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La Punteta · 20 d'Abril de 2020. 12:13h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Buch mintió

 

El pasado lunes -13 de abril del 2020- fue el día más triste de mi carrera profesional.

Tuve que decirle a un consejero de la Generalitat que mentía.

En vivo y en directo.

Nada menos que al titular de Interior, Miquel Buch.

Debería dar ejemplo. Se empescó un certificado de autorresponsabilidad. Manda sobre 17.000 agentes de los Mossos.

Todo empezó el pasado 30 de marzo cuando un colega, Josep Fusté, de la Agencia Efe, le preguntó por qué si el gobierno central había aprobado el confinamiento total el día 14 mantenían "el cierre perimetral de la Conca d'Òdena?".

Buch contestó que “los científicos nos hacen esta recomendación”. “Cuando lo crean oportuno que se levante evidentemente lo levantaremos”, añadió.

Todavía remarcó: “Siempre actuamos en función del interés, la experiencia y el conocimiento de los científicos”.

¿Pero cuáles eran estos científicos? Me pareció un dato relevante. Y la primera obligación del periodista es preguntar.

Al fin y al cabo estaban tomando decisiones políticas en base a opiniones científicas.

No sólo el confinamiento de Igualada y otros tres municipios (Òdena, Vilanova del Camí y Santa Margarida de Montbui) sino también, una semana después, el levantamiento del mismo.

O la petición de “cerrar Catalunya”. Incluidas las críticas al Gobierno español por levantar parcialmente las medidas de confinamiento tras Semana Santa.

Aunque luego se avanzaron pidiendo dejar salir a los niños. Curiosamente ésta propuesta no había sido avalada, en cambio, por sus propios científicos.

Por eso, al día siguiente pedí la lista de expertos. Era el martes 31 de marzo: “¿Por qué mantienen el confinamiento de Igualada si estamos todos confinados? Si es porque lo recomiendan los expertos de la Generalitat como dijo ayer ¿nos podrían decir la lista de estos expertos?”.

Buch culpó al Estado: “Quien decide el confinamiento de la Conca d’Òdena es el gobierno de España, no es el gobierno de la Generalitat porque se optó por subordinarnos a las decisiones que toma Madrid”.

Pero yo no le preguntaba eso.

Al final dijo que “yo ahora no le puedo detallar el nombre de las personas pero será una cosa que valoraremos y pondremos encima de la mesa”.

Ojo al detalle: “valoraremos y pondremos encima de la mesa”. El Parlament aprobó en en el 2014 la Ley de Transparencia.

Sin olvidar que, en la anterior legislatura, había hasta una consejería de Transparencia: la de Raül Romeva.

Primero lo pedí por whatsapp a una persona del gabinete de prensa de Palau: “Pido oficialmente la lista de expertos de la Generalitat de la cual siempre habla el consejero Buch”.

Me desvió a su jefe de prensa, Joan Maria Piqué.

El mismo día le envié este mensaje por la misma vía:

“Hola Joan

"¿Cuáles son los expertos de la Generalitat?
El comité de asesores de los que habla siempre el consejero?
¿Dónde puedo consultar la lista?"

Me envió el link del Cecat (Centro de Coordinación Operativa de Catalunya).

Y me dijo que “está explicado en el Prociat. No la tengo a mano ahora”.

No era lo que pedía. Pero le aclaré, como no podía ser de otra manera, que “no corre prisa”. Entendía perfectamente que estaban trabajando bajo presión.

El 1 de abril se lo recordé: “¿Te acuerdas de mí? Sigo esperando la lista de expertos de la Generalitat”.

“Sí, te lo tienen que pasar”, me respondió.

“¿Quién? ¿Cuándo?”, inquirí. Aunque aclaré que “ya sé que vais liados. No es urgente pero que tamoco quede en el cajón”.

“No lo sé, tampoco lo llevo yo”, me contestó. “En algún momento te lo pasarán”, añadió.

Ahí ya me subió la mosca a la nariz: “¿No es pública?.

Él insistió: “Sale en el Procicat”.

Pero no, no sale lo que yo pedía. Además yo no solicitaba los miembros del comité técnico del Procicat sino el comité de expertos que asesoran a la Generalitat.

El Procicat es el Plan de Protección Civil de Catalunya. Se activa cuando hay un accidente importante. Como el de la petroquímica de Tarragona, por ejemplo, del pasado mes de febrero. Aunque en este caso pero no sonaron las sirenas.

