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La Punteta · 6 de Setembre de 2019. 13:30h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Desmontando a Quim Torra

 

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, pronunció este jueves una conferencia en Madrid con el título de “¡Democracia!” (tienen la conferencia entera -en catalán y en castellano- al final del link). Fíjense que ya no habla de DUI ni de independencia ni de república. Ahora, falsamente, va de democracia.

Es también una manera sutil de lanzar el mensaje de que, más allá del Ebro, todos son unos fascistas. Y los catalanes no indepes, también. Los demócratas sólo son ellos. Si te opones a la independencia eres un facha. Incluso en TV3 han transmitido esta misma idea en más de una ocasión.

La propia cadena preparó el terreno en el TN mediodía e hicieron lo mismo que le hicieron a Rufián pero al revés. Un vídeo con la imagen de seis presidentes de la Generalitat quejándose, en Madrid, de lo mal que nos tratan. Hasta Pilar Rahola lo ha utilizado para rellenar su artículo de hoy.

Era otra forma también sutil de decir: ¿Veis? Torra tiene toda la razón. El agravio viene de lejos. ¿Quién va a dudar a estas alturas de la neutralidad de los profesionales de la Corpo? Pero no tiene nada que ver lo que dijeron sus seis predecesores con lo que dijo el actual. Ni el contenido ni el continente son los mismos.

Tampoco la audiencia. No he conseguido identificar, en las fotos publicadas, a ninguna cara conocida. Ni en los diarios han sabido poner en los correspondientes pies de foto quién es el que sale al lado Torra. Deduzco que debe ser, ya que el evento fue organizado por Europa Press, el presidente de la agencia.

Recuerdo que a finales de los 80 o principios de los 90 -uno ya tiene sus años- me tocó cubrir una conferencia de Jordi Pujol en el Club Siglo XXI. Había la crème de la crème en primera fila. Hasta cuatro ministros del Gobierno. En esa época mandaba el PSOE.

Con Torra tuvieron que recurrir a consejeros de la Generalitat -creo que había medio gobierno- para hacer bulto. Y sacar las fotos con un gran angular para simular que había mucha gente. ¡Pero si en la primera mesa había el presidente de la Cambra de Barcelona, Joan Canadell, el de la careta de Puigdemont en el coche! Y la presidenta de la CCMA, Núria Llorach, a su lado haciendo méritos.

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A mí, la verdad, Quim Torra me parece uno de esos cuadrúpedos que en las películas sale con anteojeras. Ven sólo un estrecho margen del terreno que tienen delante y no se separan del camino.

El proceso, en efecto, se ha convertido en una sucesión de posverdades. En el bien entendido que una posverdad es una mentira. ¡Cuántas nos han dicho en los últimos siete años!. Así a bote pronto: “Som un sol poble”, “El món ens mira”, “Tenim pressa”, “Serà un win-win”.

El mismo Torra volvió a incidir en algunas. Han creado un marco mental -el “independentismo mágico” que dijo un día Gabriel Rufián en un ataque de lucidez- y no se mueven de aquí. El mundo exterior no les importa. Vamos a ver algunas de las expuestas por el propio president en su intervención y por estricto orden cronológico.

La primera es que todo empezó con “la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut del año 2010”.

¡Mentira! ¡Y de las gordas!

Quizá recordar de entrada que el Estatut fue aprobado en el 2006 con un 74% de síes pero … ¡más de un 51% de abstención!. Cuando Pasqual Maragall se lanzó a la reforma del Estatuto nadie pedía uno nuevo. Pujol se lo prometió a Heribert Barrera en 1980 y nunca cumplió porque sabía que sería abrir la caja de los truenos.

Pero, además, la sentencia del Estatut fue el 28 de junio del 2010. A las diadas del 2010 y del 2011 fueron cuatro gatos. Yo las cubrí. Apenas unas 10.000 personas. Recuerdo la manifestación de Esquerra convocada por la tarde -que era el único partido serio que convocaba- y había en efecto poca gente. Si dudan de mi palabra pueden consultar el artículo que el colega Víctor Saura publicó en el 2016 y que yo he citado ya en más de una ocasión.

