La Punteta · 22 d'Octubre de 2022. 10:29h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El consejero happyflower

 

Desde Roma, los triunviratos no funcionan.

El primero estuvo formado por Pompeyo, César y Craso.

Sólo sirvió para que Craso -acomplejado por los otros dos- perdiera la vida en la batalla de Carras.

Uno de los principales desastres del Alto Imperio junto a Cannas o Teutoburgo.

Unos 20.000 hombres perdieron la vida. Incluida la suya.

Dice la leyenda que, como era tan rico -había pagado la expedición de su bolsillo- le obligaron a beber oro fundido.

Los otros dos, como se sabe, se enzarzaron en una guerra civil.

El segundo triunvirato -Marco Antonio, Octavio y Lépido- también acabó como el rosario de la aurora.

Por eso, en un cuerpo policial -que por definición es un cuerpo jerárquico- tiene que quedar muy claro quién manda.

Pero el consejero Elena quiere hacer ahora una especie de triunvirato.

Lo dijo él mismo en una entrevista en Rac1 el pasado viernes: “El comisario Estela creía que la decisión debe ser de una sola persona. Yo, en cambio, creo en una policía más comunitaria y eso significa varias cosas: de entrada, cambiar el modelo de organización y dirección, una organización dirigida por un colectivo de tres o cuatro personas”.

Si el primero y el segundo ahora ni siquiera se hablaban no quiero pensar en una dirección colegiada.

Imaginen una situación de estrés como el atentado de las Ramblas en el que cada uno dé órdenes por su cuenta.

Otra cosa es que el que manda tenga, por supuesto, un equipo para tomar las mejores decisiones.

Luego, otro argumento para justificar el cese del comisario Estela, está la feminización.

“Él -afirmó Elena- también está en favor de la feminización, siempre lo ha expresado, pero es una cuestión de ritmos. Para mí, debía ir a un ritmo más alto.”

Celebro mucho que los Mossos no estén desplegados en Ceuta y Melilla -una suerte para los habitantes de ambas ciudades- porque ante cualquier asalto masivo a la valla ... ¿cómo lo harían las agentes ante esos jóveneas fornidos?

La preocupación es extensible a los Bomberos -Elena también anda empeñado en su feminización- porque yo debo pesar unos 115 kilos.

¿En caso de incenido y yacer inconsciente por inhalación de humos una bombera podría evacuarme?

Es evidente que no: seguramente fallecería en el lugar de los hechos.

Promover las cuotas femeninas es un error.

Las mujeres tienen que hacer carrera profesional por méritos propios, no por su condición de mujer.

Margaret Thatcher -una de las primeras feministas de la historia- llegó a primera ministro por sus méritos, no porque fuera mujer.

La prueba es que a su sucesora Liz Truss la han defenestrado en 45 días.

En fin, el que tendrían que cesar es a Elena.

No sirve para consejero de Interior.

Incluso a pesar de su condición de abogado.

Si Aragonès no lo cesa es porque viene del PSC.

Y claro, no va a cesar a un socialista que se pasó al proceso.

Lo hicieron presidente del Pacte Nacional pel Referéndum, que fue la segunda versión del Pacte Nacional pel Dret a Decidir.

Hasta quisieron encolomarle la organización del referéndum del 1-0.

Joan Ignasi Elena se vio el percal y rechazó comerse el marrón. Ya vieron cómo acabaron los organizadores: en la cárcel.

Ello no le ha impedido llegar a consejero. Como otros ilustres conversos de PSC: Ernest Maragall, Toni Comín.

Pero no da la talla. Incluso a pesar de su apariencia física.

Le he visto en tres intervenciones parlamentarias y, francamente, no sé cuál es peor.

Una el pasado 6 de julio a una pregunta de la diputada del PP Lorena Roldán en la que la preguntó sobre la “escalada de delitos" especialmente en Barcelona y su área metropolitana.

El consejero lo atribuyó al “incremento de la actividad económica” tras la pandemia.

La diputada del PP enumeró entonces una serie de delitos perpetrados aquellos días y recordó que "la criminalidad en Barcelona ha crecido un cuarenta y tres por ciento, según datos del Ministerio de Interior”.

“No se puede ser conseller con esa candidez. Le digo: no es incivismo, es inseguridad", le espetó en alusión a una reciente entrevista en La Vanguardia.

Elena replicó que, como “persona de izquierdas”, defiende el “orden” y que para el PP el orden es “perseguir la disidencia política”.

