La Punteta · 16 d'Octubre de 2022. 17:22h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El supremacismo del proceso

El diputado de ERC Engelbert Montalà i Pla, leyendo su intervención

 

Para entender la superioridad moral del proceso -incluso las bases supremacistas del mismo- basta repescar la intervención del diputado de Esquerra al Parlament Engelbert Montalà i Pla el pasado 6 de octubre -fecha mítica para el independentismo- a raíz de una moción de Vox sobre el gasto subvenciones y publicidad institucional "a los medios de comunicación”.

Por supuesto hay otras evidencias. Como que estrellas de TV3 puedan decir impunemente “Puta Espanya” (Jair Domínguez), quemen Constituciones en directo (Empar Moliner) o simplemente insulten a diputados de la oposición (Toni Soler) a pesar de los contratos que reciben de una televisión pública.

No quiero ni pensar cómo nos pondríamos, yo el primero, si no ya en TVE sino en TeleMadrid o Canal Sur alguien se le ocurriera decir “Puta Cataluña”. Ardería Troya.

O el propio presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que el pasado martes -tras la expulsión de Junts del Govern- dijo que hasta en tres ocasiones -como san Pedro- que gobernaría para la “Catalunya sencera”.

Cuesta de creer que se pueda gobernar para todos con 33 diputados de 135 pero, es una de las características del proceso: han gobernado sólo para la mitad de Catalunya. La otra mitad no existe.

Sin embargo, la intervención del mencionado Engelbert Montalà es relevante y revelante porque sintetiza, en apenas unos minutos, todas las posverdades del proceso. En el bienentendio que posverdad es un eufemismo de mentira.

De entrada puso como ejemplo la película de La vida es bella, (1997). Sólo a un genio como Roberto Benigni se le ocurre bautizar una película que pasa en un campo de concentración con este título.

Aunque supongo que la elección ya no era baladí. Era una manera sutil de comparar a la oposición -excluyo de este término al PSC porque no hace oposición- a los de Vox, Ciudadanos y PP con los nazis.

Y la verdad es que durante el debate, cuando las cámaras del Parlament enfocaban los bancos de la citada oposición, salían los diputados de estos grupos parlamentarios.

A partir de aquí hizo algunas afirmaciones soprendentes. A mí me recordó aquel refrán -en realidad es una cita bíblica- según el cual ves “la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio”.

Por ejemplo, primero les acusó de “radicalización del nacionalismo” como si el proceso no hubiera sido una proceso de “radicalización”, incluso alentado desde las altas esferas y con la inestimable colaboración de TV3.

Luego habló de la “servidumbre a la nación y el odio al diferente”. ¿Y ellos? ¡Pero si han inventado incluso un lenguaje propio! Botifler no bastaba, ahora también se les llama colonos, cipayos e incluso ñordos. Para el que no lo sepa ñordo es una pieza de mierda, generalmente de vaca.

A continuación mencionó “el menosprecio a los regímenes parlamentarios y sus instituciones”. No hace falta decir como de maltrecha ha quedado la Generalitat tras más de doce años de proceso.

Incluyo la presidencia de la Generalitat, el Govern, el Parlament o la presidencia del Parlament con una presidenta suspendida -a la que ERC también voto- en ciernes de un juicio por corrupción.

Me ahorro extenderme sobre otros episodios que han salpicado la imagen de la cámara como las jubilaciones doradas, los asesores o aquella secretaria general que tuvo que dimitir porque habían contratado a su hijo. Todo muy normal.

Aunque quizá destacar que la cámara sigue sin presidenta -Alba Vergés es “vicepresidenta primera en funciones de presidenta”- porque Junts no quiere proponer otra candidata. Ni Esquerra se atreve a hacerlo.

Luego censuró la “crítica a toda opinión disidente del movimiento” que es precisamente cómo han actuado ellos: Un sol poble. Aquí ha caído un muro de silencio sobre los críticos, los escépticos, los incrédulos, los moderados e incluso los catalanistas que advertían de los riesgos del proceso. Basta ver las tertulias de TV3.

Acabó diciendo que los otros -los malos- pretenden ser “un movimiento de masas” y que sitúan “la nación por encima del inviduo". ¿Y ellos? Han hecho pasar una Diada o una manifestación de la ANC o de Òmnium por una representación de todo el pueblo de Catalunya.

El sábado estuve en la acampada de la ANC en Plaza Catalunya y eran cuatro gatos. O aquell portada de un diario  con solera: “Catalunya dice basta” ltras el primer Onze de Setembre multitudinario del 2012. Han olvidado que, en democracia, la fuerza se mide en votos, no en manifestantes.

Luego les acusó de racistas. “Niegan el empadronamiento o el asilo a las personas migradas”, afirmó.

Yo aquí no me meto pero el señor Montalà puede ir tomando nota de lo que han provocado las políticas buenistas en Italia -victoria de Meloni- o en Suecia -donde los conservadores gobernaran con el apoyo externo de la ultraderecha.