Es un órgano formado mayoritariamente por altos cargos de Interior (Mossos, Bomberos, Emergencias) y de otros departamentos (Presidencia, Salud, Justicia, etc)

El 2 de abril volví a insistir: “Joan, continuo esperando la lista desde hace 48 horas”.

Respuesta: “haremos lo posible”.

Insistí: “Teóricamente es pública, ¿no?"

Volvió a afirmar que salía “en el Procicat”.

“Sí, eso me decías ayer, ¿pero dónde?".

“Define quienes son los miemros del Consejo Técnico”, contestó.

“Una definición no es una lista de nombres -repliqué- yo sólo quiero saber, cuando habláis del comité de expertos, quiénes son”.

Ahí empezó a dar lecciones: “No querría hacer el trabajo de los periodistas”.

Contraataqué: “yo sólo pido que hagas tu trabajo”.

Reconozco que entonces se me pasó por la cabeza su penúltimo sueldo público: 75.000 euros anuales como director del Programa Internacional Eugeni Xammar.

Algún diputado espabilado de la oposición debería ahora intentar averigurar si el sueldo oficial le permitía hacer de jefe de prensa de Puigdemont porque yo siempre lo veía por Bruselas al lado del expresidente.

Pero ya puestos le recordé que “a veces encuentras tiempo para hacer otras cosas” y aludí a su penúltimo encontronazo: con el exportavoz de Catalunya sí que es pot, Joan Coscubiela.

Digo penúltimo porque el último -hace un par de días a la hora de escribir este artículo- fue con Gabriel Rufián, en este caso líder de Esquerra en Madrid.

Voy a decir algo que es aplicable al jefe de prensa de Interior, a Albert Donaire -ese mosso independentista que dispara a tort i a dret o a las estrellas de TV3 sean Toni Albà, Jair Domínguez o Toni Soler-: todos los que cobran un sueldo público, en las redes, también representan a la institución de la que cobran. Lo que digan afecta a la imagen pública del Departamento de Interior, de los Mossos o de TV3. Entre otras razones porque reciben financiación pública.

No debió sentarle nada bien la indirecta porque replicó con otor mensaje:

“Mira que pantallazo más bonito. A mí no me amenaces -cosa que yo no hice en ningún momento-. Cuando lo tengan te lo pasarán. Que la gente que te lo tiene que pasar está gestionando la emergencia”. Incluyó la siguiente imagen: 

wpperiodistes.jpg

 


Añadió, como si me hiciera un favor, que “de momento lo dejo en Borrador”.

Etiquetó al Colegio de Periodistas de Catalunya y a un perfil de periodistas.

Estuve a punto de decirle que, lamentándolo mucho, me había dado de baja del Colegio de Periodistas hacía muchos años.

Pero preferí colgar todo el episodio en twitter.

Hay que decir en todo caso que no me sorprendieron las formas.

Joan Maria Piqué ha protagonizado ya algunos otros episodios similares con la prensa internacional que, desde luego, no contribuyen a favorecer la imagen de la Generalitat en general ni del independentismo en particular.

Por ejemplo con el corresponsal de The Guardian. ¡Uno de los pocos diarios británicos proclives al proceso!

O incluso con Reporteros sin Fronteras.

La corresponsal de Le Monde, Sandrine Morel, en su libro En el huracán catalán -uno de los más descarnados sobre el proceso- explica también que un responsable de prensa de la Generalitat le le dijo un día que “si compramos dos páginas de publicidad en Le Monde, escribirás lo que tus jefes te digan”.

Pero no sé si es Joan Maria Piqué. Él aseguró no haber hecho nunca semejante práctica y que no recordaba haber tenido una conversación similar con la periodista gala.

Aunque me temo que, en una buena parte de la prensa catalana, debe ser cierto.

Ante mi insistencia recibí un mail del gabinete de comunicación de Protección Civil a las 16.48 con los miembros del “comité técnico del Procicat”.

Por si tienen curiosidad son los siguientes:

llistatok.jpg


Pero seguía sin ser lo que yo pedía.

Probé con su superior jerárquico, el consejero de Interior Miquel Buch. Agradézcale, consejero, mi insistencia a su jefe de prensa.

A partir de entonces recordaba cada día en twitter que estaba pendiente de la lista.

El 11 de abril volví a recordarle que “le pedí hace once días la lista del comité científico de expertos de la Generalitat, su jefe de prensa, Joan Maria Piqué, no me la ha enviado y sabe perfectamente que una cosa es el comité técnico del Procicat y otra el comité de expertos que les asesoran. Espero que nos facilite la lista, por favor".

