Publicitat
La Punteta · 27 de Gener de 2019. 10:31h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Churchill para principiantes

 

El otro día me emocioné.

Un seguidor en twitter me pidió que re le recomendara un libro sobre Churchill. Nada menos que de Las Palmas de Gran Canaria.

Por fin me hacen preguntas serias, pensé. Recuerdo que antes de las elecciones del 2017 había diputados del Parlament de uno u otra parte del arco ideológico que andaban preguntaban cómo acabaría el proceso.

Como si yo fuera a saberlo. La respuesta sencilla era: “mal”. Aunque ahora hemos pasado ya a la fase superior: “fatal”.

A ello hay que añadir que me ha caído recientemnte del cielo -bueno más bien de las manos de un ejecutivo amable: Ventura Ruperti-: “El ingenio de Churchill”, una recopilación de sus frases más ingeniosas del expremier briánico. De hecho, la obra es un resumen del “Churchill by himself” (2008).

En fin, si la pregunta sigue en pie querido lector, recomiendo la biografía de Churchill de Sebastian Haffner, para empezar.

A mí me la aconsejó hace mucho tiempo Valentí Puig, cuando era director de la edición del ABC en Catalunya y tras su paso por Londres. Fue una sabia recomendación.

Tienen también la biografia -me aventuro a decir que canónica- de Roy Jenkins “Churchill” (Ediciones Península en castellano).

Jenkins fue un político británico con suerte desigual. Laborista, impulso el Partido Social Democrático en los 80 pero el sistema bipartidista inglés es implacable con las terceras vías.

Ello no le impidió haber sido, sin embargo, diputado, ministro del Interior, del Exchequer e incluso presidente de la Comisión Europea. Que tiempos aquellos, ahora con el Brexit sería impensable.

Pero, sin duda, será recordado por su obra sobre Chuchill (la edición en paperback tiene más de mil páginas). Murió en el 2003, el libro es del 2001.

Para mi gusto está también el libro de Boris Johnson “El factor Churchill” (Alianza Editorial), que tuvo tiempo de escribir mientras era alcalde de Londres.

A los que crean que Johnson es sólo un excéntrico o un imbécil les aconsejo que lo lean. Tiene la cabeza bien amueblada aunque estuviera a favor del citado Brexit.

En resumen: yo soy churchilliano. Bueno, en Francia, sería gaullista. Y eso que los dos políticos apenas se soportaban mútuamente.

Por supuesto, Churchill cometió errores. El más sonado fue los Dardanelos. El intento de abrir un tercer frente en Turquía durante la Primera Guerra Mundial.

Fue un desastre militar. Además, es curioso que la Royal Navy ya sufrió una derrota similar en 1807 durante las guerras napoleónicas. O sea que volvieron a caer en el mismo error: no se puede doblegar a un enemigo en tierra sólo con barcos.

No soy experto en la batalla de Galípoli pero mi teoría personal es que los ejércitos de de esa época estaban poco preparados para hacer una operación anfibia de esa envergadura ante un enemigo decidio, firmemente pegado al terreno y bien armado.

La aviación estaba en sus comienzos y las comunicaciones dejaban mucho que desear. En estos casos hay que coordinar una armada, la tropa y la aviación. No es fácil. Para entendernos: Galípoli no era Alhucemas.

Los norteamericanos sólo lo consiguieron treinta años después en Normandía tras haber aprendido la lección en África, en Sicilia, en Italia.

Sin obviar la incompetencia de los mandos militares porque creo que lo de Suvla Bay fue como lo de Anzio. Para desembarcar y quedarse en la playa a esperar que te frían desde las colinas mejor quédate en casa.

Desde luego fue una carnicería pero en cierta manea todas las batallas de la Primera Guerra Mundial fueron una carnicería: el Marne, Ypres, Verdún, el Somme, Paschendaele

Los británicos se dejaron en el primer día de la batalla del Somme -que tenía que aligerar la presión sobre Verdún- 50.000 hombres. Y los italianos cuentan la batalla del Isonzo por números: hubo hasta doce.

En fin, yo creo que Churchill cometió otros errores en su dilatada carrera política.

El primero le llevó a la derrota en las elecciones de 1945. Pobre, gana la guerra y pierde las elecciones. 

Roy Jenkins lo explica bien en su obra -página 792 de la edición en inglés- cuando explica que llegó a comparar a los laboristas con “una especie de Gestapo” durante la campaña electoral.

Churchill había sido un furibundo anticomunista toda la vida -lo que no le impidió pactar con Stalin- pero de eso a comparar los laboristas con la policía política de Hitler hay un abismo.

Lo hizo además en discursos recogidos por la BBC cuando la BBC era el gran medio de comunicación de los ingleses: llegaba a todos los hogares.

Y tras haber presidido un gobierno de unidad durante el conflicto. El líder laborista y futuro primer Clement Attlee había sido su vicepresidente. Los electores no se lo perdonaron.

Hay otro error que personalmente no le perdono: no haber asistido al entierro de Roosevelt tras su muerte el 12 de abril de 1945. Al fin y al cabo los americanos habían las castañas del fuego a los ingleses durante la guerra.

Mi opinión personal es que empezaba a estaba resentido con el presidente Roosevelt porque se había fiado de los soviéticos y se veía a venir el telón de acero que expondría en Fulton en 1946. Aunque hay que admitir que, en Yalta, Roosevelt ya era un hombre con la salud minada. 66136-screensnapz020.jpg

 

Tiene otros errores -algunos menores- como su mando militar en Amberes durante la Primera Guerra Mundial -pensó que salvaría la ciudad- o esa vez que se presentó vestido con sombrero de copa tras una operación policial en Londres con muertos. Aunque en esa época ir con vestido de copa podía ser habitual.

