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La Punteta · 22 de Novembre de 2018. 08:54h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El Ulster catalán

Adolescentes en Belfast envueltas en la bandera inglesa

 

Catalunya parece que se encamina inevitablemente hacia un enfrentamiento civil.

Lo que no sé es de que intensidad. Y durante cuanto tiempo.

Sólo hay que ver la tensión en el Parlament durante el pleno de la convivencia -¡el de la convivencia!- o la penúltima sesión de control.

Cuando Torra acusó a Iceta de “regalimar” (“chorrear”) cinismo. En teoría tienen que entenderse con los socialistas. Luego el líder del PSC, como gesto de buena voluntad, todavía fue a la cumbre de Palau.

La tensión catalana se ha trasladado incluso al Congreso. Con Rufián expulsado del hemiciclo y las acusaciones de Borrell a un diputado de ERC de haberle lanzado un escupitajo. El parlamentario en cuestión lo niega.

Pero la pregunta es: ¿Qué pasará cuando los que cuelgan lazos amarillos se encuentren a un grupo de los que los descuelgan en un callejón oscuro a altas horas de la noche?

¿Pueden llegar a las manos? De hecho, en algunos casos han llegado ya.

Además ha habido precedentes.

¿Recuerdan a Pere Navarro? Cuando el entonces primer secretario del PSC sufrió aquella agresión algunos se lo tomaron a broma.

Leí crónicas en digitales proclives al proceso que hasta cuestionaban su versión. ¡Parecía que se hubiera pegado a sí mismo!

Y en el 2010 José Montilla tuvo que salir escoltado de la manifestación contra la sentencia del Estatut. ¡Todo un presidente de la Generalitat! Han pasado ocho años.

Los ánimos andan caldeados desde entonces. Hay una parte de Catalunya que ha empezado a odiar a la otra. Intensamente. Y al revés.

Todavía es pronto para saber si puede haber algún muerto. Un derramamiento de sangre.

Para esto tiene que haber armas sin control.

Como pasó en Asturias en 1934 –lo cuenta Pla en sus artículos (1)- en la que los sublevados tenían la dinamita de las minas y los fusiles de fábricas militares cercanas.

O en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil con los 30.000 fusiles de los cuarteles de Sant Andreu que quedaron a merced de los incontrolados.

Aunque ya nada es descartable.

Recuerdo aquel ciudadano ruso que durante la aturada de país del 3 de octubre espetó a unas personas que quemaban neumáticos en una carretera de Tarragona:

"No tenéis ni puta idea de lo que ha pasado en Rusia, ya pronto tendréis aquí armas, pronto ya lo veréis"

“¡Llegaran armas, ya lo veréis!”, auguró.

Los traficantes de armas no deben andarse con remilgos. La lógica del mercado.

Yo más bien creo que vamos hacia un enfrentamiento larvado.

Un largo conflicto enquistado.

Como en el Ulster.

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El muro que separa el barrio católico y el protestante de Belfast 

 

En Irlanda del Norte han avanzado mucho desde la primera vez que estuve a finales de los 80.

Como soy masoca he estado cuatro o cinco veces.

Ahora siguen odiándose pero al menos ya no se matan por las calles.

Las casas católicas fronterizas con el barrio protestante tienen el jardín envuelto con una reja metálica porque sus vecinos les lanzaban, de vez en cuando, un cóctel molotov a los niños. Y supongo que viceversa.

Si Belfast fuera Barcelona, con un ensanche cuadriculado, la católica Falls Road y la protetante Shankill Road serían paralelas. Apenas 100 o 200 metros las separan. 

Los ciudadanos de uno y otro no comparten ni el gimnasio municipal. Cada uno tiene el suyo.

Recuerdo que el primero en mencionar la bicha públicamente fue Joan Tardà a raíz de una polémica con un alcalde socialista por una eventual Tabarnia.

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Yo toqué madera por si acaso. A mí la sola alusión me da escalofríos. 

A López Tena también se lo mencionaron un día en tuit aunque luego el autor dijo que no quería decir lo que dijo.

Y ya me perdonarán pero yo, que soy un optimista estilo Kierkegaard o Cioran, voy a acabar de ponerme catastrofista: nadie sabe tampoco quién pegó el primero tiro en Sarajevo.

Estuve, de vacaciones, a principios de los 90. En plena guerra.

Fui con unos colegas en coche desde Barcelona. Un Peugeot 106 alquilado.

El legionario que montaba guardia en la localidad Medjugorje -España había enviado tropas- puso unos ojos como naranjas en cuanto nos vio descender de un vehículo con matrícula española.

Lo que más me llamó la atención durante el recorrido es que proliferaban las casas derruidas e incendiadas junto a otras intactas.

Vecinos que hasta entonces habían convivido tranquilamente y que probablemente se habían pedido una pizca de sal en un momento de apuro empezaron a matarse entre ellos.

A los superviventes les quemaban incluso el hogar para que no se les ocurriera volver. Limpieza étnica a pequeña escala.

Hay que frenar urgentemente este clima de crispación. Estamos jugando con fuego.

Estas cosas se saben cómo acaban -mal- pero no cómo empiezan.

Y los políticos tienen que ser los primeros en dar ejemplo. De uno y otro bando. Cuando los parlamentos se convierten en gallineros mal asunto.

Podemos terminar mal. Muy mal.

Y ojalá me equivoque en mis temores.

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 (1) "Tres periodistas en la revolución de Asturias". Libros del Asteroide. Barcelona, 2018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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16 Comentaris

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#16 Manolito CHAN, Futura C.A. de Barcelona. Tractoria nos roba., 26/11/2018 - 14:58

Ahora ya nos odiamos entre nosotros pero lo que no puede ser es que la parte odiada no reaccione. No puede poner al mismo nivel a los odiadores que a los odiados durante años.

#15 pepe, andorra, 23/11/2018 - 12:23

por una España de todos, la escuela en español....

#14 Edad Media, aldea tribal, 22/11/2018 - 19:47

¿cuánto odio puede llegar a digerir un colectivo antes de que todo explote? La Generalitat, la infame clase política, los medios independentistas, son una máquina de hacer odio, cada día la dosis. El resto se mueve al son del tambor. Quizá la pregunta no es qué pasará sino cuándo.

#13 JUAN, BCN, 22/11/2018 - 19:44

Sólo falta que salte una chispa. Una vez encendido ¿Qién lo para?
Una masa descontrolada es capaz de cualquier barbaridad. Hace años en colación a la guerra de Kosovo, hablando con un amigo, que es bastante exaltado yme decía que aquí nunca pasaría, y le contesté que en una situación similar creía que es sería de los primeros en estar en e

#11 Decebut, bcn (tbn), 22/11/2018 - 16:37

Sempre he sostingut que no és possible això. Al Ulster o a Iugoslàvia hi ha dues comunitats nítidament separades per la religió. A Catalunya no succeeix això: Avui pots ser indepe i demà unionista o viceversa.

Poden passar moltes coses, però diria que això, exactament, no...