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La Punteta · 29 de Novembre de 2018. 12:43h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La consejera fantasma

Alba Vergés, quan presidia la comissió de Salut del Parlament

El martes 20 de noviembre me pareció ver a la consejera de Salut por el bar del Parlament.

¿No estaba de baja? me pregunté. Quizá había asistido a una reunión del grupo parlamentario. O simplemente estaba volviendo a coger el ritmo. Iba sin su recién nacido.

Al día siguiente el consejero de Trabajo, Chakir El Homrani, que la sustituye temporalmente en el cargo, dijo en el pleno que respondía en su nombre a una de pregunta de la CUP “porque está de permiso de maternidad, faltaría menos”. Era sobre las políticas públicas en relación a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Y el día de la huelga de médicos se me ocurrió hacer este tuit:

 La jauría se me echó encima. 

Algunos querían utilizarme para experimentos cerebrales. En plan Mengele.

En este último caso, ante la falta de reacción por mi parte -ni siquiera lo retuiteé- volvió a la carga poco después dando lecciones de padre. 

Además de “miserable”, “idiota”, “burro” y otros insultos del montón. 

Hubo otros habituales como “escoria”.

 O el de nazi. Un clásico ahora. Aunque no sabían ni cómo escribirlo.

Lo más suave fue “ignorante”.

Aunque había alguno francamente original como “cabeza de merluza”.

Claro si yo dijese a alguna feminista lo que ella me dijop a mí aparecería colgado de un árbol en Plaza Catalunya.

Otros me trataban directamente de subnormal. Con muy poco respeto, por cierto, para con los discapacitados.

Después están los que dan lecciones periodismo. Como Sanchis cuando hace una entrevista a Arrimadas.

O los porucs (“cobardes”). Te dicen “imbécil” pero aseguran que no te lo han dicho.

 E incluso pillé un “repulsivo”. Hasta me dijo “acomplejado”. Señora, yo puedo ser muchas cosas pero le aseguro que “acomplejado”, no.

Alguno se acordó hasta de mi madre. Fallecida en el 2011.

O entraron en la fase de superioridad moral. Van de sobraos. Ya deciden quién es buena o mala persona.

Finalmente se acabaron metiendo con la apariencia de la gente. En fin, no es que Torra sea un adonis. 

Alguno hasta intentó un chiste malo.

Todos los que insultaban, por supuesto, con el lazo amarillo, el cartel de presos políticos o incluso la bandera del Donec perficiam (“Hasta conseguirlo”).

Y que conste que no los he incluido todos. Necesitaría casi la extensión de una tesis doctoral.

Las peores son las feministas, animalistas, soberanistas, pro Kurdistán, pro Palestina y pro República. Había una que hasta parecía que se había puesto la estrella de la bandera de Corea del Norte en la estelada.

En las críticas hay algo más que opiniones o insultos. Como otros periodistas críticos o escépticos con el proceso nos ven como una piedra en el zapato. Aglunos estamos empeñados en decir la verdad.

Se trata en este caso de aquella táctica tradicional de matar al mensajero o simplemente dejarnos verdes. Cuanto más mejor.

A medida que se ve que el proceso no llega a ningún puerto aumenta la mala leche.

Por supuesto la consejera Alba Vergés está en su perfecto derecho de acogerse al permiso de maternidad. Faltaría más. Eso nadie lo discute. Al contrario.

Uno de los problemás más graves a medio plazo es la baja natalidad. Sobre todo el de la población autóctona con respecto a la población inmigrante. Pero esto ya es rizar el rizo y no querría hoy meterme en otro berenjenal.

A alguno de los ilustres insultadores les recordé que Soraya Sáenz de Santamaría -que reunía todos los demonios del universo indepe: facha, española y del PP- a los diez días ya estaba en su puesto de trabajo.

En el otro lado del espectro ideológico, la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, en el 2008. Que en paz descanse.

Con una diferencia, Soraya y Chacón quedaron embarazadas durante el ejercicio de su cargo.

Alba Vergés tomó posesión del cargo -junto al resto de consejeros- el 2 de junio. Dio a luz el 4 de octubre. Es lógico pensar que cuando fue nombrada ya sabía que estaba embarazada.

