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La Punteta · 13 de Gener de 2016. 12:18h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El hombre que no quería ser presidente

Ahora ya está confirmado: Oriol Junqueras no quiere ser presidente de la Generalitat. Si no ha aprovechado estos últimos meses, no lo será nunca. El momento era ahora. Cuando Esquerra había ganado por primera vez a Convergència en unas elecciones -las europeas- y tenía todos los sondeos a favor ha dado un paso atrás. Lo ha vestido de cortesía parlamentaria, de consenso, de unidad. Pero ha dado un paso atrás.

Seguramente hay algo psicológico: es más fácil ser presidente de la República catalana que presidente de la Generalitat. Sobre todo con una herencia de 68.000 millones de deuda que dejará Artur Mas, entre otras. Incluso yo, que no tengo aspiraciones políticas, también preferiría ser presidente de un nuevo estado que presidente de una comunidad autónoma.

Pero a los políticos se les debe valorar por su capacidad de verlas venir, por su manera de actuar cuando el viento sopla en contra más que cuando sopla a favor. En caso contrario, Chamberlain hubiera continuado de primer ministro y a Hitler lo hubieran recibido en Londres con los brazos abiertos.

Después de todo, primero se tragó Junts pel Sí. Todo el mundo sabe que Junts pel Sí era una coalición electoral para evitar la derrota de Convergència. De hecho, Junqueras aceptó el acuerdo sólo dos meses después de haber dicho -¡en un libro! - que los de CDC estaban "contaminados" por la corrupción.

Cabe decir que, en este caso, sí que demostró visión estratégica: la sede de CDC fue registrada en dos ocasiones en plena precampaña electoral por un juez de El Vendrell (Tarragona). Y el fundador del partido comparece el próximo 10 de febrero ante la Audiencia Nacional. Hasta ahora nunca hemos visto a todo un ex presidente de la Generalitat en un trance como éste. A estas alturas nadie se cree el legado. Ni que todo fuera una operación del CNI contra el proceso.

Pero, como decía, ahora ha dado otro paso atrás porque el sucesor natural de Mas era él mismo no el alcalde de Girona. Es verdad que, en teoría, será el hombre fuerte del gobierno. Pero ni siquiera lo nombran consejero en jefe. Un soberanista como él acepta el cargo de "vicepresidente". Más propio del ordenamiento político español que catalán.

Durante años el único vicepresidente que hubo en la política española -y de rebote la catalana- fue el todopoderoso Alfonso Guerra. Oriol Junqueras tendrá ahora el mismo cargo que el dirigente del PSOE. A Carod y Ortega también los nombraron vicepresidentes, pero precisamente para diluir su papel político.

Y, con franqueza, Junqueras de responsable económico me da poca confianza. De entrada porque es historiador, no economista. De hecho, comenzó la carrera de Económicas con Raül Romeva y Ramon Tremosa -de ahí la amistad- y se pasó a historia. No sé si porque vio el listón muy alto.

También porque es aquel que, como medida estelar, propuso paralizar la economía catalana una semana. Además lo hizo durante un viaje oficial a Bruselas. Debió ser la primera vez que, en la Unión Europea, vieron que había algo en el procés que no funcionaba. Unos días después, a pesar de la avalancha de críticas, se reafirmó en una entrevista en Catalunya Ràdio. Perseverar en el error es una manera de no reconocerlo.

A mí me vinieron a la cabeza enseguida los pobres botiguers de ERC, que pagan autónomos. Seguro que también los hay porque es un partido que se levanta temprano para ir a trabajar. ¿Qué debían pensar si el líder de su partido les pedía bajar la persiana por la causa durante una semana?.

Pero, de todas, quizás su intervención más interesante en materia económica fue en las últimas jornadas del Círculo de Economía en Sitges (Barcelona). Cuando les dijo a los empresarios reunidos que "todos los moderados y conservadores debéis sentiros más cómodos con una posición tan conservadora, moderada y prudente como la nuestra" (1). Como se enteren los de la CUP se echan atrás.

Para mí que hemos sobrevalorado Oriol Junqueras. Duran siempre decía que la resurrección de Esquerra después del fiasco del tripartito era más mérito de Mas que del propio Junqueras. A ver si al final, ahora que ya no es ni diputado, tendrá razón.

Quizás la única vez que me ha hecho dudar de este diagnóstico fue en la rueda de prensa del pasado día 4 cuando, en plena crisis, instó a ambas partes a "seguir negociando". A mí me hizo gracia porque recuperó la equidistancia. Como si él no fuera de Junts pel Sí. Un poco como Julio César que, en la Guerra de las Galias, hablaba de él en tercera persona. Así colaba más su visión de los hechos.

Le pregunté si, cuando estaba a punto de cortar con alguna pareja de joven, había insistido en continuar negociando. Pero reiteró que hasta el final y no se salió del guión. Por eso al día siguiente todos los periódicos lo interpretaban diferente: para unos se distanciaba de Mas y, para otros, cerraba filas con CDC. Fue la primera vez que pensé que o lo hemos sobrevalorado o es un genio. Quizás, al final, el auténtico Maquivelo catalán.

Al fin y al cabo, llegó a la presidencia del partido sólo un año y medio después de hacerse militante -una carrera meteórica no igualada desde entonces- y, en el camino, dejó en la cuneta un peso pesado como Joan Ridao. En fin, le deseo al nuevo vicepresidente lo mismo que le deseo al nuevo presidente: suerte y aciertos. Falta que hace. Ahora no se admiten más distracciones.

 

Xavier Rius es director del digital catalán e-notícies

 


(1) El País (Lluís Pellicer): “Junqueras a los empresarios: 'La corrupción sí genera incertidumbre. Los moderados y conservadores os debéis sentir más cómodos con ERC'”, 30 de maig del 2015

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1 Comentaris

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#1 Juli, Barna, 13/01/2016 - 14:06

Qué pasa, que aquí solo escribe artículos en Xavier Rius? Ese tipo que bloquea a gente en Twitter aunque no le insulten? Eso está muy feo Xavi, has de ser mejor tuiterliano, la gente que te apoyó cuando unos energúmenos te rompieron las gafas en el tren no se lo merece.