La Punteta · 19 de Maig de 2022. 09:16h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Con Rusia y con quien haga falta

Carles Puigdemont y Pere Aragonès se quieren desmarcar ahora de la Rusia de Vladimir Putin. Pero esa Rusia ya era antes lo que se ha hecho evidente con la invasión de Ucrania y la brutalidad criminal de sus ejércitos, lo tenía probado en Chechenia, Georgia, Siria, Crimea.

Además de los indicios más que razonables de los contactos del entorno de Puigdemont con determinados servicios rusos, hemos de presumir que igual los hubo con los de China y puede que también con los de otros países.

No hay que extrañarse ni escandalizarse, los dirigentes independentistas han mostrado en distintas ocasiones su querencia por “el fin justifica los medios”, por mucho que la ética y la política decente lo rechacen.

Desde el momento que se plantearon contra toda necesidad y toda legitimidad la secesión unilateral de Cataluña pasando por la desintegración del Estado, se situaron fuera de la razón democrática y de la legalidad constitucional, luego cualquier medio era y es -puesto que no han renunciado a su objetivo- válido.

Voy a transcribir, traducida al castellano, la reflexión de Vicent Partal, director del digital Vilaweb, -uno de los ideólogos con predicamento del independentismo-, colgada el 23.02.2022 con el título “Deu preguntes des de l’independentisme català sobre Ucraïna, Rússia, l’autodeterminació i l’imperialisme”.

En la décima pregunta-reflexión dice: “(…) La obligación del independentismo es lograr la independencia tan de prisa como sea posible, aprovechando todos los recursos que tenga a su alcance. Y eso hace que sea absurdo el rechazo de hipotéticas ayudas de cualquier país, así de entrada y de manera categórica. Incluso si estas ayudas fuesen claramente interesadas”.

La Rusia de Putin está plenamente interesada en la desestabilización y el debilitamiento de la UE y la OTAN, por lo que la desintegración o por lo menos la creación de problemas de estabilidad en un país estratégico, como lo es España en el flanco sur de Europa, era un caramelo tentador para los rusos.

Se comprende perfectamente que alguien de sus servicios se prestara a escuchar a alguien de los independentistas, llegando incluso alguien de los rusos a entrevistarse a escondidas con Puigdemont.

Así de oscuro y funambulesco fue el affaire con los rusos. Nunca aceptarán la creación de una comisión de investigación en el Parlament para dilucidar hasta dónde se llegó, aunque el Parlamento Europeo haya aprobado que se investiguen a fondo los lazos del independentismo catalán con Rusia.

Que después, ante la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre, la Rusia oficial se apresurara a señalar que aquello era un asunto interno del Estado español mostrando respeto por su integridad territorial, no invalida la intención deducible de los contactos, confirma que, como el resto de la comunidad internacional, no otorgaron ninguna viabilidad a la declaración  de independencia, porque sabían por su servicio  consular  que los independentistas no controlaban ni de lejos el territorio de Cataluña, requisito indispensable para una secesión efectiva.

Con el asunto “Pegasus” los dirigentes independentistas se han desgañitado denunciando la “deslealtad” del Estado, exigiendo transparencia, la asunción de responsabilidades y ceses, cuando ellos fueron maestros en deslealtad, opacidad e ilegalidades, más una intentona de traición -así habría que calificar los contactos con Rusia-, y no asumieron motu proprio ninguna responsabilidad. La justicia tuvo que esclarecer las responsabilidades conocidas en que incurrieron y exigírselas por la vía penal.

Queda pendiente el esclarecimiento de la tanteada intervención de Rusia, que de haberse concretado supondría un caso de alta traición.

Hagamos caso a Partal que sabe lo que se dice. Creámosle y ahorrémonos la condena moral del cinismo y la mala fe de los dirigentes independentistas.  Ellos no se consideran traidores a España -por eso se pueden aliar con cualquiera de sus eventuales enemigos- ni desleales hacia los catalanes no independentista - a los que ignoran-, dado que tienen a España por otro país y al Estado español por un estado ajeno.

En esa lógica perversa cabe todo. Simplemente hay que tenerlo presente para combatirlos con acierto.

 

 

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1 Comentaris

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#1 Concita de Riudecols, Riudecols , 20/05/2022 - 09:48

Siempre certero.