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La Punteta · 16 de Novembre de 2015. 13:42h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Barcelona, objetivo terrorista

La Sagrada Família, en construcción

El 15 de noviembre del 2015 publiqué este artículo. Nadie me hizo caso. Y me ahorro los insultos. Pero lo ciero es que el Gobierno catalán ha actuado, en este tema, con una tremenda irresponsabilidad:

 

"Supongo que todo el mundo sabe que, tarde o temprano, nos tocará a nosotros. De hecho el propio conseller de Interior de la Generalitat, Jordi Jané, lo admitió el pasado domingo en una entrevista en Rac1: "Es muy probable que se produzca un ataque terrorista".

Han recibido casi todas las grandes capitales europeas: Madrid, Londres, París. Un atentado en Barcelona tendría una resonancia mundial: en Europa estamos sólo por detrás de Londres y de París en cuanto al número de visitantes.
 
Además, es uno de los puertos con más cruceros del Mediterráneo: la mayoría llenos de turistas norteamericanos. Seguro que entonces saldríamos en la CNN. Y tiene monumentos emblemáticos para el cristianismo como la Sagrada Familia o la Catedral. Unos bestias capaces de cargarse el arco de triunfo de Palmira son capaces de todo. Ni la Torre Eiffel está a salvo.

Toquemos madera, pero tenemos todos los números. Lo único que nos puede salvar es que, de momento, España no ha participado en los bombardeos en Siria. Pero incluso este condición se puede desvanecer en el caso de una respuesta colectiva de los países europeos o de la OTAN. En estos momentos a Francia no se la puede dejar sola. Aujourd'hui, je suis aussi Français.

Después de todo, con Wikileaks (2010) ya quedó claro que en Catalunya estamos a la cabeza en cuanto a fundamentalismo islámico. En eso sí que somos una potencia. Y, de vez en cuando, las fuerzas de seguridad del Estado o los Mossos -si no se pelean entre ellos- hacen una operación en Badalona, en Terrassa, en Cornellà.
 
El problema es que aquí también hemos creado guetos. Es suficiente con vivir en una ciudad que roce el 20% de inmigración como yo -en mi barrio es más- o visitar Rocafonda (Mataró), Llefià (Badalona), ca n'Anglada (Terrassa) o Salt. Yo lo he hecho. No se fíen de lo que dicen nuestros gobernantes, nuestros expertos o incluso nuestros medios de comunicación.

Porque eso que dice el Estado Islámico de que el concierto de rock del Bataclan era una "fiesta de perversidad" lo decían también, más o menos, una asociación islámica sobre las fiestas de las Santas -la fiesta mayor de Mataró- el pasado mes de agosto: "están patrocinadas por Satanás". No lo recogió nadie. Es un tema tabú.

"Hermanos y hermanas -afirmaban en Facebook- debemos saber que este tipo de celebraciones son 'Haram' (pecado) para nosotros y los musulmanes que acudan a estas fiestas están haciendo algo que no es propio de un musulmán".

Tampoco pretendo hacer comparaciones ni criminalizar a nadie: el problema es que, en efecto, el Corán dice lo que dice. Yo lo tengo a medias, recomiendo su lectura antes de empezar a criticarme.

Algún progre -a mí me lo dijo un día el diputado de ERC Oriol Amorós saliendo del Parlament- me dirá que la Biblia dice cosas iguales o peores. Quizás sí, pero afortunadamente para los laicos y agnósticos, la Biblia ya no tiene en nosotros la influencia que el Corán tiene en las sociedades musulmanas.

Un día fui a hacer un reportaje al barrio de Sant Llorenç de Terrassa sobre un conflicto con los perros entre autóctonos y magrebíes -a los musulmanes tampoco les gustan los perros: es un animal impuro-. Hice lo que hay que hacer en estos casos: hablar con las dos partes enfrentadas e intentar ajustarme lo más posible a la realidad.

Conseguí entrevistar a una familia magrebí -lo que querían de verdad era salir por Antena 3- pero me sorprendió que, en el comedor de su casa, tenían hasta tres ejemplares del Corán expuestos en lugares de honor.

