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La Punteta · 22 de Febrer de 2019. 17:27h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Homenaje a Coscu

 

A Coscubiela se la tienen jurada desde aquel famoso discurso en el Parlament el 7 de septiembre del 2017.

Cuando se lo pasaron todo por el forro. Aprobaron la Ley de Referéndum y la Ley de Transitoriedad en dos días.

Ya saben aquello de "es muy grave lo que están haciendo".

Yo, que ese día me había situado junto a los fotógrafos en el hemiciclo, me emocioné con su intervención.

Creo que, tras el parlamento, le felicitó Iceta -momento que recoge la foto- pero también Arrimadas y hasta Albiol.

En fin, voy a reproducirlo íntegro para los que no hayan tenido ocasión de leerlo.

Porque dentro de unos años, quedará como uno de los discursos claves del proceso.

Ni Mas ni Puigdemont ni Torra: Joan Coscubiela.

A mí me recuerda -por supuesto salvando todas las distancias- al discurso de Lincoln en Gettysburg.

Como se sabe, para conmemorar la batalla, le encargaron a un diplomático hacer una glosa. Un tal, Edward Everett.

El hombre se enrolló. Pudo haber sido el discurso de su vida. Estuvo más de dos horas: casi 14.000 palabras.

Pero las que han pasado a la historia fueron las palabras de Abraham Lincoln. Un modelo de precisión. Apenas trescientas. Un par de minutos.

Lástima que, en esa época, todavía no hubiera grabadoras ni teléfonos móviles para inmortalizar el momento.

Pero, a lo que iba, Joan Coscubiela dijo ese día esto:

"Creo que hay un dicho castellano que dice no comer por haber comido, no hay nada perdido. Bien. Estamos ante una situación francamente dramática en términos democráticos. Y tengo que empezar con estos términos.

Ayer ustedes podían tener una cierta excusa política. Necesitaban escenificar un relato con el que se habían comprometido con la ciudadanía de que, sí o sí, el día 6 se aprobaba la Ley del referéndum, aunque fuera pasando por encima de los derechos de los parlamentarios, que, por tanto, significa los derechos de los ciudadanos de Catalunya. Podían tener, incluso, esta excusa del relato político.

Pero hoy ni ésta les queda. Y no sé si se dan cuenta que están cogiendo ustedes gusto, a pisar los derechos parlamentarios de los grupos de esta cámara y del conjunto de la ciudadanía. Por tercera vez en dos días Junts pel Sí y la CUP plantean que, con la coartada de la alteración del orden del día, se incorpore al debate, ahora, de una ley de la trascendencia de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república.

Y encima tienen el mal gusto, la broma, de decirnos a los grupos de la cámara que no compartimos este abuso, que no compartimos esta manera de pisar los derechos que ustedes están haciendo ..., nos dicen que estamos haciendo filibusterismo. Y nos lo dicen, incluso, a los grupos parlamentarios que hemos optado por un comportamiento prudente a la hora de plantear reconsideraciones -incluso, creo que hemos presentado sólo una, que al final no hizo falta- , pero que estamos dispuestos a partirnos la cara -perdónenos-, en términos democráticos, para que los otros grupos puedan hacerlo. Porque cuando se pisa los derechos de cualquier ciudadano y de cualquier grupo están pisando los derechos de toda la ciudadanía del pueblo de Catalunya.

(Aquí fue interrumpido por una primera salva de aplausos de Ciudadanos, del PSC, del PPC y de su propio grupo parlamentario con la excecpión, supongo, de Albano Dante)

Lo que hoy ha pasado aquí, lo que está pasando aquí es muy grave. Fíjese usted bien: no quieren escuchar nada. ¿Se han fijado ustedes en la reacción que han tenido cuando un diputado de la cámara ha pedido la lectura -ha pedido a la presidenta, tienen derecho a hacerlo- de lo que dice el acuerdo del Consejo de Garantías Estatutarias? Se han puesto nerviosos. «No, no, no; no queremos escucharlo. »Y cuando este diputado lo ha leído, le han intentado tapar la boca. Y es eso lo que están ustedes haciendo durante todo este tiempo. (Aplausos.) Sí, sí -sí, sí-; se tiene que decir -hay que decirlo-, sí.

