La Punteta · 14 de Novembre de 2011. 22:43h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Carta abierta a Pedro J. Ramírez

Folleto de los socialistas de Martorell

Al final, el más honesto del debate electoral de TV3 fue Jorge Fernández. El candidato del PPC dijo dos cosas que me llegaron al alma. Una, que "no hay conflicto lingüístico en Cataluña". Y la otra que "hay que mejorar la financiación".

Tiene su mérito porque, en el caso del PP, va un poco a contracorriente. Tampoco sé si fue un lapsus o simplemente un guiño de esos que se inventan los estrategas en plena campaña.

Al fin y al cabo, Jorge Fernández en particular -y el PP catalán en general- está haciendo una campaña muy light para cautivar al votante más moderado de CiU.  Parece que lo está consiguiendo. Dan fe de ello las encuestas y los nervios de Duran.

Pero a lo largo de las últimas semanas apenas les he oído hablar de la lengua o del Estatut. Ni siquiera Alicia Sánchez Camacho ha vuelto a pedir escolarización en castellano para su hijo como hizo el pasado mes de junio junto a Francisco Caja -al que he entrevistado en dos ocasiones, por cierto, a pesar de las diferencias-. Y eso que ha empezado el curso.

En todo caso, quería aprovechar la ocasión para insistir que, en Catalunya, no hay conflicto lingüístico a pesar de algunas portadas de Madrid. Como la de El Mundo, por ejemplo, del 27 de julio del 2008: "El modelo escolar catalán sólo se aplica en Groenlandia y las Feroe". También en Galicia o las Baleares pero eso lo ponían más pequeño en el subtítulo.

Si me permite, insisto en ello porque leí el jueves pasado en e-notícies que, durante su última visita a Barcelona, continua muy interesado en el tema. Sí, ya se que está la inmersión desde hace casi treinta años pero el castellano no está perseguido en Catalunya. Ni que los catalanes fuéramos como los Sioux. O el general Custer porque no sé quién era peor en este caso.

El otro día uno de mis hijos -que cursa primero de ESO en un instituto público- hablaba por teléfono con Arnau, un amigo suyo, en castellano. Ya ve: un nombre más catalán imposible. Hasta Sagarra le dedicó un libro en verso -tardó seis años en escribirlo- al Comte Arnau (Conde Arnau). Se me ocurrió preguntarle por qué: "Porque en el patio todos hablan en castellano". Me quedé de piedra.

Otro ejemplo sobre cómo está el catalán: los socialistas de Martorell -una localidad del Baix Llobregat- han hecho un folleto contra los recortes en materia de sanidad. Tiene cojones -si me permite la expresión- tras haber dejado la Generalitat con 8.400 millones de déficit en un sólo año. Pero en el panfleto en cuestión se les ha colado "infermetat" (sic) por "enfermetat" aunque el término correcto no es ni uno ni otro sino "malaltia". Es como si en castellano hubieran escrito "infermedad".

Quizás los periodistas no deberíamos elevar una anécdota a nivel de noticia pero El Convidat (El invitado) -un programa de entrevistas de Albert Om en TV3 al que acaban de dar un Ondas- acaba de sacudir los cimientos de nuestro querido oasis.

El cantante Gerad Quinana, uno de los nuevos ídolos del soberanismo, salió hablando en castellano en su casa tras pedir la independencia en su último concierto en el Palau Sant Jordi. También lo hacía Eduardo Punset con sus hijas, el doctor Santiago Dexeus con sus nietas y hasta Charly Reixach con su mujer, que es vasca. Albert Om, vaya per delante, es nuestro Soler Serrano.

El castellano goza pues en Catalunya de una excelente salud. Según el último informe de Política Lingüística -aunque quizá no le merezca credibilidad porque lo elabora la Generalitat- la mayoría de catalanes tiene el castellano como lengua habitual (46%) mientras un 36% tiene el catalán. El resto utiliza ambas lenguas.

Un 40% emplea habitualmente el castellano -y ni se le expulsa ni se le persigue ni se le quema en la hoguera- mientras que el 33% usa el castellano. El porcentaje de la gente que entiende, habla, lee o escribe el castellano se sitúa entre el 95% y el 99% pero sólo el 60% sabe escribir el catalán.

En el campo de los medios de comunicación ha habido un avance notable con la edición en catalán de La Vanguardia y Rac1 -también del Grupo Godó-, que se codea con Catalunya Ràdio. Pero, como sabe, aquí también se puede encontrar El País o El Mundo, escuchar la Cope o ver Antena 3.

Y en algunas áreas el catalán es minoritario. Por ejempo, en la justicia. Para que se haga una idea: el número de sentencias en lengua catalana fue el año pasado de 37.000 -incluso bajaron: 2.300 menos que el año anterior- mientras que en castellano fueron de 220.000. Aunque, tal y como está la justícia, quizás esto es lo de menos. Lo digo por experiencia propia con uno de sus colaboradores.

El catalán también está perdiendo la batalla de la globalización -ni siquiera el twitter está en catalán- o en el cine donde sólo se ofrecieron 14 películas en catalán que además nos costaron la friolera de 154.000€. Para ser fanco, yo soy partidario de la versión original.

La prueba de que el castellano no está perseguido -creo que al último Manifiesto del 2008 se apuntó hasta Telecinco, la segunda cadena más vista en Catalunya - es que puede hacerse carrera sin hablar ni una gota de catalán. Yo siempre pongo como ejemplo los fiscales Jiménez Villarejo y José María Mena.

