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La Punteta · 23 d'Abril de 2018. 10:56h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

La Europa islámica


Tengo un grupo de amigos que, en Semana Santa, decidieron pasar unos días en Italia. Pillaron un ferry en Barcelona y desembarcaron en Génova.

Lo primero que les sorprendió es que la mayoría del pasaje ponía los pies encima de la mesa o de la silla. Sin remordimientos de conciencia.

Luego que habían habilitado un bar como mezquita. Y en la televisión daban el telediario de Marruecos.

La piscina estaba cerrada. No sé si para evitar que se lavaran los pies. Y en el bar de cubierta había sólo hombres.

La comida del restaurante era halal. Por la noche hubo espectáculo: música árabe. Hasta en la publicidad, el capitán salía con rasgos árabes.

Algunos pasillos hacían olor a especias y a comida marroquí. Se inquietaron: ¿cocinaban en los camarotes con el riesgo para la seguridad del buque que ello comporta?

El barco hacía la ruta Tánger-Palermo. En fin, hay que ser conscientes de que el primer impacto de la inmigración se produce en la convivencia.

Los europeos no consideramos correcto poner los pies encima de la mesa -salvo que estés en casa- y menos sin calcetines. Visto lo visto, parece que en otros países sí.

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Al llegar tuvieron otra sopresa: estaban a punto de embarcar los nuevos pasajeros. Furgonetas cargadas hasta los topes. Aparentemente con sobrepeso.

En cualquier carretera europea les hubieran puesto una multa o inmovilizados. ¿Cómo habían podido llegar hasta allí? ¿Hicieron la vista gorda los Carabinieri?

Bueno, quizás los Mossos también lo hacen. Debe ser un problema parar a uno de estos vehículos: primero el idioma, luego que tenga todos los papeles en regla, que no haya exceso de ocupantes o de carga.

Y en verano, con el calor, todavía más. A ver quién es el valiente que inmoviliza una de estas furgonetas en plena autopista. Lo medios de comunicación, las ONGs o SOS Racismo se te pueden echar encima.

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En la travesía coincidieron sólo con otro grupo de catalanes. Unas señoras, en apariencia jubiladas, que ponían unos ojos como platos en cuanto se las cruzaban por los pasillos. Como preguntándose: ¿Qué futuro nos espera?

Seguramente tuvieron la sensación de sentirse en minoría. Es una sensación muy peligrosa. La gente suele votar por tres motivos: por miedo, por ilusión o por el bolsillo.

El voto a partidos identitarios, populistas o directamente de extrema derecha en Europa crece a medida que aumenta la inmigración. O la preocupación por la inmigración. Sólo hay que ver las recientes elecciones en Alemania, Italia, Austria o Hungría.

Ya son opciones electorales -o hasta alternativas de gobierno- en democracias consolidadas como Gran Bretaña, Francia, Holanda y Dinamarca. Incluso en países nórdicos como Suecia, Noruega o Finlandia, paradigma antaño de la sociedad del bienestar.

Los medios de comunicación tienden a pensar que todos los que les votan son ultras. Y no es verdad. Generalmente son clases medias o populares que se sienten huérfanas políticamente o amenazadas por los recién llegados. En Francia, quien visitaba las fábricas era Marine Le Pen, no Macron.

Mientras que la clase política, generalmente la más a la izquierda, tiende a recetar cordones sanitarias. Tampoco arreglan nada. Al contrario, los llamados cordones sanitarios tiene el efecto contrario: suelen reforzar al que está dentro. Incluso electoralmente.

Hay que tener en cuenta que la inmigación está cambiando la composición sociológica de muchas ciudades europeas. Mientras nuestros representantes, medios de comunicación, intelectuales y ONGs no sean conscientes del temor que ello produce en amplios segmentos de la población la ultraderecha seguirá subiendo.

Porque es inútil negar que hay una creciente islamización de algunos barrios y localidades. En diciembre del año pasado un informe del prestigioso Pew Research auguraba que la población musulmana podía triplicarse en Europa para el 2050.