De hecho ese mismo día los acaba de mencionar.

Buch echó balones fuera: “supongo que con el correo electrónico que le enviamos a principios de este mes, y el segundo, ya hemos resuelto la cuestión. Nos lo pregunta cada día, si no puede enviarme un correo a mí directamente qué es lo que quiere saber porque ya no sé lo que pregunta, lo pregunta a la consejera Budó, me lo pregunta a mí y supongo que hemos respondido a todas las dudas de exactamente lo que quiere porque creo que le hemos dado toda la información”.

Ya estaba mintiendo. Y lo sabía.

Insistí con la consejera Budó, que también había citado con frecuencia a los científicos: “A ver si nos pueden hacer llegar, por favor, los nombres del comité de expertos de la Generalitat, que sabe perfectamente que no es el comité técnico del Procicat”.

También maró la perdiz:

“Se lo digo cada día que me lo pregunta. Recogemos su ruego. Me consta que por parte del Departamento de Interior reiteradamente se le ha hecho llegar esta información como le ha dicho el consejero de Interior. Si quiere dirigirse a nosotros nos especifica claramente qué es lo que quiere que le enviemos porque el consejero Buch le ha dicho clarísimamente que en diversos correos electrónicos le han hecho llegar esta información que usted pide”.

El lunes, antes de la rueda de prensa habitual del Govern, volví a insistir.

Era festivo -el día de la mona: el propio Miquel Buch había recomendado comprarla- y la rueda de prensa habitual era a las tres de la tarde. Me daba tiempo.

Como no tenía el mail personal de Miquel Buch -y él también lo sabía- lo mandé al gabinete de prensa: “Renuevo mi petición al consejero de Interior, tal y como me dijo en rueda de prensa, de recibir el nombre de los asesores científicos de la Generalitat en el Covid-19. Gracias”.

Me respondieron media hora:

“Xavier,

Desde Protección Civil se te ha respondido dos veces en tu consulta, no tenemos otra respuesta".

Envié un segundo mail:

“Lo que pido desde el pasado 30 de marzo -hoy ya hace catorce días- es el nombre y apellidos de los científicos que asesoran a la Generalitat en la lucha contra el Covidien-19".

"Saben perfectamente que lo que me enviaron es el comité técnico del Procicat (formado mayoritariamente por altos cargos de su departamento o de la Generalitat”.

Pero tuve una agradable sopresa. Desde otro organismo oficial de la Generalitat -del cual voy a omitir el nombre- me enviaron la lista.

En la rueda de prensa se lo hice notar al consejero:

“Hoy no le pediré la lista de los expertos de la Generalitat porque ya me la han enviado pero que conste que no me la ha enviado su departamento ni su jefe de prensa, Antoni Maria Piqué -al pobre lo confundí con su hermano, habíamos coincidido en La Vanguardia-, me la ha enviado otro organismo de la Generalitat".

"Pero imagínese la imagen de descontrol que dan ustedes -continué si yo pido la lista de expertos de la que hablan cada día y con la que justifican sus decisiones en la lucha contra el Covid y no me la dan en quince días”.

Entonces le leí los nombres: Los doctores "Jaume Padrós, Antoni Trilla, Oriol Mitjà, Bonaventura Clotet y Àlex Arenas". Éste último matemático.

Y añadí: “no sé si era tan difícil enviarlos”.

A renglón seguido le hice una pregunta sobre las mascarillas: “¿Usted cree realmente que el Estado envía 1.714.000 mascarillas con voluntad política y en el caso de que si el Estado envía 1.939.000 dígame exactamente qué hará para evitar que lleguen más mascarillas a Catalunya”.

Buch me trató de imbécil.

“Respecto a la lista quizás usted hacía la pregunta errónea, quizás se equivocaba a la hora de hacer la pregunta porque usted siempre nos ha preguntado las personas que integran el Procicat. Si usted busca otra respuesta quizás lo que tenía que hacer es cambiar la pregunta”.

Mi difunta abuela, que falleció en 1997, siempre decía que se pilla antes un mentiroso que a un cojo.

Hasta tuvo tiempo de echar flores a su jefe de prensa: “estoy muy agradecido de que se acuerde del jefe de prensa del Departamento de Interior, le estoy muy agradecido por el trabajo que hace permanentemnete porque llevamos más de treinta días trabajando cada día sin hacer ni un solo día de fiesta”.

Solo faltaría.

