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La Punteta · 21 de Febrer de 2020. 07:53h.

ANGEL GUILLÉN

Concejal de C's en La Garriga

Apreciada Inés

Esto que leerás (deseo y espero) a continuación es algo que nunca crees tendrás que escribir y no por ello deba dejar de hacerlo.

Para mí, hablar de Cs es hablar de algo a lo que hemos dado parte de nuestras vidas, hemos soñado y hemos sufrido con él. Hemos celebrado éxitos que ni en sueños pensábamos nos fueran a suceder y también hemos lamentado los fracasos.

Hoy nos encontramos en un punto de aquellos importantes para la historia de Cs. La V Asamblea debe elegir cual es el modelo de partido que queremos (en la ponencia de estatutos) y cual es la dirección que debemos tomar (ponencia de estrategia). Antes de llegar a esto se habrá elegido a la persona encargada de encabezar esta nueva etapa y a mí me encantaría que fueras tú, aunque yo no haya sido marcado por el recuadro naranja, ni falta que me hace porque públicamente se sabe lo que pienso de ti.

Pero permíteme que te diga que lo que está sucediendo estos días es bastante doloroso para los que de alguna manera llevamos en Ciudadanos muchos años, algunos desde el inicio, otros como es mi caso y el tuyo desde hace unos 9-10 años.

Duele ver peleas entre nosotros mientras nuestros adversarios se flotan las manos viendo el camino autodestructivo que han elegido los que hoy llevan interinamente las riendas del partido e incluso de quien se postula a dirigirlo y créeme, que en el caso tuyo, Inés, me fastidia enormemente porque he sido de los que siempre consideré que tenías un potencial bestial para esto de la política desde que vi tu primera intervención en una comisión de juventud el 8 de junio de 2011, “sola ante el peligro”, porque en aquella época solo teníamos 3 diputados en el Parlament y a Albert se le solapó una comisión con otra ocasionándole que llegara con retraso donde tú estabas.  Me duele porque lo mencionaba antes, he sostenido públicamente que más pronto que tarde serás la primera Presidenta del Gobierno de España.

Difícilmente podemos dar ejemplo de buscar la concordia, la igualdad y el diálogo entre españoles si no somos capaces de dialogar, tratarnos con igualdad y ser cordiales entre nosotros Inés. Intentamos vender un proyecto para España que somos incapaces de aplicar de puertas para adentro y si no somos capaces de aplicar de puertas para adentro difícilmente lo vamos a poder aplicar en España. La credibilidad en política es vital, regalarla en estos tiempos es una torpeza y hemos regalado por encima de nuestras posibilidades. Yo si te creo con Unidos y adelante, pero Inés, unidos nosotros primero.

Algunos días atrás, y de ahí lo del proceso autodestructivo, hemos tenido que escuchar que somos desleales, que montemos una candidatura para confrontarla con la tuya o que abandonemos el partido aquellos que, como mi caso, ya no me gustaban los estatutos de la IV Asamblea (por lo mismo que hoy preferiría unos estatutos con un régimen disciplinario serio, pero no tan severo y por elegir a mis representantes en el partido para que nos rindan cuentas a los militantes y no al dedo que lo puso. Yo voté en contra de esos Estatutos en el Consejo General de diciembre de 2016, en el mismo Consejo General que los partidarios de que no se cambiara el ideario perdimos por estrecho margen). Esto empieza a recordar demasiadas veces a lo que hemos criticado, al nacionalismo excluyente, aquel que solo entiende una forma de ser catalán y si discrepas entonces eres un botifler o te invitan, y tú lo sabes muy bien, a que te marches de tu tierra. En consecuencia, Inés, no es el camino. En mi caso vengo parafraseando estos días a Albert Camus: amo tanto a Ciutadans-Ciudadanos para ser un desleal. Quizás por eso escribo esto públicamente, porque se agota el tiempo y me temo que no lo estamos haciendo todo lo bien que debiéramos.

Mañana sábado a los militantes nos tocará escoger a nuestros representantes en la V Asamblea. En mi caso particular me he postulado fuera de la lista “oficial”. Lo hago en una lista con varios militantes de base, algún que otro concejal como yo y una diputada en el Parlament. Es la lista de los que creemos que, como proponemos para nuestro país, hacen falta cambios que transformen a nuestro partido en una herramienta útil y volvamos a ser atractivos para los electores.  Volvamos para lo que nacimos: hacer frente al nacionalismo y ser una fuerza que acabe con los compadreos del bipartidismo con los nacionalistas. Pero en absoluto Inés, bajo mi modesta opinión, nacimos para diluir nuestras siglas hacia un único lado. Como la escena del compactador de Star Wars IV, el centro parece querer ser aniquilado por izquierda y derecha y hace falta encontrar entre todos la manera de que no suceda.

Y sin embargo yo quiero mostrar mi respeto por quienes piensan que el modelo de partido es otro. Y ese respeto viene porque son mis compañeros, no mis adversarios políticos. Algunos de ellos amigos, otros grandes amigos hechos en estos años de militancia. Y digo yo Inés: ¿no sería mejor unidos nosotros, los que formamos Cs que separados? ¿No sería mejor dialogar entre nosotros y poner en valor eso que hemos dicho tantas veces, lo que nos une que no lo que nos separa? ¿No es posible que Paco Igea y tú podáis hablar, buscar algún tipo de acuerdo que evite lo que muchos no queremos que es “elegir entre papá y mamá” como he visto que alguien ha escrito certeramente en Twitter?

Cuando escribo esto me entero de que Igea irá a un acto que tienes en Valladolid el lunes. Inés, por favor, no cometamos los errores de la IV Asamblea donde “los críticos” (que injusta palabra para describir a compañeros) fuimos laminados por completo, sacados del Consejo General donde no se valoró para nada nuestro trabajo anterior y no obstante nosotros reconocimos nuestra derrota y a partir de ahí tiramos todos unidos hacia adelante. No podemos convertir esta Asamblea en un proceso de liquidación del compañero o compañera que piensa diferente una vez más. A esta V Asamblea muchos esperamos que quien nos lidere, y repito que me encantaría que fueras tú, nos una, tienda puentes y manos, integre e intente sumar a cuantas más sensibilidades mejor. Hagamos buena una de nuestras frases: ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos. Inés, no estamos para perder efectivos, no nos pongáis a la militancia en una situación innecesaria porque, ingenuo o no, creo que podemos encontrar un buen equilibrio entre lo que proponéis unos y proponemos otros. Eso es negociar y no imponer.

Y como aquella canción de Extremoduro desearía con esto: “que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbaran las montañas y escucharais las mentes social adormecidas las palabras de amor de mi garganta”. No tengo más propósito que eso con esto.

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1 Comentaris

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#1 Oscar, Barcelona, 21/02/2020 - 22:34

Algunos estábamos; nos fuimos. Algunos pensábamos que los errores cometidos por otros eran los mismos errores que cometiamos nosotros.
Algunos dijimos no sentirnos representados pues, finalmente, la ideologia dejó paso a un sin fin de banalidades destinadas a "crecer" sin medida.

Algunos, pensábamos y pensamos que las cosas se pueden mejorar.