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La Punteta · 1 de Maig de 2019. 20:52h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La degradación de las Creus de Sant Jordi

 

La concesión de las últimas Creus de Sant Jordi demuestra una vez más que este país está dividido por la mitad. Y que el propio gobierno catalán es el máximo responsable.

Es una ceremonia que se repite cada año por estas fechas. Sobre todo para dar empaque a la festividad del 23 de abril.

Aunque en esta ocasión llega tarde por la campaña electoral y las vacaciones de Semana Santa. Van con retraso.

Pero, como en ediciones anteriores, hay una cierta tendencia a galardonar a uno de los nuestros.

Es algo que suele ocurrir.

Pujol se la dio en 1998 a su cuñado, Francesc Cabana, y al periodista Luis del Olmo, con el que se acabó entendiendo.

Maragall, nada más llegar, al abogado laboralista Francesc Casares, el periodista Llorenç Gomis o el exdirigente del PSUC Miguel Nuñez.

Y en el 2006, antes de irse, a Anna Balletbò, Isabel Coixet, el exdiputado socialista Joan Colom, el historiador Josep Fontana y el periodista Antonio Franco.

Montilla, en el 2008, a Socías Humbert, la expresidenta de Renfe Mercè Sala o el historiador Jaume Sobrequés, que todavía no se había hecho indepe.

En la crónica del día siguiente de El Periódico a Socías Humbert, que era próximo al PSC, lo definían como "alcalde predemocrático de Barcelona", no como el último alcalde franquista (1).

Los convergentes hacían lo mismo. Tras recuperar la Generalitat, Mas se la concedió a Duran i Lleida, Carles Gasòliba i Eduard Punset.

Sin que ello signifique necesariamente que los galardonados no hayan contraído méritos suficientes para el galardón. Pero es evidente cierta coindicencia ideológica.

En ciertra manera las Creus de Sant Jordi premian una visión de Catalunya o del mundo que coincide con la del partido gobernante en ese momento.

Pero este año se han pasado.

Entre los premiados está Núria de Gispert en “agradecimiento a su tarea como 13ª presidenta del Parlament de Catalunya durante casi cinco años”.

El dossier de prensa no especifica nada de sus méritos en internet como auténtico troll del independentismo más hiperventilado.

De hecho, fue la que le dijo a la entonces jefa de la oposición, Inés Arrimadas, que podía volverse a Cádiz.

Cuando le dices esto a una persona que ha sacado más de un millón de votos en las últimas elecciones al Parlament supongo que se lo dices también a sus votantes.

O desveló datos de la escuela a la que iba la hija de Albert Rivera. Todo un detalle. La niña no tiene la culpa de nada.

Yo creo que lo Núria de Gispert empezó a torcerse el día que salió vestida de hada madrina en la contra de El País. A su edad y con su cargo.

Entonces yo ya vi que había algo que no funcionaba en la azotea.

Otro de los galardonados es su predecesor, Ernest Benach, por idénticos motivos: “su valiosa tarea” como presidente del Parlament.

Han tenido que rellenar el currículum con su contribución a los boy scouts porque también destacan, en la nota oficial, “su vinculación al mundo casteller y al escoltisme.”

Ídem en el caso de Joan Rigol, que fue presidente de la cámara catalana entre 1999 y el 2003. Entre otro cargos políticos y sociales.

Lo que no dice es que en su día rompió el carnet de Unió y luego fue presidente del Pacte Nacional pel Dret a Decidir.

Se dejó querer. Yo creo que tenía aspiraciones de ejercer de tercer hombre o de llegar incluso a presidente en caso de desavenencias entre CDC y ERC.

Al fin y al cabo en las elecciones del 2015 el cabeza de lista de Junts pel Sí fue Raül Romeva. Mas iba cuarto.

Pero si albergaba alguna esperanza se truncó cuando lo relegaron al puesto 84 en las listas, sólo por delante de Josep Guardiola.

Entre los galardonados está también el presidente de Pimec, Josep González, la patronal más convergente.

Lleva en el cargo la friolera de 22 años. Creo que va por su séptimo u octavo mandato. He perdido la cuenta. Incluso a pesar de haber superado con creces la edad de jubilación.

González es el único dirigente de una patronal -el otro es el de la Cecot, Antoni Abad- que abrazó el proceso desde el principio.

De lo que me quejo no es de que lo abrazaran sino de que no advirtieran a la peña de los riesgos. Y a los hechos me remito vista la marcha de empresas.

Abad, por cierto, no sé si la tiene pero si no se la han dado ahora no se la darán nunca. Sospecho que quería llegar a conseller d’Empresa pero tampoco es el caso.

Ni que decir que otros que se han mojado igual o más que él como Jaume Alonso Cuevillas, Jami Matamalà o Gonzalo Boye han sido o serán ya convenientemente recolocados en cargos electos bien remunerados.

También está Lluís Juste de Nin, diseñador conocido por su proximidad a Esquerra. No se pierde todos los saraos importantes del partido

Aquel 20 de septiembre del 2012, tras el portazo de Artur Mas a Rajoy en La Moncloa, estaba en la Plaza Sant Jaume.

Estaban todos: el propio Quim Torra -quien le iba a decir que llegaría a presidente-, Rita Marzoa, Ferran Requejo, Ventura Pons, Isona Passola, Salvador Giner como presidene del IEC, Muriel Casals, Salvador Cardús, el ya citado Jaume Sobrequés, Vicent Sanchis. La crème de la crème.

