La Punteta · 2 de Maig de 2022. 09:01h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

ERC sigue en las batuecas

Que la independencia de Cataluña haya sido en algún momento una ensoñación “posible”, llegando incluso a plasmarla en una DUI, regada con las lágrimas de una impaciente Marta Rovira y los pucheritos de un emocionado Oriol Junqueras, no tenía por qué seguir marcando inexorablemente el “pensamiento político” de ERC. Podían haber aprendido de lo acontecido desde 2017.

Puesto que la ensoñación no es inocente -viven políticamente de ella- ni gratuita -divide el cuerpo social y desestabiliza-, tenemos derecho a saber en qué se basa ERC para convertir esa ensoñación en realidad.

¿Cómo se imaginan que el Estado español, miembro destacado de la UE, miembro estratégico de la OTAN y universalmente reconocido en sus fronteras históricas peninsulares desde la paz de Westfalia de 1648, puede ser desintegrado por ellos para la secesión de Cataluña?

Si no tienen una respuesta sólida a esta cuestión existencial para ellos -cometen el error de justificar su existencia como partido por la independencia- es que “los sueños, sueños son”, como escribió Calderón de la Barca.

Elucubran sobre estrategia y táctica para alcanzar la independencia, referidas únicamente al contexto interior. Véase la última reflexión colectiva de ERC. La Conferencia Nacional, clausurada el pasado 13 de marzo, concluyó que, si el diálogo con el Estado para “negociar la independencia” fracasaba, entonces habría que recurrir a la “desobediencia política y social” y al “desbordamiento democrático”, sin aventurarse a concretar en qué consistirían.

El Estado español, gobierne quien gobierne, nunca negociará su autodestrucción, nunca. Para desintegrar Ucrania, Rusia ha tenido que recurrir a una guerra en toda regla.   Suponer la posibilidad de la desintegración es una especulación frívola, y así especula Pere Aragonès cuando afirma que el propósito de su mandato es “culminar la independencia”.

Además de la incontinencia en las emociones y propósitos de sus dirigentes, el pensamiento “colectivo” de ERC es de un infantilismo preocupante en un partido que se pretende responsable y de gobierno.

Su volubilidad en la política del Estado hace que ERC preste ocasionalmente apoyo parlamentario al gobierno de Pedro Sánchez o lo someta a chantaje cuando su voto es decisivo, como en los presupuestos de 2019, en la reforma laboral o en la aprobación en abril de 2022 del Decreto-ley sobre medidas para dar respuesta a las consecuencias de la guerra de Ucrania. Entonces no le importa votar en leyes de alto valor social lo mismo que PP, Ciudadanos y VOX.  

Ninguna referencia en ningún momento al contexto internacional, solo parecen contar con él en un sentido finalista, para que avale la autodeterminación y reconozca la “república catalana”, que por lo visto caería como una breva madura.

 La UE y la OTAN, a las que pertenecemos -sí, incluso los secesionistas- se encuentran enfrentadas al inmediato expansionismo agresivo de la Rusia de Putin y a una redefinición de los equilibrios estratégicos globales con la inquietante China al fondo, más el cambio climático y sus consecuencias de todo orden incluidas las migratorias, más unas revoluciones tecnológicas de una amplitud e innovación tales que cambiarán nuestras vidas.   

¿Cree alguien en su sano juicio que una minoría de secesionistas ilusos de este rincón de la geografía europea puede distraer con sus pequeñas e interesadas cuitas el esfuerzo común ante tamaño desafío?

 Esa gente no debiera perder más su tiempo, ni, sobre todo, hacérnoslo perder con sus ensoñaciones. Deberían arrimar el hombro en un combate que no quieren reconocer que también es el suyo para que no les “distraiga” de la ensoñación.

Han sacralizado la independencia hasta tal punto que cuestionarla desde dentro de su mundillo es más que una traición, es una apostasía. Esta tremenda presión ideológica autoimpuesta les impide pensar salidas a la independencia imposible tan ambiciosas como una “confederación” de hecho, lo que persigue el PNV, por ejemplo.

Así como el movimiento que intenta configurar Puigdemont, aglutinando posiciones del nacionalismo separatista y elementos de la diáspora convergente, será tan efímero como el mismo Puigdemont, ERC tendría un papel en la escena política catalana, si sale de las Batuecas, entra en un republicanismo civil de clases medias y recupera un moderado izquierdismo pequeñoburgués, todo lo que fue en tiempos de su fundación.

Persistir en la ensoñación es un autoengaño y un malévolo engaño a sus seguidores para fidelizar su voto.

Publicitat
Publicitat

3 Comentaris

Publicitat
#2 Andrea, Barcelona, 03/05/2022 - 15:53

Para que cambien en algo sería mucho mejor, que se autodisolvieran y se dedicasen un tiempo a la meditación y los ejercicios espirituales.

#1 Timbaler , Bcn, 03/05/2022 - 09:11

Palabras sabias, pero empeño quimérico, es como tratar de sacar a un heroinómano de su adicción

#1.1 Jordi Garcia-Petit, BARCELONA, 03/05/2022 - 13:21

Aunque puede que no sirva para nada, hemos de intentarlo.