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La Punteta · 29 de Juliol de 2018. 10:07h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Catalunya, la dictadura perfecta

Se ríen porque saben que difícilmente perderán el poder. Aunque lo hagan muy mal.

 

A veces Catalunya parece la dictadura perfecta. Es cierto que votamos cada cuatro, hay partidos y, por supuesto, libertad de expresión u otros derechos fundamentales. Pero siempre ganan los mismos.

El récord catalán sólo es superado por Andalucía. Les convendría la alternancia, se cual sea. Sólo hace falta ver los casos de corrupción que acechan ahora a los Pujol tras 23 años en el poder. Hasta en el País Vasco el PNV perdió una vez la hegemonía. Aunque fue con una Ley de Partidos que votó CiU, por cierto. A la larga, el PNV salió ganando. Las derrotas siempre invitan a la reflexión. Desde entonces enderezó el rumbo. Ahora son imprescindibles en Madrid.

No pretendo banalzar las dictaduras. Sobre todo ahora que se ha puesto de moda. Ni la España actual es como la España franquista como dicen los soberanista. Ni el soberanismo es como el nazismo como aseguran los españolistas. Pero puesto que todo el mundo lo hace me voy a permitir el lujo de hacerlo yo también para invitar a una reflexión.

De hecho, incluso con el tripartito mandaron los mismos. El PSC tuvo que desalojar a CiU del denominado eje catalanista para poder mandar. Maragall, que había ganado en votos pero no en escaños en el 2003, no quería volver a correr riesgos. Todavía recuerdo a Carod, en una entrevista en la Ser, presumiendo de que tenía las llaves del Govern poco después de llegar al cargo.

Fue el gran éxito de Pujol: crear el actual marco mental catalán.  Fue president durante 23 años gracias a una coalición (CiU) que, excepto a la hora de hacer las listas, más bien parecía un partido único. En cambio, los socialistas no eran alternativa por sí solos. Para llegar a la Generalitat tuvieron que coaligarse con ERC e ICV. Aquello fue el Dragon Khan en definición exacta entonces de un consejero de ERC. Aunque el proceso lo ha superado con creces.

Trascurridos ocho años, la cosa sigue igual o peor. El soberanismo sabe que es mayoritario en diputados. Y que hagan lo que hagan -incluso aunque lo hagan muy mal- continuarán en el poder. La oposición puede aspirar a romper la mayoría absoluta pero difícilmente gobernar. Es casi impensable que Ciudadanos, PSC, En Comú-Podem y PPC los superen no ya en votos sino también en escaños. Y que, en caso de hacerlo, lleguen a un acuerdo de gobierno. Me ahorro lo vaivenes ideológicos y las ambigüedades políticas de los Comunes porque daría para otro artículo.

El único ejemplo -y ya muy lejano en el tiempo- fue cuando toda la oposición se puso de acuerdo para que el socialista Joan Reventós fuera presidente del Parlament (1995) en detrimento del candidato in pectore, Joan Rigol. El famoso pacto Cuatro contra Uno: Se agilizó el funcionamiento de la cámara catalana y se instauraron las sesiones de control: una en cada pleno. Pero es lo máximo a lo que se llegó.

¿Por qué esta situación? Bueno, por una parte por la Ley Electoral. El catalanismo no la tocó nunca. La excusa era la búsqueda de consenso pero era también la excusa perfecta. El último intento fue en julio del 2015. ¿Para que tocar una cosa que te beneficia? Pero si, desde el tiempo de lso griegos, la democracia es una pesona un voto ... ¿Por qué el mío -que vivo en el Baix Llobregat- tiene que valer menos que uno del Pallars Sobirà, por poner un ejemplo? Auque estoy de acuerdo en ligeros mecanismos correctores.

Al fin y al cabo, Barcelona tiene 16 escaños menos de los que le corresponderían con un sistema más proporcional. Un voto en Barcelona vale como 2,3 votos en Lleida, 1,6 en Girona y 1,5 en Tarragona. En cierta manera es el falseamiento de la democracia. Cuando Carles Puigdemont o Elsa Artadi dicen aquello del "mandato democrático" saben que es falso. Tienen mayoría de escaños pero no de votos.