La duda es si Esquerra tenía que poner de consejera de Salud a una mujer en un avanzado estado de gestación. Apareció fotografiada en La Vanguardia en julio y lucía un bombo considerable.

Salut es una de las consejerías calientes junto a Interior y Educación. No es Cultura ni Asuntos Exteriores.

Ella tambén podía haber renunciado al ofrecimiento y continuar en el Parlament. El cargo de diputada -sobre todo si eres de la mayoría de gobierno- es mucho menos estresante que el de consejera.

Su compañera de grupo Najat Driouech Ben Moussapor ejemplo, ha dado a luz hace unos meses. Y ya vuelve a estar al pide del cañón.

Con franqueza: ninguna multinacional ficharía para un puesto directivo a una mujer que estará poco después cuatro meses de baja.

En el sector privado el sueldo está ligado al rendimiento en el trabajo o en la consecución de objetivos. En el público, no.

Y recordar que Leticia Dorea, la espadachina del feminismo, acaba de facturar a una conocida actriz catalana por estar embarazada.

El nombramiento de Alba Vergés demuestra también que, tras el proceso, la dirección de Esquerra quedó desarbolada. ¿No tenían a nadie mejor para el cargo?

Al fin y al cabo, la experiencia en la materia se limitaba a haber sido jefe de administración del Consorcio Sanitario de Igualada (2008-2012).

No sé si por méritos profesionales o políticos porque es un organismo semi-privado. Está participado por el Servei Català de la Salut, una fundación y el hospital comarcal de Igualda. El actual alcalde, Marc Castells, del PDECAT, y la consejera de Empresa, Àngels Chacón forman parte del organismo.

Y a haber sido presidenta de la comisión de sanidad del Parlament en la anterior legislatura. Es la persona que regula los debates.

Pero la pregunta es: si en pleno conflicto laboral con los médicos la consejería puede funcionar sin el máximo responsable ¿para qué necesitamos un consejero o consejera?

Mientras escribía este artículo, a la hora del desayuno, en la cocina de casa, Helena García Melero anunciaba que el Cat Salut respon.

No estoy tan seguro.

Por cierto, Melero anuncia desde el Síndic de Greuges la lucha contra las toallitas. No sé si desde la paella de Cadaqués. TV3 parece, a veces, un coto privado.

En fin pueden continuar insultándome. Les estoy muy agradecido. Sólo les pido que dejen de lado a mi madre.

 

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17 Comentaris

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#15 lepero, Barcelona/Tabarnia, 30/11/2018 - 18:57

A ésta la debieron nombrar consejera con el visto bueno de LLuis Salvadó.

#14 pepe, andorra, 30/11/2018 - 14:23

y lo de los insultos es normal, usted mírese la escena del bar en la película el mayordomo y como les aleccionan ante lo q se van a encontrar, no son muy diferentes aquellos q insultaban a los negros por querer tener los mismos derechos, en 1968, no en 1868, q los q le insultan ahora a usted, Sr. Rius.

#13 pepe, andorra, 30/11/2018 - 14:20

y de verdad importa si esta o no esta de baja? todo este cristo q han montado los bomberos y médicos no es mas q una forma q tiene el PSOE de presionar a los separatas para q voten los presupuestos mas comunistas de la historia de España desde 1936. Y una cosa es ser separata y otra comunista, q aunque luchen juntos contra España,no son tan tontos.

#12 M, Sabadell, 30/11/2018 - 13:24

Cada cual se define por sus obras y sus comentarios, todos estos que solo saben insultar indican su bajo nivel intelectual y reflejan sus peores miedos, odios e instintos primitivos
Las personas normales saben razonar, comentar y discutir incluso, con una cierta elegancia, y no precisan del insulto para dar fuerza a sus argumentos.

#11 Sergi , Barcelona, 30/11/2018 - 12:50

Rius, contra mas te insulten mejor, vas bien, lo jodido seria que te alabasen, estarias perdido, que esta gente te insulte es un honor, la mayoria son enfermos, enfermos de odio, de rabia, de rencor, de xenofobia, de supremacimo, de ultranacionalismo, estan enfermos y ni tan siquiera son conscientes. Felicidades Rius, sigue asi y que rabien.