Bueno podría alegarse que a la manifestación contra la sentencia del Constitucional del 10 de julio fue mucha gente. Y es cierto. Pero fue también la primera en la que todo un presidente de la Generalitat, José Montilla, tuvo que salir por patas ante el riesgo evidente de agresión ... ¡por parte de los propios manifestantes! En un augurio, sin duda, de lo que nos puede llegar a pasar a los catalanes. Volveré a hablar de ello al final.

Otra posverdad: “No podíamos imaginarnos que los tribunales y el Código Penal barrerían, al menos hasta el momento, el diálogo, la negociación, el mandato democrático y, en definitiva, la política”.

Mentira, nunca han querido el diálogo. Bueno, yo creo que Mas si quería diálogo pero fue subiendo la apuesta hasta que vieron que iba de farol. Tensó tanto la cuerda que al final acabó rompiéndose.

La generación que ha venido después -Puigdemont, Torra, etc-, no. Acuérdense del “referéndum o referéndum” del citado Puigdemont. Hombre, eso no es diálogo. Eso es poner al presidente del Gobierno español entre la espada y la pared.

Todo el mundo sabe que un presidente del Gobierno -sea Pedro Sánchez o Mariano Rajoy- hay cosas que no puede hacer. Como aceptar un referéndum de autodeterminación. Entre otras cosas porque no está regulado por la Constitución.

Si lo aceptara le meten una querella por prevaricación y la ganan. En el Reino Unido, por cierto, no tienen Constitución escrita. Aunque me huelo que, a la vista del Brexit, nadie querrá volver a hablar de referéndums en mucho tiempo. Ni en Londres ni en Bruselas.

Si se agarran ahora al referéndum es porque, aunque lo pierdan, sientan un precedente. ¡Pero si Torra renegaba de ello!. Y a los pobres de ICV -con Lluís Rabell y Joan Coscubiela a la cabeza los pusieron a caldo- cuando pidieron un referéndum pactado. El referéndum -decían- era de cobardes.

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Tercera posverdad. Torra criticó las cargas policiales del 1-0: “Urnas y porras”, dijo. “Hablo de unas imágenes que en Catalunya no se olvidarán jamás y por las que el Estado todavía no ha pedido perdón”.

Es cierto, fue el peor error cometido por el Estado. La verdad es que las fotos de antidisturbios repartiendo a diestro y siniestro en colegios dieron la vuelta al mundo. Fue un durísimo golpe a la imagen exterior de España. ¡Cómo pueden hacerse estas cosas en pleno siglo XXI! Ahora, además, los han dejado con el culo al aire.

Pero seamos sinceros: el gobierno catalán buscó el choque. El famoso choque de trenes. Los Mossos se pusieron de perfil. Si no hubo muertos fue un milagro. Y yo creo que, en el fondo, hasta lo deseaban. Cuando Marta Rovira dijo aquello de que “querían muertos” tenía razón. Pero eran ellos.

Un exalto cargo -nada menos que el exSecretario de Comunicación del Govern- admitió posteriormente que “el soberanismo contaba con una intervención policial desmesurada en algún momento para alzarse con la victoria entre la opinión pública”. “Se sabía que había cargas el día 1-O y en algunos entornos soberanistas no solo se daba por hecho sino que se deseaba”, añadió. Está todo dicho.

Cuarta posverdad de Torra: “El movimiento independentista catalán es un movimiento radicalmente democrático”. Otra trola. La base de la democracia es cumplir también las normas y el propio presidente hizo un llamamiento a saltarse las leyes en la misma conferencia. “La no cooperación con la justicia es una obligación moral”, declaró solemnemente.