Pero no rebatió ninguno de los datos oficiales.

La segunda es de la sesión del pasado día cuatro.

A una pregunta del exdirigente de Unió Ramon Espadaler, ahora en el grupo parlamentario del PSC, sobre la crisis en los Mossos.

Espadaler -que fue consejero de Interior entre el 2012 y el 2015- expresó su “perplejidad” ante los última noticias y lo atribuyó a la “politización".

La verdad es que, en las últimas semanas, hemos asistido a una sucesión de noticias impropias de un cuerpo policial: guerras internas, concursos amañados, denuncias judiciales.

¿Y saban qué dijo Elena? Se limitó a rebatir las críticas sobre la "desmotivación" en el cuerpo y alegó que la fuga de mandos al sector privado -como los jefes de seguridad del Puerto de Barcelona o del de Tarragona- “es una buena noticia” porque se gana en “coordinación”.

Todavía sorprendió más una respuesta al portavoz parlamentario de Vox, Joan Garriga, que le preguntó al día siguiente “qué medidas iba a tomar tras siete asesinatos en siete días”.

En este caso le contestó que “lo que hemos estado haciendo: trabajar, trabajar y sobre todo no mentir, como hacen ustedes como práctica política”.

Como si el resto no trabajaramos, incluida la oposición.

Pero es que además era cierto: se habían producido siete asesinatos en siete días. Lo había publicado La Vanguardia. Entonces ¿quén mentía? ¿El diario del Grupo Godó?

La izquierda siempre es alérgica a la autoridad. E incluso a ejercerla.

Desde los tiempos del consejero Saura. Por cierto, muchos ánimos desde aquí.

Estoy seguro que, en el futuro, el consejero Elena nos dará grandes alegrías.

Al fin y al la crisis en los Mossos la creó él: nombrando un jefe al que destituyó apenas nueve meses después.

Y, desde su nombramiento, no ha hecho otra cosa que ocultar sus errores de gestión en la "feminización" del cuerpo"

Por eso, lo mejor que puede hacer Aragonès para sus rivales es dejarlo en el cargo.

Con 33 diputados de 135, ya no van sobrados de votos y puede ser una sangría constante.

A la gente lo que le preocupa no es el acuerdo de claridad con Canadá ni cuántas comisarias hay en la cúpula de los Mossos sino cómo la Policía de la Generalitat combate la inseguridad y, ya de paso, las okupaciones.

 

Publicitat
Publicitat

12 Comentaris

Publicitat
#10 Onofre de Dip, Vigo, 23/10/2022 - 18:45

A los Mossos les vendría de perlas ser comandados por un general de brigada de la Guardia Civil que metiera a los díscolos en cintura.

#10.1 Capit@n España, Purgandus populus!!, 24/10/2022 - 17:50

Mejor un burgomaestre prusiano con pickelhaube, están demasiado ablandados.

#10.2 Bar Kokó, Bar Kokó otra ves, 25/10/2022 - 15:48

Ya está !!!! El burgomaestre Pinchorff !!!!

#9 Arnat, Barcelona, 23/10/2022 - 17:09

Diuen que "qui no coneix la historia està condemnat a repetir-la", i els antecedents de tenir la competencia d'ordre public en aquest dissortat territori sempre han esdevingut un desastre colossal. Des d'aquells anys nefastos dels 31 al 39 quan l'anarquia cremava, robava i matava amb el silenci absolut d'aquells (erc) que consentien el desastre

#8 Marcial Heredia, en tierra de cuñaos, 23/10/2022 - 10:57

No se Rick, no parece muy happy, el sujeto pretende dificultar la lucha contra el crimen obstruyendo investigaciones. Lo imagino con camisas de imposibles estampados o incluso en albornoz definiendo sus propias reglas e imponiendo su particular justicia. Como Charles Bronson cuando ejerce de justiciero con cara de chino.

#7 Ciudadano Sinmitos, Barcelona, 22/10/2022 - 18:05

Lo de Aragonés acabará como lo de los romanos.
-¿Y qué pasará después?
Espero que venga algo así como los visigodos y organicen otra vez Hispania.
¡Sin guerra, claro!

#6 Barcelonés , Los secesionistas odiáis CAT, 22/10/2022 - 17:27

El CNI catalán creó un frente secreto de 'mossos', bomberos y guardas para "controlar el territorio"

Nuevos documentos revelan la existencia de un grupo parapolicial que se coordinó con Puigdemont, Torra y otros líderes independentistas para impulsar otra DUI en 2018 y 2019