No importa: aquí hemos transmitido una imagen idílica de la inmigración. Sólo hay que ver las declaraciones del consejero Homs sobre mezquitas salafistas, la tarea de Àngel Colom en la materia o las últimas opiniones de Joan Tardà y Gabriel Rufián, candidatos d’ERC para las generales.

Peor: sólo hay que ver los Telenotícies de TV3, el 30 Minuts o el programa Tot un món. A veces pienso que el presidente de la CCMA, Brauli Duart, ha perdido el concepto de autoridad. Y eso que viene de Interior.

Por supuesto los inmigrantes también son personas, personas que huyen de un situación de miseria, pero no podemos esconder la cabeza bajo el ala y decir que tenemos que cerrar los CIE -incluso Unió votó a favor en el Parlamento catalán- o que la inmigración no provoca problemas. De entrada, problemas de convivencia.

Lo reconocía el diario El Punt-Avui el pasado 15 de julio en su edición del Maresme (1): "La celebración del Ramadán en Mataró se ha convertido en una pesadilla para muchos vecinos. A pesar de las llamadas hechas por el Ayuntamiento y por las comunidades musulmanas de la ciudad para que la fiesta religiosa se haga compatible con el descanso de los vecinos, lo cierto es que al final no ha sido así".

Pero también en los servicios sociales, en la enseñanza, en la sanidad. Mis hijos han ido a una escuela pública con más de un 50% de inmigración. En algunas clases había quince de fuera y sólo cuatro o cinco de aquí.

Por eso que no me vengan con monsergas la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, ni todos los expertos: que no digan que no afecta al resto de la clase la llegada de un chico a medio curso que sólo sabe hablar urdu o árabe pongamos por caso.

El problema es que nuestra clase política lleva a los hijos a la privada -trilingüe, por cierto- o a la concertada. Un día le dije a un consejero del actual Govern que mis hijos iban a la pública y puso unos ojos como platos.

Quizás los guetos que hemos creado en Catalunya no lo son en el sentido territorial del término -que también- sino sobre todo en el sentido social. Pero mucha inmigración musulmana es impermeable a los valores occidentales.

En Martorell, mi ciudad, detuvieron a una mujer por pegar a la hija de catorce años porque se quitaba el velo cuando iba al colegio. Y un día, en la piscina municipal, otra se metió en el jacuzzi con chilaba y todo. Años atrás, con el tripartito en el ayuntamiento, ya habían pedido horarios diferentes para hombres y mujeres en los equipamientos deportivos.

Eso sí el día que CDC y ERC pactaron el nuevo equipo de gobierno tras las últimas elecciones municipales -un documento de media docena de páginas- no hay ni una palabra sobre inmigración. Y eso que un día vi un niqab saliendo de una casa a cincuenta metros del domicilio particular del teniente de alcalde, de Esquerra, del que hoy omitiré piadosamente el nombre.

Pero Martorell no es la excepción: es la regla. Cojan la lista del Idescat, el Instituto de Estadística de Catalunya, con los municipios con más población extranjera y encontrarán un montón. Cualquier municipio con más de un 10% de inmigración empieza a tener un serio problema de integración.

En Francia estiman que hay cinco millones de musulmanes -nadie lo sabe con certeza: está prohibido hacer estadísticas por origen étnico o religioso-: sólo un 8% son magrebíes y ya ven lo que pasa en algunos barrios periféricos de Marsella o de París (2 ).

El Islam, además, tiene un problema. De hecho lo tenemos nosotros: es una identidad demasiado fuerte desde un punto de vista religioso, cultural y social como para facilitar la integración.

Respecto a Occidente, tiene un doble sentimiento: por un lado un sentimiento de superioridad. ¿Por qué se integrarán si su religión es la verdadera? A ojos suyos, nosotros somos bebedores, fumadores, pecadores y algunos incluso folladores. Tenemos todos los vicios.

El segundo es un resentimiento histórico hacia los países occidentales. Es verdad que, desde los tiempos de las cruzadas, les hemos hecho muchas putadas: el colonialismo, la Declaración Balfour, Abu Graib. Estados Unidos desperdició, con las invasiones de Irak y de Afganistán, el sentimiento de simpatía a su favor en todo el mundo árabe desde el 11-S.