Es el ocaso de la burguesía catalana. Antes este discurso antisistema lo hacían los de la CUP o Ada Colau. Antes, ahora Colau persigue hasta a los manteros. Pero se ha pegado al catalanismo que, durante tanto tiempo, encarnó CiU. ¡Y eso que Torra vive en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi!. En la zona alta de Barcelona.

No sólo eso. Hay simplemente que repasar los hechos. Como los plenos del 6 y 7 de septiembre del 2017 en el que aprobaron deprisa y corriendo la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad. Se saltaron el reglamento del Parlament, el informe de los letrados de la cámara, el del Consell de Garanties Estatutàries y cinco -¡cinco!- resoluciones del Tribunal Constitucional.

Ya puestos recordar que la citada Ley de Transitoriedad también establecía en su artículo 65.4 que el presidente del futuro Tribunal Supremo lo nombraba el presidente de la Generalitat. ¡Separación de poderes a la catalana! Por favor, basta de dar lecciones de democracia.

Quinta posverdad: que el 80% de los catalanes están a favor del derecho a decidir. Otra mentira como una casa porque si fuera así en las elecciones al Parlament los partidos independentistas sacarían el 80% de los votos, no el 47%.

Es una de las falacias más bien construidas del proceso a la que han contribuido también medios de comunicación públicos y privados. Los primeros que hablaron del 80% fueron los de La Vanguardia en una encuesta -si no recuerdo mal- en el 2012. Luego otra de Rac1 -del mismo grupo- y más recientemente el Ara o del CEO. Pero lo dicho: los resultados electorales no avalan una cifra que han asumido y vendido como dogma de fe.

Sexta posverdad: Torra destacó el papel de la “sociedad civil organizada” en el proceso, es decir, la ANC y Òmnium. Lo de la sociedad civil es otro mito. Pujol ya decía que no teníamos Estado pero teníamos una sociedad civil fuerte. Una leyenda urbana.

La prueba es que, cuando se quemó el Liceo, el entonces dueño del Santander, Emilio Botín, puso cien millones de pesetas de su bolsillo para la reoconstrucción del teatro. El Liceo y el Palau de la Músico -otrora los dos templos de la burguesía catalana- han acabado siendo organismos consorciados por cuatro administraciones: Generalitat, Ayuntamiento, Diputación de Barcelona y Ministerio de Cultura. Si no no saldrían adelante.

En el caso de la sociedad civil independentista el caso es todavía más flagrante. Ante el desprestigido de los partidos, se lanzaron a impulsar o controlar entidades de la sociedad civil. Léase ANC o Òmnium.

¿Pero qué representación real tienen? Bueno, siempre dicen que tienen más de 50.000 socios, incluso 100.000 pero en las elecciones para la presidencia votan ¡3.000!. Sí, sí: a Jordi Cuixart lo eligieron 3.000 socios. Y a Jordi Sánchez más o menos los mismos. Además, en este caso hubo pucherazo porque lo elige el secretariado de la ANC y a la candidata más votada por los afiliados, una tal Liz Castro, le dieron por saco. Y no una sino dos veces.

Ello no les impide estar todo el día en TV3 -o en Catalunya Ràdio o en Rac1-, sentando cátedra y erigirse, en cierta manera, en los referentes morales del proceso.

Lo que deberían hacer es presentarse a unas elecciones. A ver cuántos votos sacan. Para salir diputado al Parlament por Barcelona se necesitan más de 80.000 votos dependiendo de la abstención. Ciudadanos entró por los pelos en el 2006 con 89.000. Mientras que Unió se quedó fuera en el 2015 con más de 100.000. Claro que las elecciones fueron en septiembre y en junio todavía estaban en el gobierno.

Séptima posverdad: “¿Por qué son juzgados nuestros compañeros? Por haber organizado un referéndum de autodeterminación. Esa es la raíz del proceso judicial, esto es, en esencia, lo que juzgarán las sentencias”. No, coño, los juzgan porque se pasaron por el forro las leyes.

