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La Punteta · 21 de Maig de 2020. 13:23h.

JOSÉ GONZÁLEZ

Aquí no hay quien duerma con Iglesias

Cuando el presidente Sánchez dijo que él no dormiría tranquilo con Iglesias en el gobierno se quedó bastante corto de frenada. A estas alturas de partido no puede haber dudas de que lo que quería decir es que casi nadie dormiría tranquilo en todo el país. El personaje vicepresidente y ministro Pablo ha hecho pequeño a su anterior avatar. Aquél ya era algo broncas y malcarado pero resultaba inocuo, digámoslo así, para el gran público. Se sabía que traía de serie una corte mesiánica que, en su caso, empezaba por su propia pareja. Todo parecía soportable hasta que Sánchez le dio colchón y manta en Moncloa. E Iglesias se llevo a toda su tropa a montar su carpa y presentar sus nuevas funciones de comunismo de saloncito y chequera para él y subvenciones, a poder ser para los suyos.

Lo cierto es que el conocido como marqués de Galapagar ha conseguido su juguete diabólico que no era otro que una vicepresidencia para asustarnos. En realidad le salió barato pues le bastó con 3 millones de votos, solo uno de cada ocho emitidos el pasado noviembre. Así se inventó su nuevo personaje, el de gurú-agitador que vive en un gran chalet, que ya estará pagado con su nómina pública a 4 manos. Su consorte Irene es una ministra inexperta y lenguaraz que se muestra siempre enfadada con todos salvo con los personajes de su mundo de Yupi.

Mientras tanto, anda Iglesias por los platós exhibiéndose como un jesuita retorcido que amaga con castigos a los malos, todo un graduado en Chekología que señala a los que cree sus enemigos desde la atalaya que le regaló Pedro Sánchez. Todos fascistas, todos capitalistas…todos inhumanos, salvo sus discípulos. Todo un discursito centrado en su odio al sistema que, por cierto, hizo y hace viable su personaje y su cargo.

Desde ese mismo cargo institucional, no se deje este dato en el cajón, ha dicho ahora que otros políticos de la oposición pueden recibir escraches en breve. Lo hace después de que una manifestación pacífica rodeara en días pasados su mansión del pueblo. Viendo al vice Pablo en la tele parece que se esté clavando un cilicio contra el muslo para no decir tacos pero no evita que se le escapen otras barbaridades.  Debe ser cosa de su revolución, la misma que empieza con r de rollero y acaba con n de nociva. Nada nuevo en el repertorio de ese “fake” neocomunismo tan pijo que ha arrasado en Venezuela y pretende hacerlo en España.

Iglesias, el promotor del escrache con bronca, ha probado su medicina -bastante rebajada en su caso- y no le ha gustado su potingue. No debe acordarse de que que él mismo y sus huestes, por indicación suya, se lo administraron a políticos como Rosa Diez y Soraya Saenz de Santamaría, entre otros. Los seguidores de Pablo lo hicieron entonces, no como ahora, con evidente violencia verbal e intimidatoria (repasen la videoteca). Resulta que Pablo de Galapagrado se ha caído de su caballo particular y gimotea porque le tocó recibir su propia medicina, si bien en dosis infantil y protegido por la policía. Y está bien que se queje puesto que nadie, nunca, debería tener que soportar esa bulla en su esfera personal y familiar por muy político que sea. Que él mismo y otros lo tengan en cuenta.

Tras su amenaza velada de organizar escraches contra opositores, el vicepresidente Iglesias se ha perfilado, de nuevo, como un obstáculo para la convivencia en paz en un momento dificilísimo para el país. Por otro lado, casi todos sus ministros se desempeñan inútilmente como su costilla Montero, su amigo Garzón que es un metepatas recalcitrante y al inefable Castells que está ausente de toda seriedad y responsabilidad. Con todo, además de su valor negativo en la gobernación, se puede estar cociendo un caldo raro e infecto, un tóxico sin antídoto y con daño masivo. Es lo que pasará si se organizan estas feas protestas como parte del juego político y, además de Podemos, entrasen en ellas alguna formación de la oposición. Es un asunto que se sabe cómo empieza y se conoce  también lo mal que puede acabar. 

Hay motivos para estar preocupados y mosqueados. Más allá de algún acuerdo puntal y menor con Ciudadanos y el PP, nada indica que el socialista Sánchez vaya a hacer una crisis de gobierno. No se plantea tejer nuevas alianzas, prescindiendo del coctel indigesto del podemismo y los independentistas que son los que le sostienen su tinglado tembloroso. De seguir así, será  su disonante gobierno el que engullirá al mismo Sánchez, rehén de sus bandazos y de sus opciones de pacto descabelladas (la última con Bildu).

Es un ejecutivo dividido y superado por la gestión de la crisis sanitaria. Por su causa también el gobierno está bien enfermo diga lo diga el falso oxígeno del CIS. Ahora mismo, Iglesias es el síntoma y Sánchez su causa, aunque es el primero el que está devorando al segundo. Y a éste último solo le queda la roja directa a Pablo para salvar alguno de sus muebles.

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4 Comentaris

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#2 Menjamela Grandi, Anapurna, 29/05/2020 - 11:26

Muy buen artículo. El guerracivilista Iglesias con toda su corte de ineptos y bufones es una amenaza directa a la democracia, convivencia y economía de este país. Porque la ineptitud no está en absoluto reñida con la maldad, sino que multiplica por mil sus efectos.

#2.1 José González, Barcelona , 01/06/2020 - 09:49

Se agradecen la lectura y el comentario, amable lector. Un saludo.

#1 Juan Jose García, Cunit, 22/05/2020 - 07:06

El paso siguiente,importar gatilleros de los paises del Alba.

#1.1 José González , Barcelona , 01/06/2020 - 09:51

Gracias por tu lectura y comentario, apreciado lector. Saludos.