La otra, el sistema de medios de comunicación: Catalunya es un ecosistema comunicativo en el que apenas hay diferencias. En el fondo TV3, Catalunya Ràdio, Rac1 y 8TV transmiten el mismo mensaje. Los tertulianos de un sitio van por la noche o al día siguiente al otro. 8TV no es alternativa a TV3. Hace poco hubo una oferta de una serie de empresarios para quedarse con la cadena privada y hacer al menos la competencia TV3 ya que TVE-Sant Cugat no lo es. Carlos Godó dijo que no. No le interesa ni al Gobierno catalán ni al Grupo Godó, que depende de las subvenciones, la publicidad institucional y la adquisición de ejemplares para equilibrar las cuentas. Y ya ven cómo terminó Josep Cuní en cuanto empezó a decir verdades sobre el proceso.

La Vanguardia es un caso aparte porque ha intentado enderezar el rumbo -dar al menos una información más neutral- tras la salida de José Antich. Pero la prensa escrita está perdiendo no sólo audiencia sino tambén influencia a pasos agigantados. Hay que recordar que Mas se presentó a las elecciones del 2012 con el apoyo de los dos grandes grupos de comunicación de Catalunya, uno público y otro privado: la CCMA y Godó. Pensó que sería pan comido. ¡Perdió doce escaños! Allí empezó todo.

En esto Jordi Pujol también sabía lo que se hacía. Siempre favoreció a este grupo en detrimento de Zeta, al que veía -supongo- como un enemigo interior: progre y unionista. Cuando la Generalitat convocó el concurso de la FM a finales de los 90, se presentó con un proyecto en el que un periodista tan ilustre como Joaquim Maria Puyal estaba al frente y, sin embargo, no le dieron ni una.

Todo fue a Ona Catalana -que debía ser la Catalunya Ràdio de CiU si perdía las elecciones de 1999- y a Rac1. Aunque hay que reconocer que todo el mundo daba más opciones a Ona Catalana que a Rac1 para la batalla final. La primera acabó desapareciendo engullida por la Ser y la segunda se ha consolidado como la radio privada de Catalunya. El mérito es, sin duda, de sus profesionales. Algunos como Jordi Basté, Toni Clapés o Albert Om contribuyeron decisivamente a ello.

El expresidente se muestra franco en sus memorias. En el primer volumen afirma: “Si alguna vez ha convenido prestar apoyo a La Vanguardia y he podido, lo he hecho” (Pág 147). No hay duda de que cumplió su palabra a rajatabla. Pero la calidad democrática de Catatalunya se ha resentido. Yo no estoy a favor de medios indepes ni unionistas. Estoy a favor de medios que digan la verdad. Y me temo que TV3 ya no dice la verdad. Los ciudadanos de a pie necesitaríamos una alternativa dónde poder informarnos además de e-notícies. Perdonen el autobombo final.

 

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39 Comentaris

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#24 Xavier, Vic, 05/08/2018 - 12:31

No hi ha cap sistema representatiu que valgui un vot una persona, començant pel que defensen tant bé els partits dits constitucionalistes - que si la complissin de debó pot ser no hauríem arribat aquí.

#23 por una España de todos, la escuela en español, 02/08/2018 - 14:43

pues eso....Y Barcelona, autonomía....

#22 Condominas, Manresa, 30/07/2018 - 17:18

Les cricumstàncies actuals son fruit dels anys del pujolisme, pero els hereus han malmés d'una manera barroera, les formes, el procediment. L'agressivitat es palesa en qualsevol moment que les veritats sobre el mal anomenat "procés" surten a la llum, i el cas Cuní es un exemple clar, com també les consignes per marginar el medi que difereixi.

#21 Capit@n España, The broquil is over, 30/07/2018 - 09:04

Eso es fácil de solucionar, Sr. Rius. Se prohíben los partidos independentistas como en otras partes de la Europa civilizada y Santas Pascuas. De hecho, el mismo hecho de la existencia de un partido cuyo objetivo vulnera ya de entrada la Constitución debería ser ilegal.

Al final, lo tendrán que terminar haciéndolo y se acabará el problema.

#20 Pere que tomba , BCN, 29/07/2018 - 22:23

Quins pebrots. Espero que li paguin bé per tota aquesta manipulació de nivell 12 anys, tabarnero, vaja, que són la seva audiència.