Pero Occidente también que liberarse de lo que yo llamaría el Síndrome Lawrence de Arabia: un complejo de culpabilidad. Al fin y al cabo, no pensarán que el esclavismo o el racismo lo inventamos nosotros. Occidente es Auschwitz, pero también la democracia parlamentaria, la división de poderes, los derechos humanos. Invito a todos ustedes a busar un país democrático en los 21 países de la Liga Árabe.

Pujol -sí: Pujol- ya lo dijo en un acto en Lleida el 21 de septiembre de 2010: "si a Catalunya viene un rumano, un andaluz -como Montilla, sin ir más lejos-, es una cosa. Ahora, si viene un somalí o un marroquí, ésto es más complicado. Porque, además, esta es una inmigración con unos valores muy importantes, más potentes, en el grado en que son sentidos y vividos, que los nuestros".

Deberán pasar dos o tres generaciones antes no hagan los primeros pasos adelante y, aún así, el resultado es incierto: miren lo que pasa en las banlieues. El asesino de Toulouse -aquel que se cargó a unos soldados franceses y algunos alumnos de una escuela judía- era de tercera generación. Bélgica es uno de los países que más combatientes exporta al Estado Islámico.

La Vanguardia publicó el pasado 1 de julio un estudio que revelaba la escasa integración de los hijos de inmigrantes en Catalunya: la conclusión era que sólo el 12% de este colectivo asumía la "plena inmersión" en el país mientras que el resto (88%) mostraban "poca o nula participación cívica, actitudes y valores ideológicos tradicionalistas o poco democráticos e identificación con el país o cultura de origen" (3).

El elevado número de inmigración magrebí también dificulta la integración. Mi mujer, que por el tipo de trabajo que tiene se pasa el día en la calle -ahora no sean mal pensados- me dijo un día una frase que me quedó grabada: "si viene una persona se integra; si vienen mil, no".

Siempre recordaré, por ejemplo,  el programa El Convidat que hizo Albert Om a otra escritora de origen magrebí: Laila Karrouch (4). El padre vino en 1976, con sólo 25 años. En una de las fotos tomadas en Vic en aquella época, en blanco y negro, salía con traje y corbata mientras que ahora iba con chilaba. Albert Om también preguntó a su madre:

- ¿Usted llevaba el hiyab?
- No, pero era el primer año
- ¿Por qué?
- Porque no había ningún marroquí aquí. Si lo hago ahora me mira todo la gente. Si hay mucha gente, yo también me voy a poner el pañuelo.

No hace falta decir que siempre hay excepciones -como la también escritora Najat el Hachmi, otro ejemplo-, pero es suficiente para haber leído alguno de sus libros para darse cuenta de que ha sido a base de un enorme esfuerzo personal y con conflictos familiares.

Aquí vamos con un lirio en la mano. Como en el preámbulo del Estatut -atribuido a Quim Nadal: "La nación catalana se ha ido haciendo a lo largo del tiempo con las aportaciones de energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas, que han encontrado una tierra de acogida".

Creemos que la inmigración actual es como la de los años 60 y que no costará nada integrarla. Incluso hay un sector del soberanismo que trata los votantes de Ciudadanos, del PPC o incluso los del PSC del Baix Llobregat como si fueran colonos. Ha generado un tipo complejo de superioridad que, en algunos casos, da miedo.

Pero no es lo mismo una persona que viene del resto del Estado, que otra que viene del Magreb, del África subsahariana o de Pakistán. Ya lo dijo Heribert Barrera, que fue el primer president del Parlamento catalán restaurado: "no se puede comparar de ninguna manera una inmigración Subshariana o magrebí, con una procedente de Francia, de España o de Italia. Ni étnicamente ni culturalmente es comparable "(5). Entonces le dijeron de todo. Un día tiene que salir por patas Ramblas abajo.

El problema es que el Islam -si tomamos como fecha de fundación la predicación a Mahoma del año 622- lleva 600 años de retraso respecto al cristianismo. Es verdad que para llegar a la separación de iglesia y estado, la laicidad, el divorcio, el aborto y el respeto a gays y lesbianas hemos tenido que pasar por la Inquisición, la noche de San Bartolomé, las guerras de religión.

