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La Punteta · 22 de Juny de 2018. 09:49h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La degradación de la clase política catalana

 

¿Cuando empezó la degradación de la clase política catalana? Es difícil decirlo. Yo empecé a sospecharlo cuando la entonces presidenta del Parlament, Núria de Gispert, salió disfrazada de hada madrina nada menos que en la contraportada de El País. A su edad y con su cargo.

Porque no era un don nadie. Doña nadie en este caso. El presidente o presidenta del Parlament es el segundo cargo institucional de Catalunya. Y el segundo mejor retribuido tras el de presidente.

Núria de Gispert tampoco era una recién llegada. Había sido la persona de confianza de Jordi Pujol en Unió. Fue consejera de Justicia, de Gobernación e incluso superconsejera de Justicia e Interior. El otro día todavía fue al homenaje que le hicieron al expresident.

Ahora anda un poco excitada en twitter recomendando a Inés Arrimadas -jefa de la oposición en la institución que ella misma presidió- que se vuelva a su tierra natal. No imagino a ninguno de sus predecesores en el cargo -Heribert Barrera, Coll i Alentorn, Joaquim Xicoy, Joan Reventós o incluso Joan Rigol- haciendo algo semejante.

La cosa, en todo caso, empezó a flaquear con Ernest Benach. Guardo como una reliquia el currículum oficial tras su reelección en el 2006. De las casi dos páginas, la actividad laboral al margen de la política -aunque en el sector público- eran dos líneas: “En 1979 entró a trabajar en la Dirección General de Transportes de la Generalitat y al cabo de unos años pasó a la de Juventud”.

Para acabar de rellenar la biografía oficial tuvo que echar mano de lo que definió como “ámbito asociativo”: había sido jefe de un agrupament escolta y cap de colla durante dos años dels Xiquets de Reus.

Desde entonces la situación no ha hecho más que empeorar. Pujol puso Mas a dedo -como hace el PRI en México- y creo que ahora sabemos el motivo vistas las acusaciones de presunta corrupción que pesan sobre la otrora tan importante familia.

Después Mas puso a Puigdemont y así sucesivamente. Éste puso a Torra por el mismo procedimiento. Por eso el nivel no ha parado de bajar. Es una de las leyes de la supervivencia política: poner uno que no te pueda hacer sombra.

Tanto criticar a Rajoy y se ha ido como un señor. ¡Ni siquiera ha ungido a Soraya de sucesora!. Aunque, por si fuera poco, Puigdemont inventó una variante. Como en el ajedrez: la variante Ballesta. Se trataba de poner el 19º de la lista de sucesor por Girona previa renuncia de todos los anteriores.

Demostró ya un notable olfato para la selección de personal: Albert Ballesta tampoco se caracterizó por el instinto político ni por los reflejos. Lo primero que hizo fue olvidarse de prometer el cargo. ¡Y eso que había de secretario municipal!. Tuvo que repetir el juramento para que tuviera validez legal. Lo segundo fue pedir aumento de sueldo.

Aunque parece que con Quim Torra hemos tocado fondo. Y no han pasado ni los cien días. De entrada, el cargo le tocó en una rifa. Como le hubiera podido corresponder a Elsa Artadi o a Eduard Pujol pese a que éste último cotiza a la baja. Yo creo que se decantó por él porque era el único que no podía hacerle sombra.

En las últimas 48 horas ha dado muestras suficientes de su idoneidad para responsabilidad tan elevada: primero, estando casi una semana mareando la perdiz sobre si iba o no a la inauguración de los Juegos del Mediterráneo. Como esos adolescentes que deshojan la margarita: ahora sí, ahora no. Al final para llegar a la conclusión que Tarragona es catalana.

Sin olvidar que, para ello, ha tenido que ir antes Berlín. Puigdemont, en esto, ha querido recordar que lo puso él y que todavía pinta algo. ¿Tanto presumir de gobernar por Skype y no podían haberlo hecho por teléfono para ahorrarse el tràngol?.

¿Ustedes han visto nunca un presidente de la Generalitat viajando al extranjero para recibir instrucciones?. El presidente recibe en Palau. Tarradellas debe estar removiéndose en la tumba.

Finalmente ha asisitido -contradecidiendo el propio Puigdemont, como con la moción de censura- pero antes ha pasado por la protesta de la ANC para que no le puedan acusar de falta de patriotismo. Debe ser el primer caso de un president que primero protesta contra el jefe del Estado y luego va a la inauguración presidida por el mismo jefe del Estado contra el que protestaba. Estamos zumbados.

Si una sociedad como la catalana que -con estado o sin- pensábamos que era avanzada, culta y madura sólo puede generar este nivel de liderazgo político casi es para decir aquello de apaga y vámonos. Es para echarse a llorar. Hasta Pujol, corrupto o no, debe decir: ¿Dios mío, qué hemos hecho?

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32 Comentaris

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#20 La solución pasa por cerrar el grifo, Tabàrnia, 27/06/2018 - 15:07

La sol·lució passa per tancar l'aixeta de la pasta. Ni un duro de subvencions a entitats privades que no respecten la llei. Ni un duro als fugits de la justícia. Ni un duro dels nostres impostos a les "embaixades". Ni un duro de dietes si no es va al Parlament. Ni un duro de més a la Corpo, i a fiscalitzar amb auditories TOT el sector públic.

#19 el último que cierre, Canovejas, 25/06/2018 - 15:03

Viven en un permanente ridículo y esto ha hecho que cualquiera de sus actos supere al ridículo anterior. Este CLAN DE ILUMINADOS han conseguido que impere la anormalidad para mantener vivo su cotarro, aunque el efecto perverso de ello sea, que ya no nos podremos acostumbrar a la normalidad. Para rememorar los nombres de estos cracks de espardenya

#18 pepe, andorra, 25/06/2018 - 14:45

por una España de todos, la escuela en español....

#17 M, Sabadell, 24/06/2018 - 13:11

Esta persona o grupo debería liderar un sistema de colaboración y eliminar la confrontación permanente, previa aceptación de una mayoría de catalanes suficientemente sensata.
Previamente se debería aceptar de que por la vía de estos últimos años no se va a llegar a ningún destino apetecible, tal y como demuestran los hechos.

#16 M, Sabadell, 24/06/2018 - 13:07

Es indudable que la sociedad catalana está totalmente dividida, tampoco hay duda de que la división frena la prosperidad, como se puede apreciar en cualquier empresa, equipo deportivo, o ámbito familiar.
Aún debe empeorar mas el tema para que surja alguien nuevo, con suficiente liderazgo, que aparte a toda la vieja guardia