La Punteta · 19 d'Agost de 2022. 09:23h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Esos mediocres que nos gobiernan

La política está globalizada, la decisión que toma un gobernante de un país, que incluso puede que cueste   situar en el mapa, nos afecta a todos directa o indirectamente.

Directamente, si el país posee materias primas, petróleo, gas o un mineral estratégico, y el gobernante decide subir precios o cancelar exportaciones -los europeos lo estamos padeciendo con el chantaje del autócrata de Moscú-.

Indirectamente, si la decisión mejora o suprime derechos fundamentales, puesto que la democracia siendo una forma de la política está globalizada, y una conquista o una pérdida de derechos en el último rincón planetario lo es de todos.

 Dados los efectos en un sentido u otro de sus decisiones, la calidad humana y la formación del gobernante son esenciales. Resulta, sin embargo, que pocos gobernantes reúnen cualidades adecuadas para tan alta función.

La política es el ejercicio más abierto que existe de una actividad, cualquiera puede ser político y cualquier político puede alcanzar la jefatura del estado o la presidencia del gobierno, mientras que para ser maestro, veterinario o ingeniero se requieren sacrificados años de formación, superar pruebas difíciles, sacar títulos, ser habilitado, etc.

Esa libertad encomiable tiene su reverso, cualquier mediocre, hasta un indeseable, puede llegar a la más alta magistratura catapultado por las bayonetas o por las urnas, el medio, siendo trascendente, no altera el resultado:  un mediocre o un indeseable en la cúspide del poder.

Ejemplos a espuertas, en las más influyentes instancias: Donald Trump, empresario inmobiliario y de casinos tramposo, animador televisivo basto,  ego desbordado, presidente de la primera potencia mundial; Vladímir Putin,  exoficial de espías de rango medio, cultura roma y kitsch agudo, presidente de una potencia militar y nuclear capaz de poner el mundo en vilo.

Y en los niveles más cercanos: Carles Puigdemont, periodista sin titulación conocida en el ramo ni en otro saber, presidente de una Comunidad importante a la que declaró independiente por las buenas con graves consecuencias de todo orden.

La lista se puede ampliar sin tener que buscar mucho.

Gran parte de los problemas que arrastramos como Humanidad -como individuos también estamos globalizados constituyendo la Humanidad- se podrían resolver con menos mediocres en los puestos de mando del gobierno de las cosas.

¿Cuál es la causa de este hándicap de la gobernación? La responsabilidad está repartida. Por un lado, el descaro de los mediocres que se atreven a lo más, muchos sin estar capacitados ni siquiera para lo menos; por otro lado, la poca o nula exigencia de calidad de los ciudadanos electores: todos pueden votar a cualquiera por muy impresentable que sea, y lo votan. Véase el caso de Trump, que amenaza al mundo con volverse a presentar, lo votarían y podría volver a ganar.  

Cuando un mediocre alcanza el poder con las bayonetas, el ciudadano, convertido en súbdito, tiene dos opciones: acoquinarse o rebelarse, algo, esto último, que por su alto riesgo le cuesta hacer. Los españoles vivimos casi cuarenta años “gobernados” por alguien que hizo del ejercicio circense de sentarse sobre las bayonetas su arte de gobernar.

La mediocridad de los gobernantes se hace tanto más insoportable cuanto que la complejidad de los problemas actuales exige cada vez más y mejor formación.

¿Qué se podía esperar de un gobernante como Trump que niega el calentamiento global del planeta porque nevó copiosamente un par de días en Nueva York? ¿O de un presidente de la Generalitat, Quim Torra, que consideraba minucias las listas de espera hospitalaria ante el esplendoroso futuro de una independencia quimérica de Cataluña?

No tengo una respuesta ante semejantes dislates. Cumplo proponiendo que reflexionemos sobre ello y que seamos más exigentes a la hora de elegir (votando) a nuestros gobernantes, porque como personas no todos darán el mismo resultado.

 Por supuesto, hay gobernantes que tienen la voluntad de ser competentes, Biden, Macron, Scholz, Draghi, Sánchez…, con los que puedes disentir sin sentirte avergonzado como cuando disientes de los mediocres.

Y, por último, hay mediocres responsables -no muchos-, que al ser conscientes de sus limitaciones se abstienen de actuar en determinadas circunstancias, con lo que evitan males mayores.

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2 Comentaris

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#2 Andrea, Barcelona, 19/08/2022 - 17:27

Es una buena reflexión. ¿Por qué llegan al poder esos mediocres? ¿Por qué se dejan arrastrar los votantes? ¿Qué es lo que prometen que les deslumbra? ¿Son sus intereses también mediocres o tal vez mezquinos?...

#1 No soy nadie, Esplugues de llobregat, 19/08/2022 - 14:33

Para dar órdenes solo se necesita una buena voz, y ahí estamos, aplaudiendo al.que más grita