Pero los terroristas que matan ahora en nombre de Dios lo hacen en nombre de Alá. No son católicos ni protestantes ni evangelistas ni budistas: son terroristas islámicos.

Por eso, yendo al grano: ¿Qué ha hecho el gobierno catalán en materia de inmigración? Nada, salvo dar el derecho a voto a los inmigrantes en la consulta del 9N. Con un éxito abrumador: de 900.000 votaron 4.000. Juraría que muchos en contra porque la mayoría eran latinoamericanos.

Un día, en una rueda de prensa de Artur Mas en la que hacía balance, llevábamos una hora y media de comparecencia y como todavía no había salido el tema inmigración le pregunté qué habían hecho.

- ¿Inmigración, dice? -me respondió el presidente-. Tiene toda la razón -quiso arreglarlo-, pero como no ha salido, saldrá ahora con su pregunta.

Comenzó a decir vaguedades: la política de inmigración de CiU en cinco años en la materia no ha variado lo más mínimo de la que aplicaba el tripartito. En algunos casos lo han hecho peor o mejor -difícil de encontrarse en otros no han hecho literalmente nada. Cinco años perdidos.

Y la vicepresidenta Neus Munté, cuando todavía era sólo consejera de Bienestar Social y Familia, tuvo que responder el 22 de mayo de 2013 una interpelación del diputado del PPC Rafael López, uno de los mejores de la pasada legislatura, ideologías aparte. Munté tampoco mencionó ninguna iniciativa: se excusó en el "déficit fiscal" y en la falta de competencias.

¿Pero cómo quieren que gestionemos la seguridad o la inmigración si no sabemos qué hacer con los top manta?. El Ayuntamiento de Barcelona acaba de legalizar, por la vía de los hechos, un sindicato y los ha puesto en una especie de Mesa de Ciudad al mismo nivel que los tenderos y el Colegio de Abogados. Y cuando hace operaciones policiales las hace a las siete de la mañana para no tener que detener a nadie.

Mientras que el consejero Jané, el día que compareció en el Parlament para explicar los hechos de Salou, no se atrevió a decir ni que la mayoría no tienen papeles: literalmente escurrió el bulto. En cambio, una ministra de Senegal, responsable precisamente de las comunidades en el extranjero, viajó Barcelona en mayo de 2013 y ni siquiera visitó los senegaleses del Poblenou: los dejó tirados a pesar de que hacía un montón de horas que la esperaban.

¿Saben qué es lo peor? Hemos estado perdiendo el tiempo. Ahora no se puede hacer nada. Incluso hemos permitido que las chicas musulmanas vayan con velo a los institutos públicos. Hace años los alumnos de un IES de Mollerussa, en Lleida, protestaron: si las chicas iban con velo, ellos podían ir con gorra. Tenían toda la razón del mundo: un trozo de tela es un trozo de tela. Pero los profesores, en plan buen rollo, los convencieron para desistir de su protesta. Qué grave error.

En Francia, la cuna de la laicidad, está prohibido ir con velo en la escuela con un gobierno socialista!. Aquí hemos sacado los crucifijos de las aulas, pero hemos dejado entrar otros símbolos religiosos en nombre del buenismo, el progresismo, el happyflowrismo. Yo diría que también en base a un cierto anticlericalismo. Yo soy agnóstico, pero es evidente que es más fácil meterse con el Papa que con el Islam.

¿Ahora qué hacemos? ¿Cerramos las mezquitas salafistas -hay más de 50 en Catalunya- y nos arriesgamos a un atentado? Expulsamos los imanes más radicales y salimos en el Al-Jazera ?. Pero si ni siquiera se puede hablar del tema porque, como mínimo, te llaman islamófobo.

El problema es que la izquierda -salvo algunas excepciones como Manuel Valls y aún- ha dejado en manos de la derecha el debate sobre temas como seguridad, inmigración, orden, propiedad privada. Por eso el electorado de izquierdas ha huido, en masa, hacia la derecha.