El TC envió hasta las cinco notificaciones mencionadas y se las pasaron por la entrepierna. Y el TC no es un juzgado de guardia, es el máximo tribunal, aunque con un juzgado de guardia pasaría lo mismo. ¿Ya no recordamos a Puigdemont posando como si fueran trofeos de caza? ¿O riéndose cuando firmaba la notificación? ¿O los consejeros que posaban en el Parlament con las resoluciones en mano? ¡Jané, ¿dónde estás?!
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Octava: “El pueblo de Catalunya no aceptará, como tampoco lo haré yo como president, ninguna sentencia que no sea la de libre absolución”. Otra mentira. No tienen ni puta idea de qué hacer con la sentencia. Llevan mesos mareando la perdiz. Torra se reúne en Palau con los partidos y entidades independentias para consensuar una respuesta. El otro día recibió a los de la Crida con Toni Morral al frente. ¡Pero si son los suyos!. Podrían haberse reunido en una cafetería.

Durante el verano no he parado de oir palabras vacías: “unidad estratégica”, “respuesta de país”. Unidad estratégica debe ser lo que ha hecho JxCat en la Diputación de Barcelona: pactar con los del PSC. ¡Los del “bloque del 155”, los "carceleros” como los llamaban Albert Batet o Eduard Pujol.

¡Claro, mejor pactar con el PSC que quedarse a dos velas!. Son los cargos, las nóminas, las asesorías. Puigdemont no se ha atrevido ni a criticarlo en twitter: ¿Cómo va a hacerlo si su familia vive de eso? Su mujer cobra 6.000 euros al mes por un programa de televisión que no ve nadie. ¡La pela es la pela!. Eso sí: en inglés.

Mientras que Quim Torra amenazó el año pasado en convocar elecciones. Ahora que se lo pide Esquerra se ha echado atrás. Primero porque él dejaría de ser presidente -no lo quieren ni los suyos- y segundo porquer visto el batacazo de JxCat en las municipales o en las generales el batacazo sería monumental.

¡Cómo van a convocar elecciones para perderlas! ¿Pero esto no va de democracia?. El único que les puede salvar la papeleta es Puigdemont. Otra vez cabeza de lista. Pero imaginen que el presidente legítimo -yo creo que ya sólo convence a los incondicionales- queda segundo o hasta tercero.

El mismo Torra ha innovado en Madrid el lenguaje del proceso con otra ocurrencia. Habló de “confrontación democrática”. ¿La confrontación es democrática, president? Pero no quiere decir nada: aguantar, apechugar, pasar por el tubo.

Ahora se han inventado una cosa que tiene que ser un Tsunamí democrático. Nadie sabe oficialmente quién está detrás. No dan ni la cara. De momento el tsunamí se limita a ser pancartas con el lema "cambiemos el estado de las cosas". Podría ser el anzuelo de una futura campaña de ropa o de bebidas energéticas. Y El otro día ya leí en El Punt-Avui un titular oxímoron: “Bargalló insta a llegar al diálogo vía confrontación”.

En el fondo saben que no pasará nada. Bueno, quizá corten el AVE -lo dudo: hubo detenidos la última vez- quemen un contenedor o rompan una farola como Javier Bardem en Los lunes al Sol. Una violencia de baja intensidad que el Estado se puede permitir perfectamente. Lo que no podemos permitirnoslo somos los catalanes. Ya basta de aturades de país o huelgas generales alentadas desde el Govern o desde TV3. El otro día hasta lo decía la consejera de Empresa. Y eso que es del sector hiperventilado.

Porque es curioso la idea que tiene de la separación de poderes. Puigdemont ya descartó convocar elecciones aquel día infausto porque Jordi Sánchez y Jordi Cuixart estaban en prisión y ellos -los que los habían empujado a lanzarse al precipicio- no podían irse de rositas. Por eso pidió a Mariano Rajoy la libertad de los hasta entonces dos detenidos. ¿Qué tenían que hacer en La Moncloa? ¿Llamar al juez Llarena y que los dejara en libertad?

