La Punteta · 30 de Juny de 2022. 08:19h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Hipocresía en torno a la inmigración

Fingir lo que no se tiene, ideas o sentimientos, es hipocresía, lo que tanto abunda respecto a la inmigración irregular, en particular la procedente de África.

 La brutal actuación de la policía de Marruecos para contener el asalto a la valla de Melilla es condenable sin paliativos, pero de la condena a pedir -como exige cierta izquierda y voceros del independentismo por su odio enfermizo a España- que se derribe la valla, media más que un buen trecho, es una hipocresía irresponsable o una irresponsabilidad a secas.

Derribar las vallas de Ceuta y Melilla significaría abandonar ambas ciudades a su suerte, o sea, entregarlas a Marruecos, o, conservándolas, dejar a su través las “puertas abiertas” a Europa.

Bendito sea el discurso moralista sobre la acogida de refugiados e inmigrantes, que tanto honora nuestros valores, siempre que sea un discurso de buena fe, y no como aquella pancarta, “Welcome Refugees”, de la alcaldesa Colau para posturear.  Después hay que anclar el discurso en la realidad.

Volcar África en Europa, que es a lo que llevaría el “puertas abiertas”, sería la muerte de Europa, pasando antes por enfrentamientos civiles en los países receptores de la avalancha.

Los inmigrantes irregulares se auto justifican por la aspiración a un “mundo mejor” y los moralistas y los oportunistas comparten tal justificación. Los migrantes tienen todo el derecho a esa aspiración. Igual como los millones de pobres de las sociedades europeas, que al menos disfrutan de la ventaja de que no es lo mismo ser pobre en la Europa del “ingreso mínimo vital” (y otras ayudas) que serlo en el África de la subsistencia con 2 euros al día.

El meollo de la cuestión es quien tiene la obligación de darles ese “mundo mejor”. Sin duda, en primer lugar, sus países de origen. Y ahí reside el mayor problema.

Sus países, incluso con grandes riquezas y potencialidades, son un desastre en todos los órdenes, en buena medida imputable a sus dirigentes y a sus funcionarios, muchos, incompetentes o corruptos y con frecuencia las dos cosas a la vez.

 La interpretación que, aunque países soberanos, siguen “colonizados” por las multinacionales occidentales es muy discutible después de décadas de independencia en las que sus elites no hicieron nada para sacudirse esa colonización, es más, gran parte de esas elites reprodujeron la vieja explotación.

 Lo que Barack Obama dijo en Kenia en su visita de 2015: “No os quejéis tanto después de 50 años de independencia”, vale para otros países africanos, algunos incluso con independencias más antiguas como las de Ghana o Senegal.

A determinados países africanos les iría mejor tutelados por las Naciones Unidas que (mal) gobernados por los suyos. En todo caso, habría que revisar y monitorizar los programas de ayuda, de los que la UE es el mayor donante, para que se alcancen los objetivos de desarrollo previstos y los millonarios fondos no acaben donde no debieran.

¿Tiene Europa la obligación subsidiaria de ofrecerles ese “mundo mejor? La respuesta no puede ser la unívoca de sí o no.

Tal vez la respuesta requiere una previa respuesta a otra cuestión: ¿cuántos inmigrantes puede acoger Europa y a quienes? Pero esa cuestión no se debate bloqueada por ideologías, prejuicios, emotividades, etc. y la socorrida acusación de fascista al que la plantee.  

Y, sin embargo, urge un debate integral sobre las migraciones intra e intercontinentales que previsiblemente el cambio climático forzará a no tardar.

Si no hablamos de la inmigración desde la racionalidad democrática, dejamos el problema a los pies de la ultraderecha, que no propone soluciones, sino meras descripciones intencionadamente deformadas para que resulten inquietantes.

El Ejido (Almería) o Saint-Denis (Isla de Francia), por citar un par de ejemplos, antaño bastiones de la izquierda, hoy, con más de un 30% de inmigrantes, son feudos de VOX y de Le Pen.

   

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2 Comentaris

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#2 Capit@n España, Purgandus populus!!, 30/06/2022 - 20:07

Totalmente de acuerdo con el artículo.

#1 Andrea, Barcelona, 30/06/2022 - 16:52

Excelente artículo para propiciar una reflexión profunda sobre la inmigración!