Albiol no hubiera llegado nunca a alcalde de la tercera ciudad de Catalunya sólo con los votos del PP. Y, en Francia, los votantes del antiguo Partido Comunista del antes todopoderoso Georges Marchais se han fugado en masa al Front National de Marine Le Pen. Ésto lo sabe incluso Joan Tardà aunque luego diga lo que dice en alguna entrevista en Rac1.

Para los que han tenido la paciencia de llegar hasta aquí dos apuntes finales. Primero, supongo que ya saben que los ataques de París puede suponer una estocada final al proceso. Además de la que ya ha reconocido el todavía consejero Homs en una entrevista en La Vanguardia este sábado: "El no de la CUP ha suspendido la resolución de inicio del proceso". Ya se veía venir que daban cancha a los antisistema a ver si votaban a Mas.

Entre los atentados en París, la crisis de los refugiados y una recuperación económica que no acaba de llegar lo último que deben tener en mente ahora Bruselas es la reivindicación de los catalanes.

Cuando el Financial Times dice que el proceso -hacer una independencia con 63 diputados en contra, pactar con un partido antisistema, saltarse las leyes- es una "locura" es que algo no has hecho bien. El Financial Times es el Financial Times no la revista convergente de mi pueblo.

Al fin y al cabo, las fronteras de la Europa Occidental han sido intocables, al menos por vías pacíficas, desde el Congreso de Viena. Salvo la independencia de Bélgica -y ésta es del 1830- no ha habido ninguna más. Pero si Napoleón hubiera ganado en Waterloo ahora no existiría: Valonia formaría parte de Francia.

La segunda es que el presidente Mas siempre ha dicho que el proceso es un caso de "supervivencia del autogobierno". El consejero Homs dijo incluso, en una entrevista con Jordi Basté, que es un caso de "supervivencia colectiva" (5). En resumen: o la independencia o morimos como pueblo.

Aquí me vuelven a venir a la cabeza las palabras de Heribert Barrera: "Si sigue viniendo gente de fuera, desde el punto de vista de la supervivencia de la identidad catalana, ya nos podemos ir” (6).

El presentador del TN noche de TV3, Toni Cruanyes, tiene un libro de 2013 (7) en el que afirma que los alemanes -que tienen estado propio y son el primer PIB de Europa- pueden desaparecer "como pueblo" hacia el 2300. Lo dice Toni Cruanyes, no yo.

Hemos metido el caballo de Troya en casa".

 

 


(1) “Creix el nombre de queixes dels veïns durant el Ramadà”

(2) Xavier Mas de Xaxàs: “Per què França és tan vulnerable a la violència gihadista?”, 15 de novembre del 2015

(3) Ros Maria Bosch: “Baixa integració dels joves immigrants a Catalunya”
del 40% manifesta nul·la o escassa participació cívica

(4) 24 de desembre del 2013

(5) Enric Vila - "Què pensa Heribert Barrera?", Proa, Dèria Editors, Barcelona, 2001. Pàg. 117.

(6) Op. cit. pàg 95

(7) Toni Cruanyes: "Un antídot contra l'extrema dreta", Tres i Quatre, València 2013, pàg 34,


 

 

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4 Comentaris

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#2 Pepe, Alacant, 23/08/2017 - 09:13

En toda Europa la opinión pública es mayoritariamente contraria a la inmigración mulsulmana, pero las élites políticas no, incluso la alientan, ¿por qué?.

#1 bcn-mad, BCN, 20/08/2017 - 13:26

¿Por qué España, por qué Barcelona?
e-noticias, Xavier Rius....analisis y periodismo de referencia en Rusia Today :
https://actualidad.rt.com/actualidad/247516-espana-barcelona-terrorismo-yihadista

#1.1 Didi monforte, Barcelona, 23/08/2017 - 01:52

si els mossos poguessin tenir accés a les informacions de l'eurropol tindries raó ,si el CNI informés de amenaces terroristes a BCN als Mossos tindries raó ,però això no ha estat així .Periodista?jo crec que no!!!Ets un panfetero!.

#1.2 Andrónico, Madrit, 23/08/2017 - 20:36

Los mossos tienen acceso a la información de Europol. No pueden participar directamente porque sólo hay un representante por país. Por ejemplo la policía escocesa o irlandesa son autonómicas como los mossos y no tienen representantes. Acceso si.