¡En Suecia, antaño modelo de estado del bienestar y sociedad avanzada! Si Olof Palme levantar la cabeza.

En fin, podríamos aplicar aquello de que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar pon las tuyas a remojar”.

Hasta llego a afirmar que “les molesta que el periodismo en Catalunya fiscalice el poder del Estado”.

En este caso, ya me perdonarán, me vino a la cabeza una experiencia personal: el día que el Govern decidió expulsarme de las ruedas de prensa de Palau por hacer preguntas críticas. Algo a lo que no se había atrevido ni Pujol durante las tres mayorías absolutas que tuvo.

Al final tuvieron que revocarlo por orden judicial -conculcación de derechos fundamentales- pero siempre quedará grabado en mi memoria que Patrícia Plaja, la portavoz del gobierno catalán -y en nombre por tanto todo el gobierno catalán- me dijera “racista” y “machista” en una rueda de prensa oficial, en la sede institucional de la Generalitat y sin que yo estuviera siquiera presente para poder defenderme.

A mí, que a los catorce años fui a recibir a Tarradellas. Sólo y a escondidas porque mi padre era un nostálgico del régimen. Hay cosas que no perdono.

Incluso afirmó Engelbert Montalà i Pla, sin ningún rubor, que TV3 “no hace proganda”. Sin duda recordar, entre muchos otros episodios, aquella pancarta gigante que colgaron en los estudios de Sant Joan Despí sin que nadie lo impidiera o al menos alzara la voz. “Això va de democracia”, rezaba.

Cuando todo el mundo sabía que no iba de democracia, iba de independencia con lo cual es evidente que no sólo hacían propaganda política -¡desde un medio público!- sino que mentían descaradamente. TV3 tendrá que pagar un día por ello porque no hubo nadie en una plantilla de más de 1.500 personas que dijera: ¿No nos estaremos pasando? Nadie.

El diputado de ERC también acusó a la oposición de “hacer ver que están la lado de las clases populares”. Aquí se me apareció la paella de Cadaqués -el lugar más pijo de la Costa Brava-, aquella señora pillaron en una manifestación contra los Mossos con una bolsa de Chanel en la mano -había ido de compras-, o aquella caravana de coches que encabezaba un Mercedes con estelada durante la aturada de país, otro eufemismo para desginar una huelga general. Eso sí, alentada desde el Govern.

Luego anunció solemnemente -llevaba el discurso preparado, era incapaz de improvisar, lo leyó todo de cabo a rabo- que metafóricamente otorgaba un “premio” a la oposición: el de “un pacto antifascista” y un “cordón sanitario” contra Vox y el resto.

En opinión de Engelbert Montalà, los catalanes éramos muy afortunados porque podemos ver “Esquerra dirigiendo la Generalitat de Catalunya” y terminó recordando Lluís Companys en fecha tan señalada. “El único presidente asesinado por el fascismo”, dijo. Supongo para culpar a Vox y el resto de la ejecución.

Finalmente concluyó con “una última reflexión” pero advirtió que “esta es para los demócratas”, es decir, el resto no lo son. “La mejor estrategia es desenmascarar la extrema derecha detectando sus fake news”. “Hemos de desmontar sus mentiras, no comprando su marcos mentales”, añadió.

¡Pero si el proceso ha sido una sarta de mentiras!. “Està tocar” “marxem”, “hem passat pantalla”, “80%”, “18 mesos”. Incluso cuando dicen “presos políticos”, “exiliados” o “represión” -también por TV3- es mentira pero es una manera de hacerse la víctima.

Todavía le dio tiempo de elogiar a los okupas hasta que, supongo, le okupen su o segunda residencia. Como aquel alcalde de Junts que quería emprenderla a hachazos.

Terminó diciendo que había cosas que “no se pueden permitir en este hemiciclo”, que fue la gota que colmó el vaso. ¿Quién es él para decidirlo? Lo que les decía: la superioridad moral del proceso. 

La verdad es que una intervención así me hizo consutar su ficha de diputado y, francamente, no es para tirar cohetes: Nacido en Reus (1976), vive en Mollerussa (Pla d’Urgell)

Como formacion académica expone “estudios de historia, de historia del arte y de geografía” en la Rovira i Virgili pero cuando dicen “estudios” significa que no terminó la carrera. Y, en este caso, no una sino varias.

De actividad profesional: técnico del consejo comarcal del Baix Camp, empleado en el departamento de logística de Prefabricados Pujol -donde llegó a responsable de zona del departamento comercial- y más tarde responsable del también departamento comercial de Ondupacart, una empresa de cartones ondulados de Mollerussa. Supongo que hasta que accedió al escaño de diputado.