No sólo por la inmigración también por la natalidad. En Martorell -población a unos 30 kilómetros de Barcelona en la que vivo- hay un espectáculo fascinante: casi toda las mujeres magrebíes van con cochecito de bebé. Algunas incluso con cochecito y dos o tres hijos más.

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En los últimos meses he estado, por trabajo, en otros municipios catalanes -e incluso del extranjero- y observé el mismo fenómeno. Desde Mollerussa (Lleida) a Perpiñán. Excepto en los países bálticos. Ahí no había. Pero creo que porque tampoco hay inmigración. O yo no la ví.

Quizá es aquel augurio atribuido a Gadafi en uno de sus últimos viajes oficiales, concretamente a Italia: “Alá garantizará la victoria islámica en Europa sin pistolas ni terroristas ni suicidas. No necesitamos terroristas, ni suicidas. Los más de 50 millones de musulmanes que hay en Europa lo convertirán en un continente musulmán en pocas décadas”.

O aquella frase de Boumedian, entonces presidente de Argelia, durante una asamblea de las Naciones Unidas en los años 70: “Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria".

En fin, la pregunta es: ¿Se integarán?. Tengo mis dudas: el Islam es algo más que una religión. Los musulmanes tienen una identidad religiosa, cultural y social mucho más fuerte que el resto de europeos que no profesan esta religión. En Francia, por ejemplo, tienen un verdadero problema con las banlieues.

Y, sin generalizar, la mayoría de terroristas gihadistas que han perpetrado atentados en Europa son musulmanes de tercera generación -como el asesino de Toulouse- o perfectamente integrados como los de las Ramblas: nacidos en Ripoll, la cuna de Catalunya.

Además, para integrarse tiene que haber voluntad de integración, que es lo que mayoritariamente pasa en los Estados Unidos. En cambio, yo creo que algunos musulmanes no quieren integrarse. Nos ven como una sociedad pecadora y decadente.

Aquí, fumamos, bebemos e incluso -algunos- fornican fuera del matrimonio. Todo ello está prohibido por el Corán. ¡Hasta nos gusta la música!. No es casualidad el atentado del Bataclán: se daban conciertos.

Sin olvidar lo que decíamos antes: ¿Para qué integrarse si ya hay barrios de mayoría musulmana? En efecto, es inútil negar que se han creado guetos islámicos.

Recuerdo que hace años, en un distrito de Copenhague, vetaron los árboles de navidad. ¡En Copenhague, país de vikingos!.

Desde luego, nadie se atreve a hablar de “invasión” porque es un término muy fuerte, con consonanacias militares, e incluso despectivo.

Bueno, no todos, mi colega de La Vanguardia Eduardo Martín de Pozuelo hablaba el 21 de abril del año pasado de “La invasión silenciosa” en un artículo.

Aunque si hubiera escrito "La invasión musulmana" seguro que habría habido polémica y hasta el Defensor del Lector le habría dado un toque.

Advertía el periodista que "los islamistas están construyendo una 'sociedad paralela' en Suecia, además de infiltrar salafistas en organizaciones y partidos políticos ayudados por una cultura del silencio”.

Al mismo tiempo alertaba que la tendencia no era estrictamenta sueca:  en Europa hay barrios "en los que germinan sociedades paralelas impermeables a los valores democráticos, regidas por la charia", la ley islámica.

Recientemente, el corresponsal en París del mismo diario, Eusebio Val, entrevistaba a un biógrafo de Albert Camus, Virgil Tanase. Y le preguntó si el escritor fancés había anticipado “la actual invasión migratoria”. Hace años que no le veo pero le conozco. Racista no es. El entevistado tampoco negó el fenómeno.

Desde luego no se puede generalizar. En Catalunya tenemos ejemplos de integración como las escritoras Najat el Hachmi o Laila Karrouch. Aunque leyendo la obra de la primera te das cuenta que a veces ha tenido un elevado costo personal. Hasta familiar.

También la diputada de ERC Najat Driouech, la primera con velo en el Parlament; su predecesor Chakir El Homrani o la concejal de la CUP en Badalona Fàtima Taleb, entre otros. Previamente hubo el parlamentario del PSC Mohamed Chaib.

