Publicitat
La Punteta · 16 de Gener de 2019. 07:53h.

JOSÉ GONZÁLEZ

La humana esperanza siempre, la tonta tele a menudo

Vuelvo de mi trabajo y me he topado con el televisor encendido hablando para el sofá. No es nada rara para mi esa escena. En mis dominios compartidos con la Caixa -también con la santa y con la prole-  la tele funciona a menudo como un adorno caro, visual y sonoro en el comedor. Y casi que prefiero eso a que haya sobredosis familiar de plasma. Hoy he reparado en que estaba sintonizada una de esas cadenas que conocemos como generalistas. Una de un seis que presume de ser informativa con autobombo singular en sus promociones. Y me he puesto a observarla un rato con las gafas de ver, quizá porque la noticia que presentaba parecía merecerlo.

Lo primero que constato es el insufrible tono exagerado de algunos periodistas de la Sexta. Algunos de los presentadores de plató y de los redactores a pie de noticia parece que estén siempre narrando su encuentro con una nave espacial o algo más raro aún. Hoy ese menú informativo  lo servían algunos aprovechados de la mala noticia y del dolor humano como factores concurrentes. Son aquellos lodos televisivos empezaron hace más de 20 años con el triste caso de las niñas de Alcàsser y su tratamiento informativo tan lamentable. No parece haberse avanzado mucho desde aquel suceso tratado de manera tan desgraciada como ruin por algunas cadenas. El reciente caso del pobre niño Gabriel ha sido sólo el penúltimo ejemplo de ese mal hacer periodístico, especialmente en el medio televisivo.

Dos horas, dos, dando vueltas y más vueltas sobre el caso del pobre niño que cayó anteayer al fondo de un pozo situado cerca de Málaga. Es una sopa boba informativa con presentadores impostados, con una retahíla de imágenes repetidas (cada quince minutos las mismas) y especulaciones de opinadores y técnicos variados en torno al suceso. Que si el pozo es ilegal, que si un bombero opina, que si un ingeniero afirma, que si un familiar del niño dice que no hubo descuido, que si la desgracia ya golpeó antes a la familia... Que sí, hombre, que la esperanza no se pierde. Pero de ahí a lo visto hay demasiado trecho, el recorrido que va entre los datos y el mantenimiento truculento de la atención de la audiencia. Demasiado tiempo mareando al televidente y casi nada que decir en realidad.  

Poco habría que especular más allá de imaginar las consecuencias para un niño de dos años tras una caída por un pozo de 100 metros de profundidad y de 40 centímetros de ancho. Han pasado más de dos días de ese suceso y se habla alegremente de posibilidad de supervivencia. La esperanza, tan humana como portadora de audiencias, aunque para ello tenga que elaborar estos subproductos para consumo de los sentidos. En todo caso, quiera la Fortuna, que no la razón, haber protegido a ese pequeño en su desgracia. Quieran esta y otras teles tontas dejar de ser asquerosamente sensacionalistas so pretexto de ser sensibles. Otra vergüenza televisada que se sirve innecesariamente  tras una desgracia inesperada con flecos de drama no concluso. Por el tratamiento de asuntos como el que hoy nos ocupa le encajaría mejor el nombre de caja mala que el de tonta. De función social, nada de nada. Sólo circo. 

José González

 

 

 

 

Publicitat

0 Comentaris

Publicitat