Volvió a repetirlo para enfatizar el esfuerzo: “Toda la gente que está al frente del departamento hace más de 30 días que estamos trabajando sin ningún día de fiesta para hacer frente al Covid”.

Luego pasó a responder sobre las famosas 1,7 millones mascarillas.

A pesar de la extensión del artículo -espero no aburrirles- voy a incluir la respuesta para que vean el perfil del personaje:

“Uno en política sabe que las casualidades no existen y, por tanto, esta cifra, la de 1714 tiene mucho significado, fue una fecha devastadora para nuestro país y estamos delante de un proceso que se ha llevado muchas personas de este país: Seres queridos, de catalanes y catalanas, que no les hemos podido despedir a ellos y a ellas. Por eso, poner esta cifra y compararla con la del 1714 es una fecha, es una fecha que evidentemente nos afecta mucho”.

Luego lanzó la advertencia: “Es por eso que si la siguiente fecha, la siguiente cifra es la del 1939 entenderá que ya se busca alguna cosa más”

Acabó dando lecciones. No debo tener el suficiente pedigree:

“Por lo tanto no lo admitiremos, no lo podemos admitir como país pero no yo, usted debería ser el primero como catalán que no se rían en su cara de nuestra historia”.

Con lo cual dejaba claro que yo no era un buen catalán.

No querría competir con el consejero en ningún tema pero los que tienen la inmensa paciencia de seguirme saben de mi interés por la historia.

No tuve más remedio que decirle que “usted no tiene que decirme qué he de hacer pero voy a decir una cosa que yo pensaba que no diría nunca: pero usted miente. Usted miente porque sabe perfectamente que una cosa es el comité técnico del Procicat y la otra el comité de expertos científicos de la lucha contra el Covid”.

“Lo sabe. Y lo tengo por escrito -continué- . Ustedes han estado mareando la perdiz, no se por qué. Aquí ya no entro. Pero usted es el consejero de Interior, usted incumplía la Ley de Trasparencia, la Ley de Seguridad Pública, usted tiene que dar ejemplo porque nos ha estado vendiendo el certificado de autorresponsabiliad, nos ha estado diciendo que no podemos salir, que los Mossos nos ponen multas y en quince días no ha sido ni capaz de dar la lista de los nombres de los científicos y ustedes toman decisiones en base a estos científicos. Sólo pedía el nombre”.

Buch replicó: “ya que me ha calificado de mentiroso en todo caso poder decirle dos datos: de los nombres que ha citado no hay ninguno que esté dentro del Procicat y usted me ha pedido los expertos del Procicat. Y la segunda, si usted hubiera hecho la pregunta usted cree que un servidor -ahí se puso la mano en el pecho- o la Generalitat de Catalunya -ahí se confundió con la Generalitat, como Pujol- no tendría ganas, ¿no le hubiera dado la respuesta de estos nombres, de estos científicos, de estos médicos de primera línea de los cuales estamos muy orgullosos en nuestro país, de tener estos médicos de esta gran calidad?”.

“Si usted me hubiese hecho la pregunta cree que no le hubiera dado la respuesta, pero si estamos muy orgullosos de nuestros médicos, de nuestros expertos, de estos nombres que ha dado usted, Por tanto, no vuelva a decirme mentiroso. Usted se equivocaba en las preguntas. Si usted hacía una pregunta que estaba equivocada, admítalo: se había equivocado. No nos preguntaba quienes eran las expertos de primera línea”.

Si han tenido la paciencia de llegar hasta aquí sabrán perfectamente lo que pedía.

No tuve más remedio que decirle: “Se lo vuelvo a decir: mentiroso. Usted sabe que yo le pedía no el comité técnico del Procicat como ha estado diciendo sino el comité de expertos científico. Y lo sabe perfectamente. Lo tiene incluso por escrito. Se lo he preguntado durante quince días Ahora no vaya diciendo que no. Total eran cinco nombres.”

“Además -añadí- ustedes han exigido a Madrid los nombres y los informes técnicos, ustedes han hablado sucesivamente de que han tomado decisiones en base a estos señores y no querían decir los nombres, cosa inaudita porque si además, como dice usted, son médicos de primera fila, hecho que no pongo en duda, ni mucho menos, no entiendo por qué no los decía. Pero usted sabe perfectamente que una cosa es el comité técnico del Procicat, que son cargos del Departament de Interior y de la Generalitat, y la otra el comité científico que asesora la Generalitat en el Covid y ahora no me diga que no”.

