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La Punteta · 12 de Febrer de 2013. 17:16h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Cómo hacerlo todo mal en el PP

Una de las pocas cosas que ha hecho bien el famoso Colegio de Periodistas es organizar, el 23 d'octubre del 2003, un curso sobre comunicación en caso de crisis. En el mencionado curso -impartido por el periodista Miquel Àngel Violan- explicaron que, en caso de crisis, se pueden hacer cuatro cosas: negación, transparencia, silencio transfarència de responsabilidad, es decir, echarle la culpa a otro. Todavía no sé por cuál ha optado el PP tras el estallido del caso Bárcena.

Sólo hace falta repasar los hechos: cuando empezó la la crisis salió la secretaria general, María Dolores de Cosepdal, el 31 de enero, para negarlo todo. Cospedal había acabado la rueda de prensa y ya había fisuras en la versión oficial como la de Jaime Ignacio del Burgo o la de Pío García-Escudero -presidente del Senado, por cierto- aunque fuera para un fin tan humanitario como paliar los efectos de un atentado de ETA. ¿Pero el dinero era en blanco o en negro?

Rajoy dio por primer vez la cara ante la dirección de su partido -y lo que es peor: ante la opinión pública- en un discurso televisado el 2 de febrero. Craso error porque luego tuvo que contestar a las preguntas de los periodistas junto a Merkel dos días después en Berlín con lo que prolongó el calvario. Ahí volvió a patinar porque dijo aquello que "todo es falso salvo alguna cosa", que nos volvió a dejar en ascuas.

En medio de todo esto salió el 1 de febrero el caso de la ministra de Sanidad, Ana Mato, la que más ha recortado. A efectos de la opinión pública ya no era el caso Bárcenas sino también el caso Gürtel. Y, en vez de cesarla inmediatamente la mantuvo -y mantiene- en el cargo con lo que transmite la idea de que, en el PP, están todos hasta el cuello.

Incluso El Mundo abría su portada al día siguiente con el tiular explícito: "La ministra Mato en posición iNSOSTENIBLE -las mayúsculas son mías- tras las nuevas revelacionws de la Udef". Ya se sabe que Pedro J. no perdona ni al PP; pero El Mundo tampoco es Bandera Roja en el caso que haya un periódico que se llame así.

El día después, Mato aguantó -con cara de circunstancias-, las fotos y los flashes en la reunión de la dirección del PP. Y, en Bruselas, el pasado día 9, Rajoy todavía aseguró que mantiene su "plena confianza" en ella porque "lo merece" y es "una magnífica ministra". Yo soy agnóstico, Dios me libre de decirle al presidente del Gobierno si la tiene que cesar o no. Pero si hay que cesarla cuanto antes mejor.

Y cuando el PP intenta atajar las críticas muestran las declaraciones de la renta -como si el dinero negro saliera en ellas- pero es peor el remedio que la enfermedad porque ahora todo el mundo se ha enterado que Rajoy se subió el sueldo en plena crisis casi un 30%. Y yo, que soy de letras, todavía no entieno por què cobra dos sueldos en los tiempos que corren: uno del partido y otro del Congreso. Además, como el presidente del gobierno es también el presidente del partido -y en un partido no se mueve nadie sin que lo diga el presidente- Mariano Rajoy parece se ha subido el sueldo el solito. ¿De registrador de la propiedad ganaría tanto?.

En el PP deberían hacerle también un homenaje al vicesecretario general de organización y electoral Carlos Floriano -¿éste es el número tres del partido?-: El 7 de febrero -cuando se supo que Jesús Sepúlveda, ex marido de Ana Mato-, estaba todavía en nómina del partido se apresuró a decir que no lo habían despedido porque el Estatuto de los Trabajadores le "ampara" y que, tras veinte años a sueldo, la indemnización habría sido muy alta. Una semana después, Cospedal lo despide fulminantemente.

Supongo que, en todo esto desaguisado, el máximo responsable es el vicesecretario general de comunicación, Esteban González Pons, que salió  el 3 de febrero -después de que Rubalcaba pidiera la dimisión de Rajoy ese mismo día- para instar a los dirigentes del PSOE a explicar cuanto ganaban antes y ahora. Pero no se si por la vía del y tú más recuperara el PP la credibilidad perdida. Y esto que tampoco está el PSOE para dar lecciones. Vaya ridículo con lo de Amy Martin.

Seguramente el problema es que la crisis ha desbordado la dirección del PP, pero no deja de ser curioso que un partido que tiene un código ético -elaborado con Ana Mato de vicesecretaria de organización, no se lo pierdan- que establece el compromiso de actuar públicamente bajo los principios de "integridad, responsabilidad, transparencia, ejemplaridad y honradez" tenga tanto dirigente -entre altos cargos, consejeros y excaldes, diputados- imputados.

La crisis ha revelado, además, la debilidad del liderazgo de Mariano Rajoy, un líder con pies de barro como nos temíamos. Pero no sólo de su liderazgo sino el del resto del equipo. Pujol y González, por poner un ejemplo, tenían un liderazgo tan sólido que apenas necesitaban un equipo, pero si no lo tienes al menos necesitas un buen equipo. Rajoy, por lo que parece, no tiene ni una cosa ni la otra.

 

 

 

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