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La Punteta · 14 de Setembre de 2018. 07:15h.

BERNARDO FERNÁNDEZ

Bernardo Fernández

Discursos divergentes.... y algo peor

Desde luego, debemos admitir que si alguna virtud tienen los independentistas es la capacidad de movilización y su buena mano para el márquetin. En eso, nos ganan por goleada. Este año, para el 11 de setiembre -otra jornada histórica-, han vuelo a congregar a decenas de miles de personas y llevan ya siete convocatorias consecutivas sacando la gente a la calle.

Ahora bien, esas movilizaciones ciudadanas no impiden que el movimiento secesionista catalán cada día que pasa se fracture un poco más. Es una evidencia que sólo los muy radicales se atreven a negar.

En efecto, basta echar un vistazo a las hemerotecas para darse cuenta de que cada vez, los discursos de los principales líderes son más divergentes.

Hace pocos días, el periodista nacionalista Marc Álvaro, una de las cabezas secesionistas mejor amuebladas y estómago agradecido, hablaba de “Pinchar el globo” en un artículo publicado en La Vanguardia con ese título. Ávaro reconoce en su escrito las dificultades prácticamente insalvables para que Cataluña logre la independencia.

También el diputado de ERC Joan Tardà ha ido remodelando su discurso en los últimos tiempos y de advertir “que nos vamos” haciendo butifarra en el Congreso, ha pasado a decir algo tan sensato como que “sería absurdo pretender la independencia cuando no se tiene la mayoría social”.

Algo similar se podría decir de Oriol Junqueras que en una reciente entrevista descartaba la unilateralidad y no veía atajos para llegar a la independencia si no era mediante un referéndum acordado.

Del mismo palo va Gabriel Rufián que el último fin de semana pedía pinchar la burbuja del independentismo mágico. Ver para creer.

En el otro lado del ring (porque esto a veces parece un catch a cuatro, por lo que tiene de tongo) están Carles Puigdemont y su club de fans. El monaguillo Quim Torra llamando a la resistencia y haciendo comparaciones históricas que son auténticas aberraciones e insultos a la inteligencia y al rigor.

Tampoco la presidenta de la ANC Elisenda Paluzie, se quedó corta en los parlamentos del 11 de septiembre “exigiendo al Govern un nuevo ataque democrático y que no dejaran sola a la ciudadanía”.

De todos modos, quien se lleva la palma del sectarismo y merece la más enérgica repulsa es ese siniestro personaje llamado Eduard Pujol, portavoz del PDeCat, que exhortaba a los niños a ir a la manifestación diciéndoles: “imagínate que eres hijo de un preso político”. En mi opinión, imperdonable.

En cualquier caso, lo peor no son las diferencias en la dialéctica. Lo más grave es la diferencia estratégica entre los diversos grupos separatistas e incluso dentro de las mismas formaciones.

Eso es lo que sucedió en el Congreso cuando PSOE y PDeCat habían llegado a un acuerdo para aprobar una moción que sirviera para emprender un diálogo “sin impedimentos” pero “dentro del ordenamiento jurídico vigente”.

Cuando todo parecía listo para que el pleno diera luz verde a la iniciativa, Joan Tardà se descolgó diciendo que esa propuesta no era suficiente y pidió que se incluyera en el texto, “sin cortapisas ni límites, desde cero”. Buena parte de los diputados nacionalistas entendieron que era una maniobra de Esquerra debido a las discrepancias internas, para marcar perfil y no quedar descolgada.

Sin embargo, poco tiempo después la presidenta del grupo parlamentario del PDeCat, Miriam Noguera, dirigida desde Waterloo, por el expresidente huido, exigía al diputado Carles Campuzano que retirara la moción. Éste siguió las indicaciones de la dirección, pero no ocultó su malestar y en declaraciones hechas en el pasillo del hemiciclo dijo que “se había perdido una oportunidad”. Acto seguido puso su cargo a disposición de la dirección

En cualquier caso, no se deberían echar las campanas al vuelo y pensar que el independentismo está agotado. Ni mucho menos. Tienen cuerda para rato. Sobre todo, mientras a todas aquellas empresas e individuos que han hecho del procés su modus vivendi les sigan llegando ayudas, subvenciones y les ingresen la nómina cada fin de mes. El sistema de financiación es muy generoso con sus parroquianos.

Llegados a este punto, lo deseable sería que surgiera alguien, entre las filas secesionistas, con la suficiente carga de honestidad política que reconociera los errores cometidos y que sin renunciar a nada planteara un nuevo camino con otra estrategia basada en el pragmatismo. Quizás, en primera instancia, fuera tratado por muchos de traidor y vendido al enemigo. Pero más pronto que tarde se vería de forma palpable que quien había dado ese paso al frente era un auténtico hombre de Estado, preocupado por los suyos y no un encantador de serpientes de los que tanto abundan, en la política en general y en la catalana en particular

En estas circunstancias, y a la espera de esa más que improbable aparición, es más necesaria que nunca la inteligencia política para ir reconduciendo la situación. Sin olvidar la paciencia para sortear las embestidas del que se sabe perdedor, y todo ello sin que falte determinación, respeto a la ley, largueza de miras y generosidad.

 

Bernardo Fernández.

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