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La Punteta · 20 d'Abril de 2021. 07:40h.

RAFAEL ELÍAS

Bicicleta

Con el cambio de estación gusto de salir en bicicleta, solo, al poco del amanecer. Las pistas y caminos de la huerta leridana conforman un entorno estupendo para perderse a la aventura de los pedales, sin una dirección fija, en lo que es una actividad ideal para curar resacas y otros males del espíritu. Inicio el recorrido pasando por afuera de la cárcel, allí donde los ilerdenses tenemos —por fin— un preso político, y es que hoy en día cualquier ciudad que se precie merece tener uno, como mínimo. Si llevara un timbre en la bici, lo accionaría, a modo de recordatorio solidario, que esto de los presos políticos es un asunto que me llega a lo más hondo del corazón. Pero, como no tengo timbre, me conformo con levantar el dedo solidario —el corazón— al paso del talego.

Más allá del trullo avanzo por las sendas que bordean las acequias. Aguas regantes y tierra húmeda, cuyo aroma me acompaña como amiga fiel durante mi corto viaje. De vez en cuando me cruzo con algún que otro ciclista, ambos nos miramos con una media sonrisa e intercambiamos un elegante saludo de complicidad, como si formáramos parte de una hermandad secreta.

Me da por pensar entonces en el buen fondo que el pedaleo saca de las personas, y qué diferente es de cuando uno se sienta frente al volante y se atasca con otros conductores, que entonces es todo mal humor y encono —no aquel portero del Español—. Como una cosa lleva a la otra, me llego al club perico mientras cambio de plato, y me quedo unos instantes mirando un pajarillo que alza el vuelo. Este año de vuelta a la primera, de donde no debía haber salido.

Es fresca la mañana —como corresponde—, y mis ruedas contra la grava del camino emiten un sonido relajante y placentero, como la crepitación de la hoja de afeitar rasurando la barba. Doblo una curva pronunciada y me voy aproximando a una torre rodeada de cercas. Un grafiti en una pared ruinosa anuncia la leyenda “INDEPENDENCIA” (sin tilde). Entre las cercas y la independencia voy a parar al último libro de Javier, que aún no he comprado, no sea que alguien me lo regale por el próximo Sant Jordi, si es que no se agota antes. Porque menuda campaña publicitaria le ha regalado en Twitter una diputada leridana de Junts —o como se llame ahora Convergència—, en una muestra de su amor por la cultura. Sólo le ha faltado a la susodicha pedir la quema del libro. Mientras pienso esto, un perro —o tal vez es una perra— ladra con agresividad desde una finca próxima. Me alejo con tiento.

Ya casi estoy en la linde con la autovía que pasa por debajo, en dirección a esa zona de los Països Catalans conocida como Osca*, así que decido dar media vuelta. Busco una vía alternativa y descubro, a pocos metros, a un ciclista detenido, por evidentes problemas con su cadena. Le ofrezco mi ayuda, pero la desprecia con un gruñido ininteligible. Tiene cara de amargado y luce un lazo amarillo en la malla sudada sobre el pecho. Ni me mira. Lo dejo atrás, detenido, bajo el peso de su cadena oxidada, peleándose con la vida. A algunos no los redime ni la bicicleta.

Intento coger velocidad en una pendiente, con la Seu Vella en el punto de mira. Este año tampoco tendremos Aplec del Caragol.

Qué lento va esto.

 

(*) Huesca.

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4 Comentaris

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#4 Sarah, Tabarnia, 23/04/2021 - 09:18

¡¡¡Qué placer matutino saborear mi café mientras voy leyendo un artículo de RAFAEL ELÍAS!!!
Soberbio.

#3 JCamarasa, Lleida, 20/04/2021 - 14:17

Yo también saludo cuando paso por esa cárcel, pero con el saludo rockero, meñique e índice al cielo.

#2 pepe, andorra, 20/04/2021 - 13:04

y no vaya diciendo por Huesca ese invento de los paises catalanes, q no es mas q la corona de Aragon sin Aragon, pq si no es evidente q lo dice usted de broma, le pueden emplumar, desde Vencillon hasta la ribagorza alta, q el guia del castillo de Benabarre ni siquiera reconoce como principado a Barcelona y alrededores.......

#1 pepe, andorra, 20/04/2021 - 13:02

es curioso, los chinos iban en bicicleta a todas partes pq no podian comprarse otra cosa gracias al partico comunista y ahora van todos desesperados por tener un coche o vehiculo q les de la independencia q no les da la bicicleta, q para el pueblo esta bien, pero bajarse en bicicleta desde el jardiland hasta Lerida por gusto tiene bemoles.