es, sin embargo, que las familias no tengan acceso a una televisión y por lo tanto, que los niños no puedan asistir a alguna clase en horas concertadas a través de una televisión ¿TV3 os recuerda algo? ¿Es o no, una TV pública además muy bien subvencionada con nuestros impuestos? ¿No estaría bien aprovechar la capacidad técnica de esta televisión y utilizar unas franjas horarias para enseñar?

Me pregunto y os pregunto: si todos los padres pudieran elegir y tendiendo en cuenta que finalmente, no todo el mundo acabaría accediendo a esta enseñanza, entre nada durante 3 meses y algo, aunque fuera mínimo, ¿qué creen que elegirían? ¿Por Qué los niños no han tenido ninguna nueva clase? ¿Por Qué no se le exige a los profesores, a pesar que siguen cobrando su nómina y estadísticamente figuran entre los profesionales que la Generalitat nos dijo pasaron al teletrabajo muy eficazmente y rápidamente?

Hagamos un pequeño esfuerzo de imaginación.

Imaginemos una clase de 20 niños que normalmente cuentan con varios profesores impartiendo clases a lo largo de una semana: Catalán, Matemáticas, Inglés, Castellano, etc. Imaginemos que cada profesor lleva, normalmente, varias clases y/o cursos.

Sin exigir el desarrollo del curso completo, en 5, 7, 9 semanas o quizás más desde el cierre de los colegios, asumiendo que las primeras 2 semanas fueron de pánico y confusión, se hubiera podido:

Establecer un mínimo de horas lectivas a lo largo de la semana e asegurarse que la mayor parte de los niños tuvieran la posibilidad de participar (cuanto más cuanto mejor)
Dividir cada clase por grupos de máximo 5 niños para gestionar mejor las videoconferencias
Impartir 1 hora de clase de (por ejemplo Catalán) un día de la semana, por clase y por grupos. Por ejemplo: entre las 9 y 10 horas (5 niños) y luego entre 10:30 y 11:30 otros 5 niños, etc. El Lunes hubiera podido ser, por ejemplo la clase 4B, el Martes la 4C, el Miércoles la 4D, etc.
Todo ello repartido por cada profesor, así que si un profesor imparte Catalán el Lunes, quizás otro pueda impartir matemáticas el martes. O, si una clase ha estudiado Catalán el Lunes, otra clase podrá hacerlo el Martes, etc.

Reitero, querer es poder. Nada es fácil pero ni siquiera lo han intentado. Quizás, en vez de enviar un correo electrónico pidiendo realizar una tarea con un cartón, alguna manualidad, que tiene más sentido para un niño de 2 o 3 años, ¿por qué no planificar e realizar un mínimo de clases antes de apresurarse a garantizar y regalar este curso? El concepto de esfuerzo, de mérito, de sacrificio, pero también de estudio, de compromiso, de trabajo, y mucho más, ¿suena a algo?

A esta altura, me viene de pensar que además de incapacidad manifiesta, puede que haya otras razones. ¿Será que quienes nos gobiernan deberían dedicarse a otra cosa? ¿Será que el colectivo de los profesores es algo intocable? ¿Será que los profesores votan y no hay que hacerles enfadar? ¿Será una combinación de las primeras dos y tal vez algo más? ¿Será que si hay alguien con voluntad se le silencia o se le aparta?

Lo cierto es que demasiados niños dejaron de aprender el 14 de marzo de 2020 y desde entonces, a excepción de pocos ejemplos y, por la mayoría, de los centros privados, la escuela pública catalana - me imagino también de otros territorios de España, simplemente ha "desaparecido en combate", y eso cuando más se le necesitaba y cuando más útil hubiera sido su deseo, voluntad y compromiso de enseñar.

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