Como la rueda de prensa estaba retransmitida por TV3 recibí una lluvía de lazos amarillos.

Alguno incluso con pedigree como Jaume Alonso-Cuevillas aunque no se atrevió a etiquetarme.

A Marina le daba “asco”, José Ramon me trataba de pederasta -una acusación habitual gracias al Ayuntamiento de Martorell por otra parte-, para Artística era “tóxico".

También me decían “fascista autoritario” -un oxímoron sin duda- o “rata facha”.

Luego los habituales: "hijo de puta", “miserable", "marioneta”, “vergonzoso", “asqueroso”. Los había con un curioso concepto de la libertad de expresión -como este último- y pedían que no me dejaran hacer preguntas o directamente vetaran mi acceso a las ruedas de prensa. Incluso a Palau.

Otros eran ciertamente originales -"panfletero"- o incluso con ínfulas poéticas: “no distinguir la mierda, aunque sea de tu bando, es señal de pocas luces”.

O éste otro: “¿Aún te dejas ver en ciertos bares de dudosa reputación de Vilafranca y pueblos de los alrededores?”. Se confunde, sin duda: ¿yo de bares?. Pero si soy un muermo. ¡Mi mujer es testigo!

Aunque el premio se lo llevaba María José por su contundencia: “eres un puto desgraciado”. Pese a que competía con otro que me consideraba un "deshecho" y otra que opinaba que era "un hijo de la gran puta" pero sólo se atrevía a escribir las iniciales.

Sin contar los de Instagram. Todavía tengo insultos pendientes desde la Meridiana.

Bueno, en facebook una amable señora me llamó “bestiola”: mal bicho. Le estoy muy agradecido desde aquí por la publicidad gratuita.

Me sorprendió, en todo caso, que tras ocho años de proceso los catalanes hayamos perdido todo atisbo de espíritu crítico. Sobre todo los indepes. En efecto, nadie se quejaba del consejero. Todo el mundo cerraba filas.

Aunque lo peor no eran las declaraciones de Miquel Buch. Ni siquiera sobre el 1714 o el 1939.

Y eso que olvidó que las tropas de Franco -tras tres años de guerra- entraron en la Diagonal sin pegar un tiro.

O que la burguesía catalana recibió el franquismo como agua de mayo.

Sin olvidar que también había catalanes franquistas. Como el famoso Tercio de Montserrat. Muchos reposan precisamente en el monasterio.

Y que muchos ciudadanos, puestos en la disyuntiva de entre quedarse y morir ejecutados, no tuvieron otro remedio que pasarse al otro bando.

A Carrasco i Formiguera, por ejemplo, lo fusilaron los franquistas. Pero tuvo que irse por patas de Catalunya porque si no lo mataban los de aquí, consejero.

Todavía más: las clases medias -mayoritariamente- fueron franquistas, incluidas las catalanas. Franco murió en la cama. En Portugal al menos tuvieron el detalle de hacer una revolución.

Da igual, el consejero Buch ya nos tiene acostumbrados a interpretaciones curiosas de la historia.

Como cuando dijo, en la Diada del 2018, que España había invadido Catalunya durante la Guerra de Sucesión de 1714.

O cuando, en el ardor de un mitin, afirmó que España no es que fuera Turquía, es que era como Corea del Norte.

Pero aquí ya podemos extraer una primera conclusión: en Catalunya la oposición está desaparecida.

Porque las réplicas no vinieron ni de Lorena Roldán (Ciudanos) ni de Miquel Iceta (PSC) ni de Jéssica Albiac (Comunes) ni de Alejandro Fernánez (PP). Ni siquiera de la CUP, al menos por espíritu de clase.

Los únicos que protestaron eran de su propio bando o casi: Gabriel Rufián, Ada Colau, Jaume Asens e incluso el rapero Valtònyc, que hasta me pareció más atinado que el propio Joan Maria Piqué. Yo creo que éste último fue el ideólogo de la frase.

Quizá se me pasó pero entonces también tienen un problema porque suelo leerme todos los periódicos y los gabinetes de prensa de los partidos acostumbran enviar también un comunicado con cada declaración que hace el líder correspondiente.

Y ya sé que el Parlamento está cerrado. Incluso que estamos todos confinados. Pero para esop están las redes sociales. Ahora cuelgas un vídeo en youtube y te ve todo el mundo. Lo digo por experiencia. Llevo veinte años sin que me inviten a TV3. Ya no hace falta.