Por supuesto, Churchill fue un conservador inglés y estaba a favor del Imperio Británico. Estuvo en contra de la independencia de Irlanda y de la India. Trató a Gandhi con desprecio y fue uno de los que negoció al Tratado Anglo-Irlandés, que le costó la vida a Michael Collins. Consiguió mantener varios puertos irlandeses bajo batuta británica hasta los años 30.

Mi colega Lluís Permanyer es mucho más crítico que yo. Y está en su derecho. Yo a Lluís Permanyer no le discuto ni una coma.

El 27 de diciembre del 2012 publicó un artículo en La Vanguardia (“Churchill, cupable") en el que le culpaba de la supervivenica de la dictadura franquista tras la Segunda Guerra Mundial y recordaba su discurso en los Comunes de 1944 a favor de la no intervención.

El cronista de Barcelona rememoraba que fue “un entusiasta del comité de no intervención” durante la Guerra Civil, que en la conferencia de Potsdam “se opuso de forma irreductible a que los aliados rompiesen con Franco” y de que “convenció a Stalin y Truman de que se trataba de un asunto interno español en el que no tenían que meterse”.

Yo soy menos beligerante. Los ingleses, que son hombres de orden aunque sean de izquierdas, debían recordar los desmanes del bando republicano durante la Guerra Civil. Con la quema de iglesias y las ejecuciones descontroladas.

Churchill debió pensar que, tras seis años de guerra, meterse en España sería otro berenjenal -Inglaterra estaba exhausta- y al fin y al cabo Franco había jugado a una ambigüedad calculada en los últimos años de la contienda. También debió pensar que lo de Franco era cosa de los españoles.

Pero a pesar de todos los errores, Churchill fue un gran hombre. Fue lo que se dice un estadista. Tenía olfato, determinación y no daba su brazo a torcer. Fue un visionario.

Estuvo casi diez años de travesía del desierto -como De Gaulle- advirtiendo a sus compatriotas sobre el peligro de Hitler. Y éstos no le hicieron caso. El famoso papelito de Chamberlain a su regreso de Munich: “paz para nuestro tiempo”.

Cuando estalló el conflicto -más concretamente tras la derrota de Francia- lo nombraron primer ministro. Tenía casi la edad de jubilación: ¡64 años! Aquí Telefónica llegó a jubilar con 55.

También es cierto que ahora no podría dedicarse a la política. En los tiempos de twiter y de instagram, Winston Spencer Churchill (1874-1965) era feo, bajo y sentimental.

Fumaba como un carretero -los famosos puros- y bebía como un cosaco. En cambio no se le conocen aventuras sentimentales. Supongo que porque lo sublimaba todo al ejercicio del poder.

En la historia británica hay, a mi juicio, cuatro nombres fundamentales: William the Conqueror, Henry VIII, la reina Victoria y Winston Churchill. Quizá deberíamos añadir también a esta categoría la reina Isabel, Cromwell, Nelson y el Duque de Wellington.

Luego, en una segunda división -la primera es de premier-: Margaret Thatcher y algunos de los excelentes primeros ministros del siglo XIX o principios del XX.  No todos.

Un último detalle: Churchill fue conservador, profundamente conservador. Y sin manías ni complejos. Como el citado Charles de Gaulle.

Los llamados padres de Europa, también. Jordi Pujol recordaba hace años en un libro del periodista Antoni Coll, director durante muchos años del Diario de Tarragona, que “de los cinco llamados padres de Europa, tres -los de mayor relieve politico fueran no sólo demócratacristianos sino cristianos muy sólidos" (1).

Se referia a Monnet, Schuman, Adenauer y de Gasperi. La excepción fue el belga Paul-Henri Spaak, que era socialdmócrata.

Y en Barcelona le dedicamos un monumento minúsculo en la Vía Augusta en la época de Xavier Trias -yo fui a la inauguración- que deben aprovechar ahora los perros para mear pero en cambio tenemos una plaza dedicada a Karl Marx. El mundo al revés.

 

(1) Antoni Coll: "Los cinco padres de Europa", Editorial Milenio, Lleida 2008, página 17

14935-screensnapz022.jpg

 

Publicitat
Publicitat

13 Comentaris

Publicitat
#13 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 29/01/2019 - 23:54

Sr. Rius, he visto que ha añadido varias explicaciones a la pérdida de elecciones de Churchil, pese a haber ganado la guerra. Gracias. No me acaban de convencer las razones que aduce, pero gracias por el esfuerzo. No soy un experto ni mucho menos en Churchil, pero me da que debe haber algo más.

#12 pepe, andorra, 28/01/2019 - 18:53

debería leer las criticas q le dirigió JFC Fuller en su libro sobre la dirección de la guerra, una visión muy interesante del mayor critico de Churchill sobre su papel en la segunda guerra mundial.

#11 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 28/01/2019 - 01:00

Sr. Rius, una pregunta. Dice usted que de él: "Pobre, gana la guerra y pierde las elecciones." ¿A qué lo atribuye? Habiendo ganado la guerra parece muy poco lógico que no le votaran. Algo no cuadra.

#10 Tabarnés puro, Barcino, 27/01/2019 - 20:50

Churchill fue un imperialista británico furibundo al que el resto del mundo le importaba una higa. Que lo veneren los británicos. Yo paso.

#9 Incredulo, Barcelona, 27/01/2019 - 20:36

Franco no entro en la guerra fundamentalmente porque hitler no queria enfrentarse con la francia de vichiporque su pricinpal objetivo como adricanista que era, el protectorado frances y no lo hubiera aceptado nunca petain