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La Punteta · 11 de Juny de 2019. 09:25h.

DIEGO GAFO

Cultura de la muerte

Noa Pothoven era una chica de 17 años que sufrió abusos sexuales a los 11 y a los 12 años, y fue violada por dos hombres a los 14. Como consecuencia de estas aberraciones, sufrió una profunda depresión, estrés postraumático y anorexia. Debido a su precario estado de salud, fue ingresada en una clínica por orden judicial durante seis meses. Incluso cuando cumplió los 16 años, y sin conocimiento de sus padres, llegó a solicitar la eutanasia, aunque los jueces la rechazaron. En los Países Bajos se puede solicitar la eutanasia a partir de los 12 años en determinados supuestos. A finales del año pasado publicó un libro titulado Ganar o aprender en el que contaba sus dramáticas experiencias. Finalmente, esta semana, hemos conocido que se ha suicidado en su domicilio, tras negarse a comer y a beber, acompañada por sus padres y un equipo médico que le suministró cuidados paliativos.

En un principio se especuló con que su muerte había sido provocada por la eutanasia. Aunque finalmente, se confirmó que había sido un suicidio. Decidió dejar de comer y beber con la aquiescencia de los padres y del personal médico, que le proporcionaba cuidados paliativos. Se confirma, pues, que el periodismo es una bazofia, más preocupado del sensacionalismo barato que del tema principal de la noticia. ¿De verdad ningún medio de los que se llaman serios confirmó la noticia? Simplemente se dedicaron a propagarla. La noticia es que una chica de tan solo 17 años ha muerto en unas condiciones tremendas. Por supuesto, no vamos a juzgar aquí —Dios nos libre de juzgar— si la decisión que ha adoptado esta joven es la correcta. No creo que nadie puede ponerse en la piel de esta chica y saber lo que ha sufrido. Es imposible conocer el grado de padecimientos que ha tenido que soportar.

Lo más llamativo, o lo más dramático, es que la respuesta que da un país civilizado ante el tremendo dolor de una niña sea facilitar la muerte, o en este caso, mirar hacia otro lado. ¿No hay recursos para las personas con trastornos mentales? Da la sensación de que en nuestra opulenta sociedad del bienestar se prefiere la muerte de una cría de 17 años a una intervención psicológica y psiquiátrica. En el fondo se elimina a la gente no productiva. Porque todo esto es una cuestión de dinero. Es más barato matar que curar. Hoy son los enfermos mentales, ¿mañana serán las personas con Síndrome de Down que tuvieron la suerte de librarse del aborto? Y pasado mañana, ¿quiénes serán? ¿Los ancianos? ¿Los enfermos? ¿Los pobres? Aunque no se preocupe por ellos. Para fingir que somos inclusivos y muy modernos, hemos instaurado en nuestros calendarios el día de las personas con Síndrome de Down, o el de las enfermedades raras, o el día de lo que sea. Así acallamos nuestras adormecidas conciencias. A lo mejor es momento de asumir que el sufrimiento es una parte inherente al ser humano. No podemos cerrar los ojos y hacer que desaparezca. El gran drama es que occidente , desde que perdió los valores, no tiene una respuesta al sufrimiento y trata de eliminarlo de la existencia. Y lo que estamos promoviendo es una cultura de muerte.
 
Piensen.
Sean buenos.

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