Os lo dije ... Compañeros de la CUP, os lo dije ayer y lo puedo decir ahora -y podéis invadir Catalunya de tuits-: siempre que se trate de defender la democracia, no tendré ningún inconveniente en compartir aplausos y posiciones con quien sea (aplausos), por defenderos a vosotros ..., para defenderos o para defender a quien sea. ¡Sí! Lo digo. Cualquier cosa, sí. Tengo el honor personalmente -tengo el honor personalmente- de haber estado cuatro años combatiendo en el Congreso de los Diputados, defendiendo sus derechos y defendiendo los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que están representados aquí. Tengo ese honor. Y desde esta autoridad, desde esta autoridad que me da, no me haréis callar. Porque estoy aquí -porque estoy aquí- porque mis padres me enseñaron a luchar por mis derechos. Estoy aquí porque gracias a mis padres hoy podemos «disfrutar» de libertad. Y yo no quiero que mi hijo Daniel viva en un país en el que una mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como ella. No estoy dispuesto. Sí, sí; ya puede...

(Aquí volvió a haber aplausos y gritos de «Democracia, democracia».)

¿Sabéis por qué no me molesta ésto? Por algo que algunos no entenderéis: porque los que luchamos durante la dictadura lo hacíamos con gente de ideologías radicalmente diferentes en defensa de la democracia. Y, sin duda, este momento no tiene nada que ver con aquél, pero hay una cosa en común, que es la defensa de los derechos. Vean qué está pasando en estos momentos aquí. Es que no es sólo un planteamiento de defensa de nuestros argumentos, es que se lo está diciendo el Consejo de Garantías Estatutarias, les está diciendo que están pisando los derechos de la ciudadanía, se lo están diciendo los Servicios Jurídicos. Y lo que está pasando aquí hoy es muy, muy grave.

Perdone, señor presidente; desde el respeto personal que me merece, no sé si usted es consciente hoy de la barbaridad que acaba de cometer. Cuando su portavoz, la portavoz de Junts pel Sí, estaba diciendo que el acuerdo del Consejo de Garantías Estatutarias es como consecuencia de que alguna gente, por la puerta trasera, había ido a influir y provocado estos dos acuerdos, usted, el vicepresidente y todo el Govern, como unos hooligans cualesquiera, se han puesto a aplaudir.

Usted cree que el presidente del Govern de la Generalitat, usted cree ... (Voces de fondo.) Sí, usted, lo ha visto todo el mundo. ¿Usted cree que el presidente del Govern de la Generalitat puede llegar al nivel de degradación de las instituciones catalanas como para aplaudir... (voces de fondo), aplaudir, sí, aplaudir cuando se dice que el Consejo de Garantías Estatutarias está actuando porque alguien va por la puerta trasera? Han perdido ustedes..., han perdido ustedes el sentido. Usted, hoy, con este comportamiento..., usted, hoy, con este comportamiento, se ha convertio..., con una actuación absolutamente indigna del cargo que ostenta. Usted no es un hooligan cualquiera, usted es el presidente de la Generalitat, que tiene la obligación de respetar nuestras instituciones mientras existan. Y se lo diré, sí, porque es una situación muy grave la que está pasando en estos momentos, es una situación muy grave. Porque, ante una realidad como ésta, ustedes intentan que no podamos actuar con nuestros derechos. Fíjese usted que está pasando en estos momentos.