Ahora Jiménez Villarejo anda por los mítines de ICV-EUiA lo que no dice mucho, por cierto, a favor de su neutralidad de la fiscalía -era el que quería encarcelar a Pujol-. Mientras que de Mena recuerdo su participación en abril del 2010 en un acto de desagravio a Baltasar Garzón en la UB. Las únicas palabras en catalán que pronunció tras treinta años en Catalunya fueron "bon dia".

Probablemente -probable, no; seguro- los catalanes también hemos hecho alguna cosa mal. Incluso Pujol, que se ha vuelto ahora soberanista, ya dijo durante un debate en el 2007 con el fallecido Heribert Barrera que habíamos hecho el fatxenda - el chulo- con el Estatut. Que cuando tienes que iniciar una "jugada arriesgada" tienes que saber antes con que medios cuentas.

Yo siempre he defendido que tendríamos que haber empezado por la financiación en vez de por el Estatut pero esto podría dar pie no a un artículo sino a un libro entero. Y tengo la sensación que, de momento, lo único que hemos conseguido -con la inestimable colaboración del TC- ha sido cargarnos la inmersión, que supono que es lo que quieren en Madrid. Sólo faltaba que la Generalitat no recurriése en su momento contra la sentencia del Supremo.

Pero Catalunya cuenta con más de un millón y medio de alumnos en casi unos 4.600 escuelas -3.200 públicas y 1.300 privadas y concertadas- y 67.000 profesores. Es sintomático que hayan recurrido contra el modelo escolar apenas tres familias.

Me acabo de tragar el libro de Rajoy ("En confianza", ed. Planeta) porque yo creo que es importante saber qué piensa una persona que tiene tan altas posiblididades de ser el próximo inquilino de La Moncloa. Al fin y al cabo nuestros políticos -a diferencia de los anglosajones- escriben poco y escribir sirve para ordenar las ideas.

Y tampoco Rajoy cuando fue ministro de Educación -de Educación- cuestionó el modelo escolar en Catalunya. Ni cuando fue ministro de Administraciones Públicas, Presidencia, Interior o Portavoz porque, como Piqué, ejerció en un montón de ministerios. Claro que entonces el PP necesitaba los votos de CiU en el Congreso.

En fin, si ahora a Mariano Rajoy se le sube la mayoría absoluta a la cabeza -las mayorías absolutas son como el alcohol- creo realmente que España puede irse al carajo -anar-se'n en orris que decimos por aquí- porque la desafección de los catalanes irá en aumento. En el debate de TV3 hasta Joan Coscubiela rozaba el independentismo y eso que es el candidato de ICV.

Por mi, encantado. Aquí hay un sector del soberanismo que anda excitadísimo con una eventual mayoría absoluta del PP porque es partidario del choque de trenes. Al fin y al cabo  la segunda legislatura de José María Aznar fue una de las que más contribuyó al crecimiento del independentismo. Sólo recordar que Esquerra alcanzó los ocho diputados en el Congreso. Todo un récord. Pero yo creo que, a los catalanes, los trenes suelen pasarnos por encima.

Rajoy también dice en su libro que "parte de la complejidad de la relación entre Cataluña y Madrid reside en una serie de malentendidos que hay que superar" (pág. 225). Pues de ustedes depende. Los catalanes no tenemos estado, pero sí lengua. A este paso quizás podríamos acabar sin lengua pero tener un estado propio.

Permítame, para acabar, contarle una última experiencia lingüística que me ha ocurrido hoy mismo antes de coger el tren para regresar a casa. Me ha abordado un miembro de Médicos sin Fronteras supongo que para hacerme socio. "La meva dóna ho és i paga" ("mi mujer lo es y paga"), le he he explicado sin apenas pararme. ¿Sabe qué me ha dicho?. "No entiendo el catalán".

Sin otro particular -y a la espera de lo que ocurra el 20N-, reciba un cordial saludo.

 

Si t'agrada aquest article, potser t'agrada el meu llibre:

http://www.contralabarcelonaprogre.cat/

També em pots seguir al twitter:

http://www.twitter.com/xriusenoticies

Publicitat
Publicitat

24 Comentaris

Publicitat
#10 ton, sallent, 17/11/2011 - 19:21

ja ho diu la dita, qui no te feina el gat pentina,adéu.

#9 Pere, Catalonia is diferent, 16/11/2011 - 14:41

És clar que hi ha conflicte llingüístic. Jo, al Meu país, no puc estudiar en castellà i si amb alemany o francés... A més, els polítics que defensen l'escola només en català, porten als seus fills a escoles tri-língües!!!! És fortíssim!! Sr. Rius, té vostè una resposta a això??

#8 Tim, Bcn, 16/11/2011 - 07:42

Sr. Rius, la evidencia constatable de que no hay conflicto lingüístico es este diario. Ningún debate, ninguna discusión, cap enfrontament per la llengua.
El oasis, vamos.

#7 andreu, bcn, 15/11/2011 - 22:54

El Español resiste, es agredido desde las intituciones. Ahora molesta que se hable en el patio. Si vive no será por los separatistas.

Mujer; si no cojeas será que tu marido no te pega...

Si algún día retrocede, aprovecharán para finiquitarlo; pues la "normalidad" es la lengua "propia".

#6 robertg, bcn, 15/11/2011 - 21:32

A mi que en rius escrigui en castellà o en català, no em preocupa gens. El que no m' agrada és el tó de la carta. Un tó profundament victimista i convergent al que els catalans ens hem acostumat quan anem a parlar amb els nostres amos madrilenys.

#6.1 Jesus, Badalona, 19/11/2011 - 14:06

Los amos? Que amos? Cuantos tienes tu. Yo no tengo ninguno. Solo me fastidia que me impongan el catalán. Y el FC BARCELONA. Y el independentismo. O quieres que repasemos algun libro de historia de mis hijos. Las mentiras por mucho que se repitan no son verdades.