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La Punteta · 11 de Juliol de 2018. 09:16h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Comienza el deshielo

Si se tuviera que resumir con una sola palabra el resultado de la reunión del presidente del Gobierno de España con el de la Generalitat, que hacía más de dos años que no se producía, yo lo haría con el vocablo deshielo.

En efecto, la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra el pasado lunes en La Moncloa debe ser el inicio de una nueva fase política en la que las cuestiones políticas se resuelvan con iniciativas políticas.

De todos modos, hay cosas incuestionables que tienen un rol decisivo en esta inmensa partida de ajedrez. Por ejemplo, que Europa ha respaldado sin fisuras la democracia española y que el 27 de octubre no hubo ni referéndum ni nada que se le parezca. A la vez, tampoco se puede negar que el independentismo, aunque dividido en tres listas, volvió a ganar las elecciones el 21 de diciembre, movilizó al 47% de los electores y repitió así su mayoría absoluta.

Pedro Sánchez sabe que el conflicto catalán viene de lejos y no se va a resolver de un día para otro. No obstante, considera positivo intentar rebajar la tensión para avanzar primero normalizando la situación y a medio plazo buscando una solución de largo recorrido.

Por otra parte, es evidente que el procés ha fracasado y la unilateralidad es inviable. Otra cosa es que los líderes secesionistas, pese a todo, se tengan que mantener imperturbables para no defraudar a su electorado.  Además, saben que ni pueden pactar un programa alternativo entre ellos, por su diversidad ideológica, ni arriesgarse a dar la batalla interna porque eso podría suponer perder el poder.

En consecuencia, han optado por el espejismo de mantener la ilusión de que la independencia es posible (algo que cada vez cree menos gente) y esperar a ver qué sucede. Quizás una dura sentencia del Supremo a los imputados por los sucesos de septiembre y octubre sería el revulsivo que necesitan para volver a las andadas.

En cualquier caso, debemos entender la entrevista entre los dos presidentes como un hecho positivo. Un encuentro de dos horas y media no es demasiado habitual entre los políticos de hoy en día, y si lo comparamos con lo sucedido en los últimos seis años, es un éxito incuestionable.

Hubo diálogo, sí y discrepancias también. Se llegó a algún acuerdo como, por ejemplo, poner de nuevo en marcha la comisión bilateral que no se reunía desde 2011. Se acordó que esta misma semana se reúnan los vicepresidentes de ambos gobiernos. A la vez,Torra invitó a Sánchez a los actos que se celebrarán este mes de agosto para homenajear a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, en el primer aniversario.

Como no podía ser de otro modo, Torra defendió el derecho de autodeterminación y Sánchez el autogobierno. Llegados a ese punto, hay quien dice que saltaron chispas, pero no llegó la sangre al río. Y para el bien de todos ni uno propuso pactar un referéndum, ni el otro reformar la Constitución como solución a todos los males.

Asimismo, los presidentes trataron, entre otros asuntos, sobre la posibilidad de retirar los recursos ante el Constitucional a diversas leyes de claro contenido social, de impulsar el corredor del Mediterráneo o la anulación del juicio a Lluís Companys.

En mi opinión, esta entrevista tiene cierta similitud con la que tuvieron Adolfo Suárez y Josep Tarradellas en los inicios de la Transición. Entonces el encuentro fue francamente mal. Sin embargo, cuando Tarradellas se reunió con la prensa dijo que había ido muy bien. Con el tiempo nos dimos cuenta de que, tras aquel encuentro, se sentaron las bases de uno de los periodos de más desarrollo y progreso de España en toda su historia.

No creo que ese sea el caso en estos momentos. No obstante, no deja de ser curioso que ambos presidentes acabaran su entrevista dando un paseo por los jardines de La Moncloa, y en ese paseo Sánchez enseñara a Torra la fuente en que Don Antonio Machado se encontraba con la que fue su último amor que, por cierto, estaba casada: Pilar de Valderrama, Guiomar.

Quién sabe si quizás algunos de los versos del insigne poeta iluminan a nuestros mandatarios y se deciden a hacer “camino al andar”, sin “buscar la gloria ni dejar en la memoria de los hombres su canción”

Para empezar, sería suficiente con que trabajasen por el deshielo de la situación entre Cataluña y el resto de España.

Bernardo Fernández

 

 

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