Señora Rovira, no tenemos ningún inconveniente en debatir la Ley de transitoriedad, la discutiremos ... (Voces de fondo.) No, no tenemos ningún inconveniente. Lo que... la queremos discutir respetando nuestros derechos. Y queremos que se respete el procedimiento. En democracia -en democracia-, incluso medios no son cosas diferentes; recuerden a Norberto Bobbio, si no nos creen a nosotros: los medios condicionan los fines. Y hasta legítimos pueden llegar a convertirse..., medios absolutamente ilegítimos pueden llegar a convertirse hasta legítimos en cosas absolutamente degradantes. Y eso es lo que está pasando hoy en este momento. No es cierto que nosotros no queramos discutir éso; les estamos pidiendo sólo que respeten las leyes, que respeten nuestros derechos. Se lo está diciendo el Consejo de Garantías Estatutarias.

Es muy grave lo que están haciendo. Y, además, no es necesario que lo hicieran, porque hoy no tienen por qué aprobar esta ley; estrictamente, sólo porque desea mantener un relato político, que es legítimo, pero lo que no es legítimo es que para mantener su relato político se pise los derechos de la ciudadanía de Catalunya. No lo es -no lo es-; no es posible. La astucia tiene un límite. Y, entre otras cosas, la astucia tiene el límite del respeto de los derechos.

Una pregunta: ¿quién creen ustedes...? Les hago una pregunta: ¿quién creen ustedes que sería una voz autorizada para que ustedes hicieran caso con relación a qué cosas se pueden hacer o cuáles no? Digan ustedes qué... (Voces de fondo.) ¿El Parlament? Señor presidente de la Generalitat -señor presidente de la Generalitat. Mire, perdone, estamos entrando en una situación muy difícil.

Si uno tiene que explicar al presidente de la Generalitat de Catalunya que la mayoría de un parlamento no puede aprobar leyes que pisen los derechos de los ciudadanos reconocidos en la Constitución, si uno le debe explicar al presidente del Parlament de Catalunya que él no puede reventar el Estatuto de autonomía de Catalunya, si uno le debe explicar al presidente de la Generalitat de Catalunya, quiere decir que lo de menos ya es el referéndum, significa que lo de menos es la Ley de transitoriedad jurídica (aplausos), quiere decir que estamos ante un problema muy, muy grave. Señor presidente, ¿qué sentido tiene..., qué sentido, de verdad, qué sentido tiene, de verdad, que hoy quieran ustedes de todas todas aprobar esta ley? He intentado durante toda la tarde... -y los que han estado en la Junta de Portavoces y la Mesa lo saben-, he intentado durante toda la tarde hacerles ver que estaban ustedes llegando al límite sostenible de lo que era pisar los derechos . De verdad, de verdad, ¿es necesario llegar hasta aquí? Ni siquiera para su relato político lo necesitan. Yo..., nosotros, nuestro grupo, estamos a favor del referéndum y lo hemos defendido -lo hemos defendido- incluso cuando ustedes lo abandonaron durante un año por intereses partidarios.

Nosotros creemos que el sistema político de este país, el pacto social, territorial, político de la Constitución está agotado, y que hay que renovarlo, y que hay que ponerse a hacerlo; nosotros creemos que es absolutamente legítimo que todos puedan plantear el objetivo de la república catalana, lo que no creemos que ésto se pueda hacer de esta manera. ¿Saben qué pasa? ¿Saben por qué sus planteamientos no son creíbles? Porque alguien que de verdad considera algo importante, alguien que de verdad pudiera estimar el referéndum, el proceso constituyente o el proceso de creación de la república catalana, no lo sometería, de verdad, a esta instrumentalización política.
Ustedes saben .., no, ustedes saben perfectamente que en estos momentos se están cargando objetivos importantes, y por eso a algunos nos duele tanto, mucho más, posiblemente, que a otros, nos duele más. Porque ustedes saben que en estos momentos están deslegitimando objetivos que son absolutamente legítimos; del mismo modo que hoy no tengo ningún problema en que me aplaudan determinadas personas con las que tengo una gran discrepancia ideológica y que votan con ustedes constantemente las políticas fiscales de este país, les digo que estoy dispuesto a romperme la cara para que ustedes puedan ejercer su derecho a la independencia de Catalunya, pero no si lo hacen pisando los derechos del resto de ciudadanos. No sé cómo lo pueden entender.