Yo mismo, que vivo en una población con más de 18% de inmigración -juraría que más del 35% en mi barrio-, mantengo excelentes relaciones con mi vecina Himma, compro las frutas y verduras a Brahim -entre otros establecimientos- y he encargado obras a Mustafá.

A todos ellos los necesitamos. Pero hay que ser conscientes de que la inmigración magrebí es muy complicada. Por algunos de los factores que hemos expuesto y por otros que no caben en un artículo.

Y que mientras nuestros políticos miren hacia otro lado o caigan en la corrección política la situación empeorara. 

La sensación de estar en minoría y la de que no hacen nada para atajar el problema puede resultar un cóctel letal. No sé si todavía estamos a tiempo de coger el toro por los cuernos.

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38 Comentaris

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#27 abcdari, BCN, 02/05/2018 - 16:28

On poses àrabs, musulmans o magrebins ho canvies per extremenys, andalusos, murcians dels anys 50 i 60 i ja tens un altre article. S'han integrat el que encara fan la Feria d'Abril a BCN i volen abolir la cultura catalana i en molts barris no entenen ni gota de català i porten aquí mes de 50 anys?

#27.1 Capit@n España, caca de vaca, 02/05/2018 - 23:35

Ejemplos totalmente idénticos, si señor. Que la realidad no enturbie tus prejuicios. Supongo que también habrá personas de origen andaluz que detesten la Feria de Abril o la Semana Santa, de la misma manera que a mi no me gustan el cava, las sardanas y los castellers. Debo de ser un hereje.

#27.2 abcdari, bcn, 03/05/2018 - 14:46

Reconozco que no lo he escrito bien. No queria ofender. Simplemente queria mostrar la chorrada de articulo escrito por el Rius. Para mostrar que cualquier tonteria escrita sin dos dedos de frente se pueda aplicar a cualquiera.

#26 Alicia Nestares Gazol, Salamanca, 29/04/2018 - 15:22

No se necesita más.
No nos podemos identificar con gente atrasada siglos.Ellos vienen a aprovechar condiciones de vida que no sido cápaces de conseguir.
No existe la extrema derecha,hay que elegir entre el bien y el Mal.
¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!

#25 opinador, Barcelona, 28/04/2018 - 17:13

gracias a hordi puhol y su odio estúpido e ignorante a todo lo hispano Cataluña se llenó de musulmanes, el 40% de toda la inmigración islamica de España

obviamente el futuro de Cataluña es musulmán y donde hoy se alzan campanarios mañana se llamará a la oración, el adhan resonará de Monserrat a Vic y de Vic a la Seu

#23 Oriol, BCN, 26/04/2018 - 13:26

Per cert, això de posar els peus sobre la taula ja ho feien l'Aznar i el Bush fa uns quinze anys. Vostè que ja és calb, no sé si recorda una famosa foto.

#23.1 pepe, andorra, 26/04/2018 - 15:34

lo primero q era en su casa y lo segundo q era con los zapatos puestos, si quieres buscarle tres pies al gato, al menos hazlo bien q el nivel fuera de tu pueblo no es el mismo q cuando tu hablas en la herriko taberna de arran.

#22 Marta González, Barcelona - Sants, 25/04/2018 - 12:52

Rius, trobo a faltar aquesta notícia al teu diari https://www.elperiodico.cat/ca/politica/20180425/excandidata-ciutadans-senat-retira-llacos-grocs-amb-ultra-hammerskin-6782584 No la publiques perquè és de Cs, oi?

#22.1 Lobisome, BCN, 25/04/2018 - 13:19

Para noticias de connivencia con la extrema derecha xenófoba y racista échele un vistazo a ésta: http://www.elmundo.es/cataluna /2018/03/28/5abbca11468aeb057c 8b4685.html De nada! ;-)

#22.2 pepe, andorra, 26/04/2018 - 15:36

y cuanto habeis pagado los separatas por preparar una noticia falsa como esa? Esos ultras son de la policia y cobran por eso q hacen. Con el dinero suficiente en dos dias te puedo organizar una puesta de lazos con quien quieras, de falange, de izquierda anticapitalista, de los purrianos de Soros.....¿Tanto miedo le teneis a los de C's?