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La Punteta · 29 de Juny de 2018. 09:57h.

RAFAEL ELÍAS

Himno-atizados

CRÓNICA DE LO SUCEDIDO EN WASHINGTON D.C.

Hallábase Kim Torrance en el Smithsonian Folklife Festival, que viene a ser un rollito Flower Power que se celebra en Washington D.C. (conviene aclarar la ubicación, ya que en la mayoría de medios se cita Washington, a secas, error) y se ha picado con todo quisqui, porque dice que no lo han respetado, lo cual supone un nuevo e intolerable ataque contra Cataluña y tal, y ha abandonado el acto, para luego querer volver a entrar, pero los seguratas no se lo han permitido por liante y por pesao, con lo que la cara de cabreo que se le ha quedado ríete tú de la de Wardiola cuando lo de Lahoz. Este asunto de dejar un acto a medias ya se ha convertido en una constante entre los presis indepes, cuyos gatillazos van parejos a la insatisfacción de sus fieles. Todo ahí es “light”. Lo hacen un poquito, para parecer que sí, pero en realidad es que no, o sea, salir, pero sin marcharse del todo, y querer entrar de nuevo. La cuestión es engañar al Estado. Lo normal en cualquier país del mundo.

AQUÍ REFRENDAMOS

A todo esto y tras el disgusto, anda Torrance en súplica por reunirse con Pedro Sánchez, para -¿lo adivinan?- seguir dando la tabarra con sus obsesiones. No, no se trata del ADN de las personas. Tampoco va de las bestias españolas con forma humana. La cuestión es montar otro referéndum, porque ya hace unos días que no votamos nada en Cataluña, y aquí se tiene que hablar de todo y se debe votar todo.

¿TODO? BUENO, TODO IGUAL NO

Siguiendo tal premisa, me parece el momento oportuno para que los catalanes podamos decidir, en sufragio directo, si el himno de nuestra comunidad debe seguir siendo “Els segadors”. Recientemente, en el parlamento catalán, un número importante de diputados, fielmente retratados por TVMatrix y resto de medios del Ratafia Party, no movían labio alguno durante el cántico. Un no-acto fascista para unos. En cambio, para otros, representa la nula identificación de una gran parte de catalanes con la letra del canto, ciertamente inquietante. Sinceramente, encontrarse de noche con una muchedumbre portando antorchas y gritando “esmolem ben bé les eines” (“afilemos bien las herramientas”), acojona lo suyo.

En un mundo que tiende –o debería hacerlo- al pacifismo, la tolerancia y la concordia, entiendo que esas expresiones están fuera de lugar. Una opción sería cambiarle la letra o suavizarla con hoces de gomaespuma o foam. También, y para que los hiperventilados no se quedaran al margen, podría votarse una versión aun más gore que la actual. Difícil reto, pero quizás asumible si se le encargara la nueva redacción al mismísimo Torrance... mmm… ¿Con qué rima ADN? En fin, se trataría de que todas las sensibilidades o la ausencia de las mismas quedasen reflejadas.

TRIPLE SALTO

O si no, evolucionar y acordar en democrática votación un nuevo himno catalán. “Mediterráneo” se me antoja una magnífica propuesta. El problema es que es de Joan Manuel Serrat. Y lo más bonito que le han dicho muchos indepes a Serrat es fascista.

Serrat.

Fascista.

Otra opción bien podría ser “el himno’l Barsa”. Parte con ventaja, ya que podríamos aprovechar la coyuntura y fusionar las presidencias de la Generalidad y el FCB en una misma persona, y así eliminar gastos innecesarios al concentrar dos cargos que no se entiende por qué absurda razón se hallan disociados a fecha de hoy. Y aparte, la denominación de la nueva jefatura es demoledora, a modo de ejemplo: Kim Torrance, 187.156,01è president de la Generalitat de Catalunya i 42è president del Futbol Club Barcelona. ¿A que mola? Incluso se podría estudiar la posibilidad de añadir la leyenda “Espanya ens roba” en la camiseta del equipo. Y el mes que viene, cuando Cataluña sea independiente, cambiar el tiempo verbal al pretérito: “Espanya ens robava”. Que no hay que olvidar nuestra Historia, oye.

Como última propuesta quisiera nominar una canción de las de siempre, de un barcelonés ilustre. Su letra encaja perfectamente con el pensamiento indepe y resume requetebién el anhelo de las aspiraciones frustradas. “Quiero un camión”, de Loquillo, contiene todos los matices que pueden exigírsele a un himno: sueños, deseos y esperanzas en un futuro sobre ruedas. A mayor abundamiento, mucho político indepe podría verse reflejado en el “escupir a los urbanos”, como certera metáfora de su nulo respeto a la Ley. Creo que es una proposición seductora para muchos. Al tratarse de una propuesta de consenso, aquí sí podemos imaginar al Parlamento de Cataluña puesto en pie, y entonando todos a una: “…llevar el pecho tatuado, en camiseta mascar tabaco…” Y todo esto mientras KRLS –el puto amo-, va pilotando un mega-tráiler amarillo de seis ejes por las autopistas alemanas, sin límite de velocidad y con un calendario de Pamela Anderson en la cabina, dando vueltas a una paranoica rotonda, himno-atizado en un ciclo sin fin, camino a Ítaca.

La leche, tú.

 

 

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4 Comentaris

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#4 Sarah, Tabàrnia, 02/07/2018 - 13:05

Què, Rafa... tu també fins els ous, oi? JAJAJAJAAJA Genial article, com sempre!

#3 Albert, BCN, 29/06/2018 - 19:10

Muy bueno el articulo, retrata a los esperpenticos nazionalistas tal como son

#2 Toni, Tabàrnia, 29/06/2018 - 15:37

I no seria millor el “Quiero un tractor amarillo”? Zapato veloz era un grup asturià però la lletra escau molt bé al llacisme tractorià...

#1 Uno que os lee, Al sur de Hamburgo, 29/06/2018 - 12:39

El himno de la Cataluña independiente no podría ser una canción de Loquillo, notorio no-indepre. Pero, como concesión a las bestias con forma humana que vivirían en la Catalonia Felix (los UntermeÑschen) y dado el origen agrícola de gran parte de los indepres, se podría llegar al compromiso de cantar "Yo para ser feliz quiero un tractor".