Es tan difícil, ¿es tan difícil que ustedes entiendan que en democracia la mayoría no lo puede todo? Hoy le he dicho a su portavoz, Marta Rovira, algo que creo que no ha terminado de entender. Y lo quiero compartir con ustedes en un pleno. Fíjese hasta dónde llega su argumento de que la mayoría lo puede todo sin límites y que ni la Mesa, ni los letrados, ni siquiera el Consejo de Garantías Estatutarias puede impedir que ustedes aprueben la ley. Imaginen que alguien en esta cámara, que tenga mayoría suficiente, se le ocurre que es bueno para las políticas de seguridad reimplantar la pena de muerte en Catalunya. Pues bien... (Rumor de voces.) Sí, sí; ¿verdad que les parece una barbaridad? -¿a qué les parece una barbaridad? A mí, una barbaridad inmensa. Pero, según ustedes, con este argumento de que la mayoría parlamentaria no tiene ningún límite más que su voluntad, ¿quién podría impedir que se discuta esta ley? Nadie. Es la reducción al absurdo. (Aplausos.) No, ¿por qué? (Voces de fondo.)

A ver .. De acuerdo; de acuerdo, señor presidente. Yo se lo acepto. No es lo mismo, sin duda, la pena de muerte, claro que no; no es lo mismo la pena de muerte que los derechos de los parlamentarios, claro que no, son niveles completamente diferentes desde el punto de vista de los derechos humanos. Pero, ¿y quién establece esta rasante de los derechos que se pueden pisar y los derechos que no? ¿No lo ven ustedes? ¿No ven ustedes qué les está diciendo todo el mundo? Se lo está diciendo el Consejo de Garantías Estatutarias, se lo están diciendo los Servicios Jurídicos, se lo están diciendo los independentistas sensatos, se lo está diciendo toda la comunidad jurídica y política de este país, que ustedes no pueden continuar por este camino.

De verdad, ayer deberían haber, ustedes, repensado..., ayer ustedes tuvieron necesidad de hacer algo, y yo lo puedo entender. Pero, hecho esto, ¿de verdad creen ustedes que había que llegar hasta aquí? Mire, como que algunos de nosotros tenemos la oportunidad..., que hablamos con todo el mundo, yo les puedo decir que ni ustedes creen que esto que están haciendo no tiene ningún sentido. Muchos de ustedes lo saben. (Voces de fondo.) Sí, sí; perdonad, pero es que la gente a veces tiene confidencias e incluso los miembros del Govern tienen momentos de debilidad... (Voces de fondo.) Sí, sí; porque son personas humanas, obviamente. Ustedes saben que lo que están haciendo no hacía falta. Además, algunos de ellos -por cierto, no quiero mirar a ningún lugar para no comprometer a nadie- lo ha dicho. No hace falta aprobar la Ley de transitoriedad antes del referéndum.

Pero es que ustedes saben que esto lo están haciendo por algo que no tiene nada que ver ni con los intereses de Catalunya, ni siquiera con los intereses del referéndum; no lo tiene. ¿Por qué nos están sometiendo a esta situación? ¿Por qué? Díganmelo. ¿Por qué? Díganmelo, ¿por qué? ¿Qué sentido tiene? Ustedes se dan cuenta de que incluso en el mejor de los casos, cuando lo tengamos encarrilado -que espero que sea pronto, si no es el 1 de octubre, el día 2 de octubre-, la situación que hoy se está creando, la huella que ésto dejará a la ciudadanía de Catalunya, la huella que ésto dejará en el Parlament, la huella que esto dejará en la democracia catalana, puede llegar a ser una huella irreversible en términos negativos. No todo vale, presidente, no todo vale. Usted tiene la máxima responsabilidad, y me duele decírselo porque creo que hemos establecido una relación personal. Piense usted un poco: ha aplaudido, usted, el vicepresidente y el Govern, cuando su portavoz estaba diciendo que esto ocurre porque el Consejo de Garantías Estatutarias ha tenido que ir por la puerta de atrás a presionar para forzar este acuerdo. Fíjese usted hasta qué grado de irracionalidad han llegado ustedes.