Torra hace lo mismo: pide la absolución. Si no amenaza con proclamar la independencia. Lo bueno es que no le hace caso nadie. Yo creo que ni los de su partido. Y mucho menos el Govern. Es un presidente activista. Sirve para promocionar la ratafía o como este sábado que se va a Vic a la Marxa dels Vigatans a proclamar que “ja ho hem fet”. Recuerdo que, en el verano del año pasado, ya decía que no aceptaría una sentencia condenatoria, que si no los excarcelaban le iban oir.

Al final lo único que consiguió es que el abogado del Estado -además de un triste papel en el juicio- rebajarala petición de pena de rebelión a sedición. Es pasar de veinte años a quince. Magro consuelo porque si se suman el resto de delitos de los acusados superan la veintena. Lo veía hasta Boye.

En fin, Torra está amortizado. Pasará a la historia sin pena ni gloria. Un cero a la izquierda.

Lo que más me jode es que es muy fácil hacerse el valiente cuando no estás en prisión. Son como los de Waterloo, que siempre andan haciendo proclamas. Pero los que se pudren en la cárcel no son ellos. El propio Quim Torra no ha traspasado ninguna línea roja en dos años.

¡Al final lo han procesado por una pancarta! Bueno, no es por una pancarta, es por desobediencia. Pero yo creo que al hombre, en cuanto lo condenen por inhabilitación, le sacaran un peso de encima. ¡Por fin podrá salir de Palau como víctima! Sólo pido una cosa a los jueces: que la multa la pague de su bolsillo.

Y me me ahorraré por razones de espacio -aunque esto sea internet, no papel- mencionar otras alusiones suyas durante la conferencia como la de Martin Luther King. Recuerdo aquella Diada, la del 2017, que era un homenaje a Rosa Parks, la activista negra que se sentó en un autobús de blancos. Ergo, los catalanes somos los buenos -los negros- y los blancos los pérfidos españoles.

No faltó tampoco ni un una alusión a Hong Kong. El sueño erótico del procesismo: el salir a la calle. El control del territorio. Lo que pasa es que no hay huevos. Felizmente, porque yo soy un hombre de orden. Pero cómo van a salir a la calle gente que veranea en Cadaqués, conduce coches de lujo a va a manifestaciones con bolsas de Chanel bajo el brazo. España nos oprime.

Novena posverdad. “En Catalunya no existe un problema de convivencia”. Sólo los responsables de la fractura social en Catalunya son los que la niegan. Y Torra lo hace insistentemente. Hace un año ya dijo, en una entrevista en La Vanguardia, que lo que pasa es que discutimos mediterráneamente. Cómo si fuera un anuncio de cerveza. Si no llegamos a las manos -con la inestimable colaboración de TV3- será un milagro.

Los que tiene la inmensa paciencia de seguirme -aquí, en twitter, en facebook o en mi canal de youtube- saben que hace unos días grabé un vídeo en la Ametlla de Mar (Tarragona) delante de unos lazos amarillos. Ni siquiera los toqué. Pero me dijeron de todo.

Es más, luego he descubierto atónito que una de las que me insultó más en las redes -“imbécil”, “vividor”, “fatxendxa”, “cretino”, “loco de remate”- es la hermana del fontanero que ha venido a casa toda la vida. ¡Llevamos -llevábamos- veinte años de clientes!-. Por supuesto, siempre pagando a toca teja.

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Por eso el error más grave de Torra es el de hablar en nombre de Catalunya. Lo dicho antes: “El pueblo de Catalunya no aceptará, como tampoco lo haré yo …” Ya sé que es el presidente de la Generalitat. Y que en teoría nos representa a todos. Incluso a los que no lo han votado. Pero hace tiempo que representa sólo a los independentistas y se empeña en hablar en nombre de todo el mundo.

