La Punteta · 12 de Gener de 2023. 10:53h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

A vueltas con la ideología de los jueces

Aunque la crisis orgánica del tribunal Constitucional puede tenerse por superada, se ha continuado abundado y ahondado erróneamente en la ideología de las Magistradas y Magistrados. Los medios de comunicación y los comentaristas no paran de hablarnos de jueces conservadores y de jueces progresistas, sin añadir ninguna aclaración sobre qué hay que entender por tales calificativos. Incluso se atreven a pronosticar un cambio de tendencia en los pronunciamientos del Alto Tribunal.

 Los jueces son personas como usted y como yo. Tienen familia, amistades, obligaciones, intereses, deseos, costumbres, creencias religiosas, o no.  Escuchan una música u otra o ninguna, van al cine o al teatro, a la montaña o a la playa o permanecen en casa, practican un deporte o ninguno, son monolingües, bilingües o políglotas, son y hacen todo  eso  o ni una cosa ni la otra.  A fin de cuentas, participan en y de la vida social como un ciudadano más.  

En las cuestiones sociales pueden inclinarse por más o menos intervención del Estado, por más o menos impuestos, por más o menos servicios públicos, por más o menos redistribución de la renta, por más o menos sociedad igualitaria.

Y en las elecciones se supone que votan a un partido o en blanco, luego tienen preferencias políticas o ninguna.

Todo eso y unas cuantas cosas más conforman la ideología o la cultura del individuo, juez o no, que, como escribía el sociólogo Salvador Giner: “Todo aquello que el hombre es y hace y que no procede únicamente de su herencia biológica queda cubierto por el campo de la cultura”.

En ese campo se hallan insertos los jueces como el resto de los mortales. Y la cuestión fundamental es hasta qué punto todo ello -la cosmovisión personal- incide e influye en su labor, que es la de juzgar, interpretando las leyes en el amplio marco del derecho, zanjar la interpretación divergente entre partes y plasmarlo en una resolución, que produce efectos decisivos individuales o sociales.

Como sea que los jueces no son robots sino humanos, la cosmovisión que hayan ido adquiriendo resultará un factor ineludible, cuya ponderación dependerá de cada juez, y según cuál sea la ponderación cabría hablar de jueces conservadores o progresistas y no en el sentido de insinuada parcialidad con el que habitualmente se utilizan dichas calificaciones, ya de por sí equívocas.

A mayor abundamiento, últimamente se ha pretendido que “el derecho es conservador”, entre otros, lo tiene afirmado Pedro González-Trevijano, expresidente del Tribunal Constitucional. Una afirmación cuestionable, si no se aclara a qué derecho se refiere y en qué sentido se atribuye el calificativo.

Efectivamente, el derecho positivo “fija” un aspecto de la realidad percibido por el legislador en un momento dado. La ley “conserva” ese aspecto mientras esté vigente, es pertinente, pues, hablar de “derecho conservador” en este sentido. Hasta que el legislador procede a cambiar la ley y entonces el derecho queda abierto a la sociedad, la cual en democracia determina al legislador, puede hablarse de “derecho progresista” en este otro sentido.

 Encajar la complejidad de la realidad, de la vida, en definitiva, en eso que los juristas llamamos derecho obliga a retorcimientos retóricos y a licencias diversas en la aclaración de los conceptos jurídicos y de las calificaciones.

En todo caso, un juez ha aportado una manera convincente de superar la dicotomía formal de conservadores y progresistas. José María Fernández Seijo, Magistrado de la Sección decimoquinta de la Audiencia Provincial de Barcelona, en una entrevista publicada en el número de enero de la revista Política&Prosa a la pregunta: “com resol el conflicto entre aplicar la llei i fer justicia?”, responde: “jo crec que una interpretación correcta de la llei sempre et condueix a una interpretación justa”.

Y lo remacha citando a su profesor Manuel Díez de Velasco -del que también fui alumno y discípulo-, juez  que fue del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, “primer arribo a la solució que intuïtivament considero justa i després busco la norma que hem d’aplicar per aconseguir-la”.

Hay jueces que saben evitar en la efectividad de su labor esa calificación de conservadores y progresistas, que tanto gusta, por simple y simplificadora, a tantos medios de comunicación y a tantos  comentaristas.

 

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2 Comentaris

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#2 Andrea, Barcelona, 12/01/2023 - 16:12

Una reflexión necesaria, pues es cierto que por las dificultades políticas que existen en el nombramientos de cargos de la judicatura, se está cuestionando de manera genérica la profesionalidad de jueces y magistrados.

#1 Onofre de Dip, Vigo, 12/01/2023 - 12:16

Mi definición favorita de lo que es un juez es aquella que dice que "los jueces son las bocas por las que habla la ley". Y siempre he considerado la profesión como una especie de sacerdocio laico, que debe estar por encima de muchas cosas, entre ellas, la política.