Ésto no se lo merece nadie. No se lo merece usted y, sobre todo, no se lo merece la institución de la presidencia de la Generalitat.

Muchas gracias”.

Bueno, pues ahora se le han lanzado a la yugular por criticar el tratamiento que ha hecho TV3 de la protesta.

Toni Soler le ha preguntado si le queda "algo de sindicalista” y el exdiputado de la CUP David Fernández le ha pedido “rigor”.

Fíjense que la mayoría de los que fueron a la huelga -empezando por maestros y funcionarios- tienen sueldo público. O semipúblico.

Todo el mundo sabe -incluidos ellos- que no era una huelga laboral sino política.

Montada por un sindicato minoritario y auspiciada por el Govern.

Además fue un fracaso: ¿Cómo un sindicato minoritario puede convocar una huelga general y esperar que sea un éxito?

De hecho, el momento cumbre fueron una veintena de estudiantes cortando las vías en Plaza Catalunya.

En fin, voy a terminar diciendo uan cosa que una vez le dije un día a Joan Coscubela en privado aunque añadiré en pública alguna cosa más.

Es una lástima que no continúe en política. Él, y Lluís Rabell, fue una grata sorpresa por su sentido de responsabilidad.

Yo difícilmente le votaría porque soy liberal, entrado en carnes y me he vuelto conservador con los años. Cosas de la edad.

Pero como añoro la izquierda seria de Coscubiela y Rabell.

Colau no sabe lo que se pierde. Bueno, sí que lo sabe.

Coscubiela es un lujo incluso para los que no somos de izquierdas.

Pero este país anda la revés.

Todavía recuerdo que Jordi Basté, tras el batacazo del 155, fichó a Albano Dante de tertuliano.

¡No coño, Basté, que no me fiches a mí vale pero haber fichado al menos a Joan Coscubiela!

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16 Comentaris

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#13 Casandra, BARCELONA, 26/02/2019 - 06:53

Gracias por una transcripción necesaria.
Sus palabras fueron de las poquísimas que connotaron lucidez y categoría moral, ante unas circunstancias escandalosas.
Que se rescatara a este Señor daría esperanza para una continuidad política con futuro posible.

#12 El vispresident, La Vila del Pingüí , 24/02/2019 - 13:00

Visto con el paso del tiempo, Coscubiela era de los más veteranos o más expertos que había en el Parlament.
Artur Mas siempre habló del Govern dels millors. Aquella tarde de septiembre , miras los bancos y son gente que para conseguir un trabajo solo debe saber decir “Visca Catalunya lliure”

#11 El 7, Valls, 23/02/2019 - 19:23

Tranquil Rius, no el pots escoltar a can Basté però ho pots fer a can Cuní.

#10 Onofre de Dip, Barcelona, 23/02/2019 - 17:28

A mi en recorda més a les intervencions parlamentàries d’en Gil-Robles al llarg de les dramàtiques setmanes del maig al juliol de 1936, on denunciava la situació. M’imagino que al bon Coscubiela no li agradarà la comparació, però és el primer que m’ha vingut a la memòria. També em recorda a l'Indalecio Prieto més vibrant.

#9 Pepe, Alacant, 23/02/2019 - 14:05

Lo sucedido habrá irritado a Coscubiela, pero sorprendido seguro que no. Él ha formado parte de tantos y tantos catalanes que callaban o fingían no ver las evidentes intenciones golpistas y el talante totalitario del nacionalismo, ahora toca aguantar las consecuencias de aquella pasividad.