La Punteta · 28 d'Abril de 2022. 17:51h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Elogio y defensa de Margarita Robles

En el sistema democrático cualquiera, incluso alguien sin formación o muy escasa, puede ejercer de político. Ejemplos a mansalva, dentro y fuera de España. Es el esplendor de la democracia, pero también su miseria cuando ese cualquiera resulta nefasto por su falta de preparación o de idoneidad para el cargo, lo que algunos suplen con descaro o performances de circo.
En el Congreso de los Diputados hemos visto “señorías” exhibiendo toda clase de objetos o artilugios para apoyar palabras necias.

También hay ejemplos de lo contrario, personas de formación y preparación notables, que dignifican la función política que ejercen. Josep Borrell es una de ellas, tuve ocasión señalarlo en el artículo “Borrell fa sortir els secessionistes de polleguera” (e-noticies 11.03.2022).

Margarita Robles es otra: jueza y magistrada en varios destinos, Presidenta de la Audiencia Provincial de Barcelona (1991-1993), Subsecretaria del Ministerio de Justicia (1993-1994), Secretaria de Estado de Interior (1994-1996), Magistrada de la Sala de Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional (1996-2004), Magistrada de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, Vocal del Consejo General del Poder Judicial (2008-2013), Presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados (2016-2017), Ministra de Defensa desde 2018. Méritos no le faltan.

¿Por qué será que personajes como ellos concitan el rechazo destemplado de los independentistas? Robles está en el punto de mira del independentismo. Se comprende, pero no es por la incompetencia política, no demostrada, que le atribuyen en el caso “Pegasus”, sino por su defensa del Estado desde siempre y especialmente en esta ocasión.

Las palabras de Robles que han sacado de casillas a los dirigentes independentistas no tienen desperdicio: “¿Qué tiene que hacer un Estado, un Gobierno, cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia, corta las vías públicas, cuando realiza desórdenes públicos, cuando alguien está teniendo relaciones con dirigentes políticos de un país que está, invadiendo Ucrania”. Una relación de los antecedentes de hecho irrefutable.

Por supuesto, ninguno de los dirigentes independentistas concernidos ha contestado la requisitoria de Robles. Se han ido por los cerros de Úbeda, recurriendo como siempre a las descalificaciones personales. Eulalia Reguant diputada de la CUP en el Parlament se supera en su habitual destemplanza, llama a la ministra “la señora de las cloacas”.

Por su parte Pere Aragonès se luce, ha calificado la reflexión de Robles de “insultante”- ¿a la inteligencia o la moral de los independentistas? - y ha exigido su dimisión como ministra. Lo argumenta con las inversiones dialécticas propias de la retórica independentista. “Hay vía libre para que se nos espíe (…) por el simple hecho de que defendemos la independencia de Cataluña”.

No, honorable presidente, se les vigilaba no por “defender la independencia”, eso es una idea que ustedes expresan libremente, sino por los actos con que intentaron materializarla unilateralmente, luego por su amenaza a la integridad de España. La Constitución que ustedes desprecian y vulneraron con el procés secesionista les ampara en la expresión de sus ideas. La prueba más evidente de ello es que usted mismo en su discurso de investidura fijó como objetivo de la presidencia “culminar la independencia”, siendo clamorosamente aplaudido.

Y otra de esas inversiones dialécticas igualmente sorprendente: “(Robles)debería dimitir (…) por vulnerar los principios democráticos más básicos”. ¿Será posible que Aragonès acuse a Robles de la vulneración que ellos han practicado sin contención?

¿Ha olvidado Aragonès las bochornosas leyes de referéndum y de transitoriedad jurídica del 6 y 7 de septiembre de 2017 y la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre, que vulneraron la Constitución, el Estatuto de Autonomía y todos cuantos principios conforman el Estado de Derecho?
Esa defensa del Estado (y el estado defendiéndose) es lo que más altera a los dirigentes independentistas. Por eso exigen la dimisión de Robles, con el apoyo del sector pagafantas de Unidas Podemos.

Ya que no pudieron desintegrar el Estado, pretenden ahora desarmarlo, desnudando el organismo encargado de “prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o la integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones”.

Se han tomado el caso “Pegasus” como una “tercera vuelta”, perdieron la primera por el 155 y la segunda por la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a líderes independentistas procesados.

Si consiguieran la cabeza de Robles, ganarían la “tercera vuelta”.

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2 Comentaris

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#1 no soy nadie, barcelona, 30/04/2022 - 20:59

Tiene usted toda la razón, pero yo mismo si intento hacer ese tipo de reflexiones delante del común de los mortales, se me recibe (o rechaza) con, en algunos casos, bastante condescendencia. Da la sensación de que ya está todo perdido. ¿Tiene usted la misma sensación?

#1.1 Jordi Garcia-Petit, BARCELONA, 01/05/2022 - 09:34

Sí, a veces tengo la misma sensación, pero la descarto. Ceder al desánimo es un regalo a los negacionistas de cualquier causa.