Por lo que respecta a trayectoria política: “presidente de la sección local de ERC (2014-1016), consejero comarcal del Pla d’Urgell (2015-2019), concejal y jefe de la oposición municipal en el Ayuntamiento desde del 2015 -de momento todavía gobierna Marc Solsona, del PEDCAT, aunque su partido se ha quedado sin representación parlamentaria- y secretario de política municipal de la Federación de ERC de Lleida”.

Eso sí, para rellenar su currículum -como ya hacía Ernest Benach- expone que que había sido miembro de una colla castellera desaparecida -la dels Ganxets de Reus-, socio de la Plataforma pro Seleccions Espotives Catalanes -aquellos que desaparecieron casi sin dejar rastro tras embolsarse más de nueve millones en ayudas de la Generalitat: la justicia debería investigar-, además de socio del Casal Arreu de Mollerussa, de la Penya Barcelonista del Pla d’Urgell, del club de futbol Joventut y del Vespa Club. Hasta ha hecho pinitos en el periodismo con articulos en Territoris.cat, Segre, La Mañana i Vilaweb.

Francamente, tampoco es tanto para haber llegado a diputado. En Esquerra pasa con frecuencia: el vacío de poder -por causas ajenas o propias- hace que personas en segunda o tercera fila salgan catapultadas hasta la primera. El propio Pere Aragonès es un ejemplo: no habría llegado a presidente si Oriol Junqueras no hubiera jugado con fuego.

Pero el desprestigio de las instituciones catalanas empieza a veces por las personas.

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23 Comentaris

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#14 DANIEL JUAN SONTAG, Barcelona, 18/10/2022 - 14:01

He conocido a un chico ruso que huido de la Rusia de Putin via Estambul y pudo volar a Francia.
Dice que en Rusia siempre ganan los mismos, nunca va a haber cambio de gobierno pues los nacionalistas de Putin lo tienen todo controlado. De esta manera, me decia, Rusia se ha acabado convirtiendo en un gran campo de concentracion.
Tomad nota.

#14.1 pepe, Andorra, 19/10/2022 - 11:00

y dos huevos duros también. No te lo creas todo, yo también conozco rusos y lo q me cuentan no tienen nada q ver con lo q dices tu. No te lo creas todo y menos en tiempo de guerra.

#12 Ramonet, Tarragona, 17/10/2022 - 20:31

Pepe 6.3 , 6.4
Benvolgut integracionista, la teva desmesurada passió catalanòfoba et produeix un garbuix mental tant acusat que fa que no s'entengui res del que dius. Ho sento, t'ho haig de dir.

#12.1 pepe, Andorra, 19/10/2022 - 11:04

estimado bot separatista y ferviente creyente de unicornios, no tengo la culpa de q no sepas leer en la lengua del lugar donde vives, España y no lo sientas, déjalo de pie, q estará mas cómodo. Estimado siervo de tu señor feudal, realmente, es q me importa un huevo lo q digas, eso si, lo q me rio con tus unicornios es inenarrable.

#12.2 pepe, Andorra, 19/10/2022 - 11:25

por cierto, criticar a algo, no significa tener fobia, pero es normal q un bot hispanofobo acuse a los demas de lo mismo q hace el. Es algo normal en las leyes de la propaganda, se llama transliteracion. Y no se q tiene de malo lo de integrar, peor es desintegrar, pero claro, q sabe yo delante de un vasallo electronico del señor feudal. Sapere Aude

#12.3 Joanet , Terrassa, 19/10/2022 - 16:44

Ramonet, ha dit alguna cosa el senyor Rius que no sigui veritat? Tot el Procés, de dalt a baix, ha estat una farsa descomunal. Però, clar, a fanàtics com tu us costa admetre la realitat. "És més fàcil enganyar a la gent que convèncer-la de que ha estat enganyada" (Mark Twain).

#11 Doctor, Barcelona, 17/10/2022 - 17:33

Siempre me ha llamado la atención la mediocridad de los CV de los dirigentes de ERC, y como muestra los de Aragones y el mencionado Engelbert Montalà. Tiro de memoria y solo me sale como brillante Joan Hortalà , y como listo Joan Ridao, que cuando vio el paño con el que tenía que lidiar se pasó a letrado en el Parlament

#10 ALGU TE DUBTES ?, Barcelona, 17/10/2022 - 15:12

SOM ELS MILLORS ¡¡¡
I la purria son...
Aquesta es la musica del proces i hi ha musica per molts anys

I si s'ha de SUBENCIONAR mitjans de comunicacio ELS SUBENCIONEM
QUI PAGA MANA
bueno, pagar pagar ... pagan uns altres... el poble ensinistrat i obedient

#8 Marcial Heredia, en tierra de cuñaos, 17/10/2022 - 10:30

Para crear un pensamiento hegemónico hay que expulsar del espacio político al discrepante, y para ello necesita envolverse virtuosamente en alguna bella causa. Así venden su visión supremacista y anti-igualitaria disfrazada de democracia y libertad de los pueblos oprimidos. Qué más bello que un oprimido se revuelva contra su opresor.