Pero lo jodido no era todo eso, lo jodido es que Buch no es la excepción, es la regla.

Ha llegado al poder una generación de hiperventilados. Yo les llamo la generación del Club Super 3.

Gente que no ha vivido la Transición ni el 23-F. Y que todavía creen que la independencia de Catalunya es ahora o nunca.

Es mentira, claro: alargan la ficción. Torra no se atreve a hacer nada sin la autorización de la “autoridad competente”, es decir, de Madrid.

No ya abrir las cárceles -como le pide el independentismo más radical- sino ni siquiera dirigir el desconfinamiento de Catalunya por su cuenta.

Yo he oído ahora la consejera Budó apelar a la “seguridad jurídica”. Un gobierno que se saltó todas las leyes y todavía se declara “independentista”.

Cometen también un error de bulto que ya cometieron con el proceso: minusvalorar el Estado. Yo diría incluso que hasta minusvaloran España.

En la peor crisis que ha vivido desde 1939, Catalunya lo ha hecho igual o peor. Sólo hay que ver el fiasco en la distribución de mascarillas.

Porque Miquel Buch no está solo. Previamente otro consejero -en este caso el de Políticas Digitales, Jordi Puigneró- había afirmado que lo de repartir 1,7 millones de mascarillas era una “falta de respeto a Catalunya”.

El mismo, por otra parte, que dos días antes de que se suspendiera el Mobile aseguró que la Generalitat no contemplaba “en ningún caso” la suspensión. Si se descuida.

Mientras que la consejera de Empresa, Àngels Chacon, también vio una conspiración en la campaña institucional tras la proclamación del estado de alarma.

chaconvirus.jpg

 

A mí tampoco me gustó lo de “este virus lo paramos unidos”. Pero quejarse de que la palabra virus iba de amarillo. ¡Con la que iba a caer!

Es cierto que, en todo movimiento de masas, siempre hay hiperventilados o frikis.

Las redes sociales han dejado suficientes testimonios gráficos. A nivel individual o colectivo.

redesociales.jpg

 

Pero el problema es que, con el proceso, han alcanzado el poder. Han llegado a las altas cotas del gobierno o del movimiento.

No lo digo sólo por Torra, Budó, Buch, Puigneró, Chacón o Damià Calvet. También por diputados como Josep Costa, Albert Batet, Eduard Pujol.

Y por supuesto dirigentes como Laurà Borràs o Elsa Artadi.

Es curioso porque algunos -como el citado Albert Batet, Josep Lluís Cleries o Ferran Bel- no se habían caracterizado por su independentismo militante en la época de esplendor de CiU.

Pero llega también, desde luego, a cargos intermedios. Independientemente de su edad o incluso del currículum, con frecuencia bueno.

Sólo hay que ver el perfil de twitter del exjefe de gabinete de Puigdemont, Josep Lluís Alay -¡historiador para más señas!- o el del exjefe de gabinete de Ramon Tremosa, Aleix Sarri.

Por citar sólo dos aparentemente bien preparados. Y seguro que me dejo otros nombres.

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15 Comentaris

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#15 Los datos no coinciden, De aquí., 22/04/2020 - 13:39

Sr Rius, podría investigar la discrepancia en los datos de los comunicados de Salut en su web (ver el adjunto PDF) que publica a partir de las 23:00 horas y los datos que manda al Ministerio de Sanidad.

#14 Sr . Rius ¿comite de científicos?, De aquí., 22/04/2020 - 13:18

Mitjà ha reconocido al fin lo que la Generalitat lleva tiempo intentando obviar: que el ejecutivo de Quim Torra carece de un comité científico que le asesore en condiciones sobre el coronavirus.
https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2020-04-22/oriol-mitja-reconoce-generalitat-sin-comite_2560675/

#13 Sanfeliu, Manresa, 22/04/2020 - 10:24

La feina que fa en Rius en l'àmbit periodistic i d'informació es digne d'elogi. El resultat d'aquesta dedicació es la fidelitat de seguidors que ha assolit i que coincideixen amb els analisis i plantejaments del seu argumentari politic. Caldria que en Rius encapçalés una alternativa politica per desbancar els sediciosos i retornar al seny.

#12 San Anselmo, Tabarnia, 21/04/2020 - 13:34

Y pensar que todo comenzó con el "tuit" de Bea Talegón, inquieta a mi neurona ausente.

#11 XMB, Barcelona, 21/04/2020 - 11:13

Sr. Rius, como siga así este año tampoco le darán la Creu de Sant Jordi.