Se notaba que los habían convocado a toque de silbato desde Palau porque los vi esperando instrucciones en una de las calles laterales: la de Sant Honorat.

Sin duda una muestra de independencia intelectual a la que tan acostumbrados estamos con el proceso.

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A continuación está también la deportista de élite Núria Picas por su “extenso palmarés” como “corredor de carreras de montaña” que incluye una Copa del Mundo de Ultrarails, entre muchas otras.,

Pero també es de los nuestros porque fue candidata de ERC en las elecciones del 21 de diciembre del 2017 aunque iba en el puesto 25.

Casualmente está también el exministro de Asuntos Exteriores de Eslovenia, Ivo Vajgl. No quiero pensar mal pero le han dado el galardón la misma semana en la que declaraba en el Supremo. A favor de los presos, claro.

Además, aboga por “una solución política y negociada al conflicto entre Catalunya y el gobierno de España” que es lo mismo que piden ahora Puigdemont, Torra, Pere Aragonès o Gabriel Rufián tras el estropicio causado.

Lo he dicho siempre: las negociaciones políticas hay que hacerlas antes de que la justicia abra diligencias, no después.

Finalmente, le ha tocado también a La Trinca “por sus cincuenta años de trayectoria artística”.

Ni que decir que, como muchos de los anteriores, tiene méritos holgados para recibir la medalla y parece mentira que no se lo hayan otorgado antes con el desparpajo que aportaron en su día a la Nova Cançó.

Pero bueno tampoco es un secreto que algunos de sus integrantes -como Josep Maria Mainat- han abrazado la nueva fe.

Recuerdo especialmente algunos de sus tuits: uno el día que se metió con un coleg de El País, Pere Ríos, al que trató de "periodista de mierda" por una información que no le gustó. 17543-screensnapz011.jpg

Tuvo suerte porque, a los de e-notícies, sólo nos trató de "panfleto" un día que Miquel Iceta se le ocurrió retuitear una noticia nuestra. Y eso que tampoco se prodiga el hombre.

 

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Aunque quizá la que más me llamó la atención fue uno que le dedicó a la candidata del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, en plena campaña electoral y cuya imagen encabeza este artículo.

No es que se metiera con una de sus opiniones sino con su cuello lo que no me parece precisamente un sólido argumento intelectual.

Acaba preguntándose si tenía más "vertebras cervicales" de las habituales. Llega a ser Toni Albà y lo echan de TV3 por machista.

Para resumir: si Albert Boadella fuera Shakespeare y Jiménez Losantos Bob Woodward -que desveló el Watergate junto a Carl Bernestein- no les hubieran dado nunca la Creu de Sant Jordi aunque el dramartugo catalán ya la rechazó en el 2004.

Algo que también hicieron en su día, por cierto, el cantautor Joan Manuel Serrat, el escritor Joan Oliver o el histórico de ERC Marc-Aureli Vila (2).

Con las Creus de Sant Jordi pasa lo mismo que con los tertulianos de TV3: hay hiperinflación y casi todos son del mismo color.

A veces sale uno desconocido en el Tot és mou y te preguntas: ¿y éste quién és?

En cuanto empieza a hablar quedan despejadas todas las dudas. No sobre su identidad o su trayectoria profesional sino sobre su posicionamiento político.

Por eso deberían suspender la concesión de las cruces durante una larga temporada hasta recuperar el prestigio perdido.

Si es posible porque ya se la dieron años atrás a Fèlix Millet, condenado por el caso Palau, y a Enric Marco, aquel superviviente de los campos nazis que resultó ser un fake.

A treinta o cuarenta cada año en un país de apenas 7,5 millones de habitantes acabaremos pronto con los candidatos con méritos para ser galardonados.

 

 

(1) "Creu de Sant Jordi per a Socías Humbert", 16 de abril del 2008

(2) Quadern (Sergi Pàmies): "Creus i ratlles, 10 de junio del 1999

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15 Comentaris

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#12 Adrià, Manresa, 06/05/2019 - 23:09

Para resumir: si Albert Boadella fuera Shakespeare y Jiménez Losantos Bob Woodward -que desveló el Watergate junto a Carl Bernestein- no les hubieran dado nunca la Creu de Sant Jordi aunque el dramartugo catalán ya la rechazó en el 2004.

Gran paràgraf. Sarcasme.

#9 Pan con tomate y jamón Ibérico, Amb el separatisme ni parlar-ne, 05/05/2019 - 10:45

Visto como estos tipos utilizan la creu de Sant Jordi, yo soy más del dragón...

#8 Sergi , Barcelona, 04/05/2019 - 15:18

La Degeneralitat superandose dia tras dia...

#7 Calvet, Sant Joan Despi, 04/05/2019 - 12:27

Bon día. Es la diferencia entre dar un premio buscando la excelencia o hacerlo por ser uno de los nuestros. Te imaginas si los premios Princepe de Asturias se dieran con el mismo criterio que los de la pretendida republica de chiste Catalana?. Cada día se superan en ser más patéticos y poner a Cataluña en el ridiculo internacional.

#6 Tot per la pasta - Sou "dels nostres" o no, com la màfia, ooohhhh, 03/05/2019 - 12:07

Tota aquesta colla pessigolla de guardonats amb diner públic són de la "cosa nostra", tot per la pasta.
Fan bastant de fàstic, sobretot perquè fan servir els diners de tots i totes per pagar-se les seves festetes, medalletes, subvencions, etc... Burgesia catalaneta de pa sucat amb oli, riquets amb masia a l'Empordà: aneu a la merda.