President, ¿con los que no son independentisas qué hacemos? ¿Los ignoramos? ¿Los escondemos? ¿Los metemos debajo de la alfombra? Y prefiero no citar lo que se ha hecho, en otros períodos de la historia, con los que no estaban de acuerdo. ¡President, que además son mayoría!.

Yo ya no tengo ningunda duda: si Torra vuelve a declarar la independencia puede haber una guerra civil en Catalunya. La solución menos mala es un largo conflicto enquistado como en el Ulster. He estado cuatro veces. La primera a finales de los 80. En plenos troubles. Han avanzado mucho desde entonces: ahora se siguen odiando pero al menos ya no ser matan por las calles. Créanme: no es deseable.

Porque hasta ahora se veía el catalanismo y el catalán como un factor de progreso. Incluso un ejemplo de integración. Con ayuda, en momentos difíciles, del Barça o del PSUC. Esto ha dejado de ser así. Ahora se ha vuelto antipático. Hay gente que ya no quier saber nada. Incluso está decididamente en contra.

Además, la mitad de la población catalana que no es independentista no permanecerá con los brazos cruzados. Han callado hasta ahora. Incluso han aguantado pacientemente que les dijeran “súbditos”, “fachas” y “colonos”. Por lo que veo en las redes ya no volverá a ser así. El independentismo tiene que ser consciente de que éstos son también catalanes. No hacerlo supone escindir la sociedad catalana en dos mitades.

Que conste que mi pesimismo, a veces, oscila. En verano, cuando no ves TV3 ni oyes Rac1 -Catalunya Ràdio hace años que dejé de escucharla- pienso para mis adentros que exagero, que Catalunya es un pueblo culto, maduro, democrático y transversal. Pero hasta ahora Hong Kong también era un remanso de paz. Esto es como los incendios en verano: basta con una chispa para que arda todo el bosque. Ojalá sean temores infundados.

 

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24 Comentaris

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#19 Nitato, Navarcles, 12/09/2019 - 11:57

"En fin, Torra está amortizado. Pasará a la historia sin pena ni gloria. Un cero a la izquierda."
Con sueldo vitalicio pagado por todos nosotros, misión cumplida, vivir del cuento hasta que puedas vivir de una jubilación de lujo

#18 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralitat, 11/09/2019 - 17:58

"A mí, la verdad, Quim Torra me parece uno de esos cuadrúpedos que en las películas sale con anteojeras"
Lo ha clvado sr Rius. Es la viva imagen de la mascota nacionalista separatista, el burro catalán.

#17 Alfons Maristany, BARCELONA, 10/09/2019 - 12:08

Muy bien Rius.
Me surge una duda ortográfica:
la frase "se ha hecho atrás" no seria "se ha echado atrás"

#16 despertaferro, L´H capital de TABARNIA, 10/09/2019 - 10:15

Lo que si que fue vergonzoso el montón de fachas que han intentado impedir que el president pueda hablar libremente y decir lo que considere oportuno eso si que es una vergüenza... a no que no había nadie intentando boicotear el acto claro eso solo pasa en la Dinamarca del Sur claro ya entiendo lo de ... Democracia

#16.1 pepe, andorra, 11/09/2019 - 23:08

has descrito perfectamente a pablo iglesias el dia q limito la libertad de expresion de Rosa Diez al no dejarle expresarse. O los separatas cuando va a la uni alguien q no es de la cuerda separata. El mundo al reves, los separatas fascistas acusan a los demas de lo q son ellos mismos, fascistas, xenofobos, machistas y homofobos.

#15 Purria Separata, Mollerussa, 08/09/2019 - 19:59

Rius, tu fontanero era Speedy Gonsales??

#15.1 pepe, andorra, 11/09/2019 - 23:09

pq? necesitas q te limpien las tuberias? Y es Gonzalez, q la ese solo la ponen cuando les dan la greencard.

#15.2 pepe, andorra, 18/09/2019 - 15:31

lo digo sin acritud......