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La Punteta · 28 d'Agost de 2018. 10:12h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

El zar catalán

Nunca entendí como Mas dio el visto bueno a esta foto electoral

 

Una de las características del proceso es echarle siempre la culpa al otro. Es lo que acaba de hacer Artur Mas al acusar a Ciudadanos de “fracturar” la sociedad. Como decimos en catalán: “Veure la palla en els ulls dels altres i no veure la biga en els seus". En tradución literal: "Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio". Ustedes ya me entienden.

Es cierto que Ciudadanos puso en marcha a finales de julio una campaña en la que animaban a sacar lazos amarillos. Lo cual, sin duda, no ayuda a rebajar la tensión. Y que incluso han pillado in fraganti a alguno de sus concejales haciendo méritos. En Reus o en el distrito barcelonés de Sant Andreu.

Pero el espacio público es neutral. Y en teoría debería ser tan legítimo ponerlos como sacarlos. Digan lo que digan los Mossos. En cambio, los que los ponen son luchadores por la libertad. Mientras que los que los sacan son tratados de "fascistas" en definición del propio presidente Torra. Mal andamos.

Yo creo que el procesismo se está preparando para echarle la culpa al muerto en cuanto tengamos el primero. Ellos no tienen nunca la culpa de nada. Por supuesto tampoco de la aplicación del 155. Y en cuanto les reprochas el resultado final siempre te salen con la cantinela de "qué querías que hiciésemos". Como si la única salida fuera liarla.

Personalmente siempre he pensado que lo de los lazos amarillos revela, en el fondo, una gran frustración. En primer lugar porque si esto es lo único que saben hacer para implementar la República catalana es evidente que la unidad de España no está amenazada. El Estado puede resistir perfectamente unos lacitos aquí o allí. Incluso muchos lacitos.

Y, en segundo lugar, porque da una imagen de que el soberanismo es mayoritario cuando en realidad no lo es. En Martorell, por ejemplo, el casco antiguo apareció lleno de lazos amarillos en las fiestas de Primavera. Pero a la hora de la verdada el partido del alcalde, el PDECAT, quedó sexto en las últimas elecciones generales. ¡Sólo por delante del PACMA! Y que conste que es uno de los hombres fuertes: está en la dirección. Antes y después del último congreso.

Por eso en el caso de Artur Mas tiene gracia que el principal responsable del desaguisado vaya ahora dando lecciones. A Mas deberían hacerle una estatua los de Ciudadanos: el ascenso del partido en Catalunya -de tres diputados en el 2006 a primera fuerza política sólo once años después- es también mérito suyo. Sin el proceso no habrían llegado a los 36 escaños del 2017.

Pero lo más grave es que sabía los riesgos que entrañaba el juego. Tras la sentencia del Estatut, afirmó en el pleno del Parlament celebrado el 16 de julio del 2010 que había que emprender “un nuevo camino”. Eso sí “evitando al máximo las fractura sociales dentro de Catalunya”. “Éste es un bien a preservar”, remarcó. Si se descuida.

Si alguien duda de mí puede leer el libro de Francesc Homs “Dret a decidir. Estació concert” (2010) en el que incluso destaca la afirmación (página 85). Hice en su día el notable esfuerzo intelectual de leer las dos obras publicadas por tan ínclito autor. El otro volumen es “Catalunya a judici” (2008). Más que nada pera ver si podía entender el personaje. No pude. En el primero de los citados, por cierto, ni siquiera sale la palabra independencia. Lo que demuestra que todo fue un parche.

Unos mesos despues, en una entrevista en 8TV, el entonces ya presidente todavía admitía que un eventual referéndum de independencia "conllevaría una pelea dentro de Catalunya" porque "las personas que quieren un estado propio son muchas, pero no podemos olvidar que en el otro lado hay igual o más que no desean esta opción". Apenas un año después cambió de opinión. La crónica es de Quico Sallés. O sea que tampoco duden de él.

Mas es uno de esos dirigentes en el que el divorcio entre la teoría y la práctica es más evidente. Dice una cosa y hace la otra. Pudo haber sido nuestro Roosevelt particular -el hombre que hizo las reformas cuando tocaba- y en cambio prefirió hacer no sé si de Gandhi o de Bolívar o de ambos a la vez.

Puestos a hacer comparaciones históricas a mí me recuerda al zar Nicolás II. Y a fe de Dios que no lo digo por el final. Quizá porque estoy todavía bajo los influjos de una de las lecturas de este verano. Un libro extraordinario del historiador William C. Fuller JR. sobre el fin del zarismo.

El autor retrata al último Romanov como un hombre volcado en su familia pero también uno los personajes más dubitativos e indecisos de la historia. Fue su perdición: “Nicolás -explica- era notoriamente propenso a la vacilación y vulnerable a la presión.” (1)

Un día, hablando con un exconsejero sobre los vaivenes de Artur Mas, me dijo: “El problema es que se escucha el último en llegar”. Aunque bien mirado otro estuvo más contundente: “¡No tiene ni puta idea de política”. Ambos cuando ya habían dejado el cargo y lo veían todo con más perspectiva. Quizá por eso un dirigente que prometía tanto acabó en la papelera de la historia.

 

(1) "The foe within. Fantasies of treason and the end of imperial Russia", Cornell University, 2006, pág 213

 

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31 Comentaris

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#21 Pepet, Sabadell, 01/09/2018 - 15:59

El problema dels llacets grocs no és ni el color ni té res a veure en la política; el grevísim problema és el plàstic! La contaminació del plàstic és un greu problema reconegut mundialment.Es veu que els nostres governants passen de la contaminació. Llacets sí, pero reciclables!!!!

#20 por una España de todos, la escuela en español, 31/08/2018 - 14:04

pues eso.

#19 Carles Fortuny, Palau de la Degeneralidad, 30/08/2018 - 22:24

Sr. Rius, creoi que con propiedad se merece el título de zar de Catañuña es Pujolone. Mas simplemente ha sido su mayordomo. Luego Trilemont fue el mayordomo del mayordomo y ahora el racistorra es el mayordomo del mayordomo del mayordomo. y seguro que aquí no ha acabado la cosa, por algo es la Degeneralidad.

#17 Irene, Can Fanga, 29/08/2018 - 18:58

El Astuto, a parte de atractivo de cara, no es nada mas, y nunca mejor dicho. Nunca fue buen político, y gobernó en un circulo pequeño, que lo aislaba y le comía el tarro. El Homs hizo mucho daño, creo, con esas ruedas de prensa impresentables y prepotentes. Un peliculon de serie B.

#17.1 Jordi BR, L'H, 31/08/2018 - 11:46

Independientemente que no me gusta el uso de apodos, coincido mucho contigo tanto en la opinión sobre Mas, como sobre Homs, prepotencia en estado puro. Aun recuerdo después de cerrar el pacto del Estatut, que luego fue recortado, vanagloriarse, que él solito lo había parido

#16 xavier fabra, tabarnia lliure, 29/08/2018 - 11:15

xavier ..una cosa te voy a dar la razón cuando dices que el estado puede aguantar perfectamente muuuucho tiempo con unos indepes que su frustración la canaliza poniendo lacitos, lo que es paradójico es que el proceso a pasado de defender la independencia y la república a otro estadio que es el intentar que no me quiten los lazos