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La Punteta · 30 d'Agost de 2021. 18:26h.

JAVIER GARCÍA

La mujer, la amenaza del islamismo radical y otras

En el año de gracia de 2004 y tras varias semanas paseando y tomado un magnífico té frente al mar, en la bonita y sencilla población Tunecina de Hergla, acabé haciendo amistad con un personaje ciertamente relevante en el país, como activista político y miembro de la organización Frente Islámico de Salvación, de origen argelino. El cual tras sus inicios como maestro de escuela, acabó siendo un respetado Almuecín, que es la persona designada por la Mezquita para convocar desde los minaretes a la oración cinco veces al día, y al que no identificaré por no haber conseguido tras muchos años, volver a localizarle.

Esta amistad nos llevó a pasar muchas horas manteniendo conversaciones en inglés de todo tipo y temas, que muy educadamente debatíamos en pro de consumir las largas horas de sol…

Sin duda era un hombre bien formado y educado, por lo que sus exposiciones o defensas estaban bien estructuradas y argumentadas, aunque utilizaba argucias lingüísticas con retorica común, para darles más fuerza y parecer tener razón en algunos temas.

En 2004 no se conocía lo que a finales de 2010 sucedería con la “Primavera Árabe” en Túnez, sufriendo las consecuencias de regresión de vuelta al islamismo que ha padecido respecto a 2004, donde este hombre ya hablaba de la inmovilidad del gobierno de Ben Alí desde 1.987 y de sus protestas en Túnez y Argel al frente del partido político que le llevó a ser detenido, juzgado y condenado a varios años de prisión.

Esto es lo que conozco de la vida de este señor. Y siempre defendió ante mí que nunca tuvo delitos de sangre, lo que de ser cierto demuestra que se comprometió con su causa de forma clara y precediendo a los acontecimientos que finalmente llegarían.

Ahora os relato el objeto de este artículo y auténtica transcripción de la explicación, que éste convencido islamista me confesó a lo largo de una calurosa mañana frente al mar Mediterráneo..
Yo le había preguntado en varias ocasiones por su religión…, evitando hábilmente profundizar en sus respuestas y desviando la atención a otros asuntos colaterales a su conveniencia, algo que aquella mañana no rehusó, y que me marcó claramente para entender el islamismo desde un punto de vista genérico y comprender el sentido común que ellos aplican, exponiéndome lo siguiente...;

El mundo está organizado desde hace miles de años para combinar las responsabilidades subordinadas entre hombres y mujeres, algo que todas las religiones mayoritarias originales como el Cristianismo, el Islam, el Hinduismo y seguidamente el Judaísmo tienen en sus bases fundacionales.

El equilibrio de sus tesis se basan en el Androcentrismo, que básicamente es la superioridad social del hombre frente a la mujer, no teniéndola en consideración, donde todas las religiones en mayor o menor medida las ningunean tanto espiritual como socialmente, pues tenemos el ejemplo de San Agustín en sus escritos cristianos, donde dice que “solo el hombre es imagen de Dios”. O en textos islámicos del Corán donde es contradictorio establecer que “los hombres y las mujeres son iguales”, cuando a la vez dice que “Los hombres son los protectores y proveedores de las mujeres, porque Alá ha hecho que uno de ellos supere al otro”. Seguido del hinduismo que comienza con el sistema de “Castas”, sistema que excluye de forma prescriptiva según el grado de “pureza” de cada persona, hombre o mujer, para después de esta criba mayoritariamente de carácter económico, volver a excluir a la mujer con una visión patriarcal, que considera el cuerpo de la mujer inferior al del hombre, y que determina muchas de las humillantes prácticas sociales que sufren a diario de manera indiscriminada. Y esto sin olvidar el Judaísmo, que con iguales paralelismos que en el cristianismo por su coincidencia de origen, la mujer representa un papel secundario de subordinación al hombre, estando ausente de la vida pública y donde en todo momento sufre el estigma de la culpabilidad.

A principios del siglo XX, occidente permitió a la mujer el acceso al dinero y a la información a través de la primera ley del trabajo para mujeres y niños, algo que al mundo Islámico no le importó hasta la llegada masiva de internet a mediados de los 90, donde comienza el agravio comparativo en la forma y calidad de vida entre ambas sociedades, observando los hombres musulmanes que esta comparación era una amenaza real frente a su forma y costumbres de vida por la diferente posición y derechos de la mujer. A partir de ahí el mundo islámico se radicaliza de forma popular, para seguidamente hacer un frente común  denominado “Yihad”, para defenderse frente a las invasiones de otras culturas con intereses económicos sobre países musulmanes, pero con el primer objetivo de no permitir la occidentalización de la mujer en el mundo islámico.

Nosotros entendemos y respetamos que los escritos sagrados son nuestra referencia y no se pueden cambiar por el hombre a su conveniencia, por lo que seguimos sus enseñanzas con pocos o ningún cambio evolutivo de interpretación.

Esto anterior hace que en el mundo socio familiar Islámico, el hombre sea en su casa lo más parecido a Alá (Dios u otros), independientemente del dinero que posea o gane por su posición laboral. Algo que en el mundo civilizado de occidente no se ha respetado por la cultura al dinero y la facilidad de información con internet.

Dijo él, que había observado que un hombre en Europa si deja de traer dinero a casa por largo tiempo, está abocado a la pérdida de confianza y respeto, a cuestionarse su hombría, además de su valor y responsabilidad como padre, para finalmente en muchos casos ser abandonado mediante el divorcio de su mujer y alejamiento de sus hijos con el posterior desprecio y pérdida de autoestima... Y que eso en su cultura es inconcebible y no pueden permitir que ocurra.

Así que deberás comprender que la mayor amenaza del islam y otras religiones donde  todavía mantenemos la subordinación de la mujer frente al hombre en todos los estamentos sociales, es LA MUJER.

El día que la mujer sea capaz de unirse y escenificar un frente común de insubordinación e igualdad al hombre, el ISLAM y otras religiones parecidas estarán acabadas, porque nuestra única solución frente a esta revolución sería la violencia extrema y la muerte. Y si las matamos ya no habrá ni causa, ni religión que seguir o defender…
Creo que Afganistán y su historia tras las invasiones de ingleses, rusos y americanos, es una prueba real de que no quieren ser occidentalizados para perder el poder sobre la mujer y su estatus de Dioses en sus hogares, amparados en el respeto que su religión les aporta.

Creo que la otra prueba es Arabia Saudí, que está alargando su agonía frente a la mujer con economías familiares muy desahogadas, junto con inocentes concesiones muy alargadas en el tiempo, como dejar que puedan conducir coches, con el fin de alargar en lo posible el verdadero final, cuando la mujer diga basta….

En Barcelona a 01 de Septiembre de 2021.

Javier García.  

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